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sábado, 12 de noviembre de 2022

Cartografía de San Antonio de la Marina (IHCM, AIMML n.º 71)

Para aumentar la seguridad de la Marina se realizaría una obra defensiva con función de defender el espigón del puerto. Se denominó cono fuerte de San Antonio empezándose a construir en el año de 1692, con forma triangular, sobre la base del torreón de San Juan, quedando reflejado por primera vez en el plano de 1695[1], mostrando una tronera para artillería señalándose con  la letra: J y el torreón de San Juan con dos cañoneras.

San Antonio de la Marina fue reformando en 1714 por Hugo de Velasco. 

Posteriormente, tras el derrumbe que refleja la cartografía del año 1735[2] de la mitad del muro contiguo al fuerte, situado en el lateral Este entre el torreón de San Juan y el de Florentina, dos años más tarde en 1737 se reedifica San Antonio de la Marina con puente levadizo y una batería con dos troneras para las piezas de la defensa del puerto, contando este con tres piezas de artillería y 30 hombres de guarnición.

Todas estas transformaciones se pueden apreciar en el “Plano y perfil del Fuerte de San Antonio de la Marina” (IHCM, AIMML n.º 71), sin fecha ni autor. El plano en cuestión corresponde a las reformas del antiguo desembarcadero de la Marina y muestra por primera vez en un único documento, la planta, el alzado y la sección del fuerte de San Antonio situado en el frente de Levante de los Primeros Recintos Fortificados de “Melilla la Vieja”.

 Bibliografía:

ARCHIVO INTERMEDIO MILITAR DE MELILLA (AIMML), Exposición en la Biblioteca Militar: “Plano y perfil del Fuerte de San Antonio de la Marina”. En: EL FARO DE MELILLA 2022.10.12; pág. 13.

DÍEZ DE ANES, Alfonso. Plaza de Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 3 de febrero de 1699. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3125: copia en colección Aparici. SHM. nº 282.

MARCOS DE AYALA. Melilla, 14 de febrero de 1692. AGS. MPD.–VIII–253. leg. 2899 G. y Marina.

MICHAUX BELLAIRE, Apuntes para la historia del Rif. Vicente Cerdeira (trad.). Madrid, 1926.

MORALES, Gabriel de (1909). Datos para la historia de Melilla. Melilla: El Telegrama del Rif.

MORÁN BADÓN, P. César (1949). “Antiguas poblaciones del Rif”. E en: Archivos del Instituto de Estudios Africanos. Madrid.

SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel (1988). “Atlas arqueológico de Melilla”. TRÁPANA nº 2. Melilla: Asociación de Estudios Melillenses; págs. 20–28. 

SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel y BRAVO NIETO, Antonio (2002). “Melilla la Vieja”. En: Guía de Melilla. León: Everest; págs. 23–33.


[1] Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 8 de marzo de 1696. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3039: copia en colección Aparici. SHM. nº 284.

[2] Descripción ignografica de la plaza de Melilla con sus fortificaciones y fuertes extramuros. Remitido por el gobernador con carta de 8 de septiembre de 1735. AGS. MPD 60 53P.1.

 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Un interesante alzado de Melilla del año 1783 en el Archivo General Militar de Madrid

    Bajo la signatura digital ML-5/8 la Biblioteca Virtual de Defensa nos ofrece un plano de Melilla de las siguientes características:

Plano de la Plaza de Melilla [17--?].

Descripción física: 1 plano: ms., col., montado sobre tela; 60 x 75 cm

Nota: Manuscrito a plumilla en tinta negra y coloreado a la acuarela en siena, verde, gris, marrón y rojo Incluye un perfil de la ciudad vista desde el exterior (Este).

Orientado con estrella de ocho puntas, flecha y lis.

Relieve representado por sombreado.

Explicación del plano mediante clave alfabético-numérica.

Sello del Depósito General Topográfico de Ingenieros.

CDU: 460.38

Archivo General Militar de Madrid — Ubicación: PL — Signatura: ML-5/8 — Código de barras: 2132896.


    Este plano nos muestra un alzado desde el mar del frente de Levante de los recintos fortificados de “Melilla la Vieja”. Esta panorámica comprende desde el foso de la Cortadura situada junto al fuerte del Rosario a las Victorias, incluyendo las murallas de la Alcazaba y el fuerte de Santiago del Cuarto Recinto, al Frente de Mar esbozando el almacén de la Concepción y cuarteles, iglesia de la Concepción, Trápana, la puerta del Socorro, el hospital del Rey, la plaza de la Parada, el torreón de las Cabras y bajo éste, terminando, la punta de Florentina.

      Aunque el Archivo General Militar de Madrid no precisa quien es su autor, ni una fecha concreta, si nos indica su siglo de elaboración, el siglo XVIII. Esto nos hace fijarnos en otros detalles, los que nos ofrece su planta, para poder concretar la fecha de su delineación, y más concretamente en el lugar que nos ofrece mayores detalles de diferenciación durante este siglo, la puerta de la Marina señalada en el plano con la letra “A”. En este lugar, además de la puerta citada, nos ofrece la situación de otros elementos que evolucionaron durante esta época como la batería de San Felipe con la letra “M”, la maestranza Real con la letra “O”, que continua aun si realizar las reformas de 1793, el torreón de San Juan con la letra “B” o el fuerte de San Antonio de la Marina con la letra “N”.

     El elemento que nos da la fecha concreta de la elaboración de este plano no se encuentra signado, pero si ocupa el frente de todos los elementos descritos, es el espigón del puerto y más concretamente su relación con un proyecto que no se llegó a realizar, aunque quedase plasmado en este y en el plano de la Comandancia de Obras de Melilla marcado con el número “450” (COML-450) en el que sí se indicó su fecha, 7 de octubre de 1783.



     Como curiosidad este alzado es uno de los pocos que se ofrecen de la fortificación de Melilla, este de 1783 y otro realizado por Antonio Villalba del año 1800 (COML-16) que muestra el frente de la Marina. Estos dos alzado solo muestran los frentes de mar y no los de tierra, para poder ofrecer los frentes de mar y tierra tendremos que esperar al siglo XX y verlos en la cartografía del Plan Especial de los Cuatro Recintos Fortificados (PERI).

Detalle del plano de Antonio Villalba año 1800 (COML-16)



domingo, 16 de febrero de 2014

Las fotos de Melilla realizadas por Henry Duveyrier


Montaje fotográfico (fotos 3 y 6)


Pocas personas conocerán que el geógrafo, y explorador francés del siglo XIX Henry Duveyrier (1840-1892), realizó en junio de 1886 fotos de Melilla y que quizás estas sean las fotos más antigua realizadas de la ciudad.



Nuestro personaje Henri Duveyrier (1840-1892) quien se suicidó de un disparo en la cabeza a los 52 años, fue un geógrafo, y explorador de origen francés, quien a los 21 años de edad recibió la Legión de Honor de su país y a los 23 la medalla de oro de la Sociedad Geográfica de París.



Desde su juventud sabía lo que quería hacer, viajes científicos a África, para ello ya había aprendido árabe a la edad de diecinueve años (1857) emprendiendo su primer viaje a Argelia invitado por un amigo de su padre (Dr. Auguste Warnier). A su regreso publicó en alemán en la revista de la Sociedad Oriental de Berlín (Zeitschrift der Deutsche Gesellschaft Morgendische) su primer trabajo “Notas sobre cuatro tribus bereberes” (Vol. 12, pág.176, año 1858).


 Henri Duveyrier 1861


A partir mayo de 1859 hasta 1861 realiza su viaje más duró, explorar el Sahara septentrional, publicando a su regreso los relatos de sus viajes (1864) que por aquel entonces eran muy populares.


En esta publicación titulada “Exploration du Sahara: les Touareg du nord”, incluye un mapa a escala 1/3.000.000 que por décadas fue considerado como la mejor referencia cartográfica del Sahara. Esta carta se elabora basándose en sus propias rutas meticulosamente registradas, las rutas de sus predecesores, incluyendo el explorador Heinrich Barth y por último, en la investigación proporcionada por los informantes  tuareg y árabes que conoció en sus viajes.



Tras la concesión de la medalla de la Sociedad Geográfica y la muerte de su padre (1865), Duveyrier comienza a reunir material para la publicación de un libro dedicado a las hermandades religiosas musulmanas. Siendo interrumpido su trabajo por la guerra (1870- 1871).



Duveyrier proporcionó gran información de la forma de vivir y la cultura de los Tuaregs con los que convivió. Para ello publicó en 1881 “La Tunisie” y en 1884 “La confrérie musulmane de Sîdî Mohammed ben Alî-Senoûsi et son domaine géographique en l’année 1300 de l’Hégire” (La Hermandad Musulmana Sidi Mohammed ben Ali- Senoûsî).



Posteriormente realizó varios viajes más al Sahara, aumentando considerablemente el conocimiento que se tenía de la región situada al sur del Atlas, desde los confines más occidentales de Marruecos hasta Túnez.



En 1885, Henri Duveyrier volverá a África del Norte en unió de su amigo Feraud cónsul en  Marruecos acompañándole de Tánger a Meknes.



En 1886 ganó una subvención del Ministerio de Instrucción Pública francés con el fin de penetrar en Marruecos, fue un éxito parcial, pues le habían ordenado que no  continuar debido a las precauciones tomadas por las autoridades.



Henry Duveyrier llegó a las puertas de Melilla vestido a la argelina en junio de 1886 acompañando al Cherif Uazani, que hacía el viaje de Tlemecen a Tanger atravesando el Rif. Allí, el general Macías, gobernador de la plaza, recibió un aviso de las kabilas rifeñas advirtiendo que no dejarían pasar a Duveyrier por haberle visto tomar fotos durante el recorrido. Macías no le dejó continuar  y embarcándolo en el vapor “Rosario”, que hacía la travesía de Orán a Tánger, le envió a esta última ciudad. Volvió a París insatisfechos pero vivo y puede decirse que esta misión sería su  último contacto con África ya que, a pesar de todos sus esfuerzos, no va a tener éxito en montar una nueva expedición.



Aunque volviendo a las fotos Melilla, lo más desconocido sea como estas llegaron al conocimiento del gran público, este hecho se debe a un nuevo tratamiento de los fondos documentales de la Biblioteca nacional de Francia (BnF) realizado por Françoise Aujogue, bajo la dirección de Christine Nougaret a principios de 2004.



En un principio estos documentos llegaron a los archivos nacionales francés en noviembre 1910 proporcionados por la viuda de otro geógrafo Charles Maunoir (1830-1901). Maunoir expresó a su señora el interés que tenía en ver conservados sus archivos, pues en ellos también  se encontraban los archivos de Henry Duveyrier, con los que trabajo.



Duveyrier y de Maunoir comenzarán a entrelazar sus trabajos a partir del momento en que Charles accedió al cargo de la Secretaría General de la Sociedad Geográfica de París (1867-1896) y a al edición del boletín de la sociedad. Además, juntos editarán "Année géographique" (1878-1880).



Estos archivos documentales fueron conocidos como “Los papeles de Henry Duveyrier y Charles Maunoir”, siendo registrados con la signatura AB XIX 469-478 bis, posteriormente con la signatura 47 AP 1-11 al crearse la sección de archivos privados (AP) en el año 1949. Después Françoise Aujogue, a principios de 2004, separó los archivos en veinticinco calificaciones, las diecisiete primeras dedicadas al archivo de Henry Duveyrier (47 AP 1-17) y las demás al archivo de Charles Maunoir (47 AP 18-25).



A su vez los documentos que comprenden los archivos de Henry Duveyrier (47 AP 1-17) fueron clasificados en tres apartados:

Primera parte dedicada a los documentos personales (47 AP 1-2).

Segunda parte dedicada a sus misiones y exploraciones (47 AP 3-11)

Tercera y última dedicada a reunir todos los documentos interesantes de su trabajo científico (AP 47 12-17).



Es en este último apartado donde aparece Melilla (47 AP 13 d. 2.) con los siguientes documentos:


Foto nº1 Título: Sebkha d'Abou Areg. (Mar Chica) Vista del campo de Djebb Oû Mortou (...).
 
Foto nº 2 Titulo: Djebel El-Qoulla. (Monte Gurugú) Montañas Fazoudagh y El-Mezoudja vistas desde la tienda del autor, Melilla.



Foto nº 3 Titulo: Melilla. Noroeste parte de las fortificaciones desde el punto de vista de la tienda de campaña del autor (...).


Foto nº 4 Título: Melilla. Vista general tomada de un punto a 25 metros del mar y 250 m. Fuerte de San Lorenzo (...).


Foto nº 5 Titulo: Melilla. El instrumento se colocó en el sur de la ciudad, en el dique que los españoles construyeron durante el secado de los pantanos.

Foto nº 6 Titulo: Melilla. El instrumento se colocó en el sur de la ciudad, en el dique que los españoles construyeron durante el secado de los pantanos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Se incorporan planos del patrimonio melillenses a la Planoteca del IPCE




Se han incorporado al catálogo on-line de la Planoteca del IPCE más de 9.000 nuevos planos sobre edificios y conjuntos de valor patrimonial pertenecientes a todas las autonomías y provincias españolas de los cuales 22 son de Melilla.

La mayoría de los planos corresponde a proyectos de intervención realizados por el IPCE y sus instituciones precedentes, desde los años 40 del siglo pasado hasta el año 2000, aunque se incluyen también planos procedentes del Inventario del Patrimonio Arquitectónico, todos ellos con su correspondiente imagen digital.

Para acceder al Inventario del Patrimonio Arquitectónico:

A continuación pulsar Catálogo, seleccionar Localidad MELILLA y pulsar buscar.

Para consultar la Planoteca:

sábado, 29 de diciembre de 2012

Restauración del “Plano de Límites” de Melilla


Durante el mes de Diciembre se ha procedido a la restauración del fondo del Archivo Intermedio del Centro de Historia y Cultura Militar denominado “Plano de Límites”.

Este fondo, de un valor incalculable para la Ciudad de Melilla, es un referente documental del Convenio de Límites de 1.859 y del Tratado de Paz de 1.860, con el que se ratificaron los límites fronterizos actuales de la Ciudad de Melilla mediante firma, por la Reina de España y el Sultán de Marruecos en 1.862.

Trazado a la brújula por el Capitán de Ingenieros D. José Maria Piñar, documenta legalmente el actual perímetro fronterizo de la Ciudad de Melilla, con el que hoy en día coincide casi en su totalidad, y cuya forma procede de forma general, de unir mediante líneas rectas el lugar dónde cayeron los disparos efectuados por una pieza de artillería de a 24 libras, denominada “El Caminante”, efectuados desde el antiguo fuerte de Victoria Grande, ubicado en las cercanías del actual Parador Nacional de Melilla hacia el campo exterior de Melilla. Se realiza el levantamiento topográfico sobre el lugar de caída de los proyectiles, que se documenta mediante planos como es el caso del referido “Plano de Límites”, firmándose Acta Internacional de la demarcación territorial de Melilla en Tánger por los comisionados de ambos países.

En 1891 se replantean físicamente los límites mediante la colocación de mugas, y se firma en el fuerte de Santa Bárbara el replanteo definitivo.

La restauración ha contado con el asesoramiento técnico y apoyo financiero del Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid, que dada la importancia documental del fondo estableció como uno de sus objetivos principales la restauración del mismo. El proceso de restauración ha sido llevado a cabo en Melilla, por la restauradora y Licenciada en Bellas Artes Dª Betlen Planells y ha consistido en limpiezas mecánicas y químicas, reintegraciones volumétricas y reforzamiento de pliegues y zonas delicadas, logrando así garantizar la preservación y conservación de este auténtico patrimonio nacional, para generaciones futuras.

El fondo habitualmente en depósito cerrado, permanecerá expuesto al público en la Biblioteca Militar sita en la calle Hermanos Peñuelas Nº 2, hasta el día 8 de Enero, y se obsequiará por parte del Centro de Historia Militar con una reproducción a todos los visitantes, hasta fin de existencias.

Limpieza mecánica en seco mediante bisturí y brocha fina eliminando sustancias sólidas incorporadas en la superficie del papel tela.

Limpieza con alcohol etílico en la superficie del anverso y reverso del papel tela.

Reintegraciones volumétricas con papel japón y adhesivo Klucel por el reverso del plano y refuerzos en pliegues y zonas con importante fragilidad, ademas de la reparación de un corte.

lunes, 21 de mayo de 2012

Proyecto Qantara, Patrimonio Mediterráneo, Encrucijadas de Oriente y Occidente


Os presentamos aquí Un sitio web concebido como una exposición multimedia itinerante en cuatro lenguas que sobrepasa los antagonismos clásicos entre el mundo musulmán y el cristiano, y trasciende las diferencias entre Oriente y Occident.

El proyecto Qantara (pasarelas), inscrito en el programa Euromed Heritage, desea contribuir al entendimiento mutuo y al diálogo entre las culturas mediterráneas, a través de la valorización del patrimonio cultural. Su objetivo es la promoción del diálogo intercultural, mediante un apoyo a la preservación y la promoción del patrimonio histórico y cultural común de la región euromediterránea, a través de intercambios humanos, científicos y tecnológicos.

Al reunir las Direcciones de las antigüedades y el patrimonio de nueve países socios - Francia, España, Marruecos, Argelia, Túnez, Jordania, Líbano, Egipto y Siria - el proyecto Qantara, Patrimonio Mediterráneo, Encrucijadas de Oriente y Occidente ha permitido la realización de una base de datos consultable en Internet, que propone una visión transversal del patrimonio cultural mediterráneo.

lunes, 14 de mayo de 2012

Los archivos de Melilla la Vieja y su dispersión documental

Publicado en: Aldaba nº. 25, 1995, por D. Francisco Mir Berlanga (3º Cronista Oficial de Melilla después de: 1º D. Gabriel de Morales, 2º D. Rafael Fernández de Castro y el actual 4º D. Antonio Bravo Nieto).

Prescindiendo de otros antecedentes más remotos, la Melilla española, es decir, la Melilla conquistada por don Pedro de Estopiñán, el 17 de septiembre de 1497 (1), trae su origen, en la fortaleza o presidio que se estableció tras su conquista, tomando la palabra presidio en la acepción noble, con que la define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, "Guarnición de soldados que se pone en las plazas, castillos y fortalezas, para su guarda y custodia". Este origen castrense ha enriquecido en el pasado la historia de Melilla y su posterior vida urbana.

El caso de Melilla no ha sido único. Baste recordar, que entre otras, las ciudades de León, Cáceres y La Línea en España, Villa Sanjurjo -hoy Alhoceima- en Marruecos, Estrasburgo en Francia, Turín en Italia, Colonia en Alemania, y otras innumerables ciudades de Europa, Asia y América, deben su origen a una guarnición militar, a cuyo abrigo, se fue instalando la población civil.

Así también ocurrió en el caso de Melilla, donde la tenacidad de los españoles triunfó sobre el medio hostil, hasta conseguir transformar la pequeña ciudadela, en la hermosa ciudad actual.

La situación geográfica de Melilla, separada de la Península por el mar y aislada por tierra, en el pasado, por la hostilidad de las cábilas fronterizas, planteó, desde el momento de su conquista, el problema de las comunicaciones con la metrópoli.

Ya en el primer Asiento que "para la guarda e probeimiento de la ciudad de Melilla", fue firmado en Alcalá de Henares el 13 de abril de 1498 entre la Corona y los representantes del duque de Medina Sidonia, se dispone que la plaza debe tener "cuatro fustas de remos bien pertrechadas y aparejadas y cuarenta hombres para su servicio", encargados de mantener las comunicaciones con España.

Al duque de Medina Sidonia le correspondía la tenencia de la plaza, y por lo tanto era el responsable de su seguridad. Los primeros alcaldes fueron nombrados por el duque, y con él se entendían, para todo lo relacionado con el gobierno, conservación y defensa de Melilla.

Pero Sanlúcar de Barrameda, —residencia de los duques— de donde partió la expedición conquistadora, quedaba lejos. Por lo que pronto sería Málaga, la ciudad, desde donde se atenderían las necesidades de Melilla.

Un factor o apoderado del duque, destacado en Málaga, se encargaría de aquella misión.

Desde Málaga llegaban el correo, los hombres y las provisiones de boca y guerra. Pero a partir de 1556 en que los Medina Sidonia renunciaron a Melilla, será la Corona, la que se encargará directamente, de atender a la conservación y defensa de la fortaleza (2) que es abastecida por los proveedores reales, residentes en Málaga.

En el periodo comprendido entre la ocupación en 1497 y el citado año de 1556 en que renuncian los duques, el archivo de la Casa Ducal, hoy en trance de rigurosa ordenación, es la fuente indiscutiblemente preferente para el estudio de la historia de Melilla.

Juan Antonio Estrada y Paredes (3), autor de la Población General de España, sus Reinos y Provincias, Villas, Pueblos, Islas Adyacentes y Presidios de África, de la que conocemos dos ediciones, hechas en los años 1746 y 1768, proporciona numerosos datos sobre la historia de la ciudad de Melilla, de donde era natural y dice; "Esto que hemos referido consta en los Archivos y Papeles del Duque de Medina Sidonia, que nos mostraron para este efecto, y de otras noticias que he buscado con bastante trabajo, porque hay poco escrito de Presidios, y lo que de ellos se refiere es muy sucinto y con alguna confusión...”.

Como queda dicho, a partir de 1556 la ciudad pasó a depender de la Corona. Melilla, por su situación estratégica, tendría un importante protagonismo militar, en una doble misión. Como centinela avanzado de la seguridad nacional ante un Magreb inestable, desgarrado por las luchas de las diversas dinastías que sucesivamente se disputan el poder, y frente a la acción constante de la temida piratería turca y berberisca, azote grave de las costas españolas...

Desde la Corte se envían a Melilla las órdenes e instrucciones pertinentes. Unas y otras se notifican y asientan por duplicado. Primero por los alcaldes-gobernadores, máxima autoridad de la plaza. Luego pasan a los veedores, encargados, entre otras funciones, de vigilar el cumplimiento de las Ordenes Reales, que quedan archivadas. Así con el transcurso de los años, van formándose los archivos melillenses.

A veces, las órdenes tienen que ser reiteradas, porque hay correos que no llegan a su destino, por la pérdida de la embarcación que las conducen, unas veces como consecuencia de los temporales, y más frecuentemente por la acción de los piratas, que amparados en el cabo de Tres Forcas, asaltaban las embarcaciones destinadas a mantener la vital comunicación entre Málaga y Melilla. Existe constancia documental, de numerosos ataques y capturas de los piratas.

En alguna ocasión, los enemigos alcanzaron notables éxitos, como el del día 2 de septiembre de 1549, en el que un corsario argelino se apoderó de la carabela de Melilla, donde viajaba el propio alcalde Francisco de Medina que quedó cautivo (4).

Por su parte, los alcaldes, dirigían sus escritos y peticiones directamente a los Reyes. Pero cuando se trataba de algún caso urgente, que no admitía demora, las peticiones se hacían a las autoridades de Málaga, que procuraron remediar la situación de Melilla, según consta en los Libros Capitulares del municipio malagueño (5), que la cortesía de don Francisco Bejarano, me permitió conocer.

De lo hasta ahora expuesto, han quedado señaladas las tres fuentes documentales más importantes de Melilla en los archivos peninsulares, que son el de los Medina Sidonia, los de la Monarquía y los de la ciudad de Málaga.

Hablaremos ahora de los de la propia ciudad de Melilla.

Desde la Atalaya de la Torre de la Concepción Alta, se vigilaban cuidadosamente los movimientos de las escuadras turcas y berberiscas, que utilizaban la mar Chica como refugio. Cuando los avisos llegaban a tiempo, se pudieron evitar graves daños. Muchos de los pacíficos habitantes, de los bellos pueblos costeros andaluces, debieron su libertad o su vida, tal vez sin sospecharlo, a los diligentes avisos de los alcaldes de Melilla.

Concentraban éstos, en sus manos, toda clase de poderes civiles y militares, incluso los judiciales. De ahí el refrán de "ser rey en Castilla o alcalde en Berbería"... para significar la plenitud de poderes, como veremos a continuación.

En el mes de octubre de 1555 se descubrió una conspiración, con el propósito de dar muerte al alcalde don Alonso de Gurrea y entregar la plaza al enemigo. Los conspiradores fueron condenados a muerte y ejecutados.

Pero dejemos el relato al propio don Alonso, que en carta dirigida a los Príncipes Regentes con fecha 10 de noviembre de 1555 les decía: "Condené a muerte al Contador y a otros cuatro soldados con él, en los que hice Justicia. Al Contador y a otros tres, ahorqué y les corté la cabeza y las enclavé en la muralla, y al otro condené perpetuamente a galeras, por ser muchacho y no le hallar tan culpable..." (Simancas. Guerra Antigua. Legajo 60).

Respecto a un clérigo, que también tomó parte en la conspiración, y que según Gurrea era "El más mal hombre que hay en el Mundo", no se atrevió a ejecutarlo, por su condición sacerdotal, remitiendo el proceso a la superioridad, para que resolviera.

Según Gabriel de Morales (6) el clérigo fue también condenado a muerte y ejecutado.

Con estos castigos ejemplares, terminó la conspiración, que en tan grave riesgo puso la seguridad de Melilla.

Toda la vida de la ciudad quedó reflejada en el Archivo del Gobierno de la plaza, salvo la iglesia que tenía su propio Archivo. Los valiosos documentos, que del pasado han podido conservarse, así lo atestiguan.

Las importantes circunstancias bélicas por las que pasó Melilla acentuaron el carácter militar de su gobierno y administración. Este régimen castrense, estuvo en vigor hasta bien entrado el presente siglo (XX). Pero el rápido aumento de la población, y la natural evolución de la ciudad, que había dejado de ser plaza fuerte, impusieron la separación y especialización de funciones, y la implantación progresiva de una administración civil.

Esto dio lugar a una irreparable dispersión documental del Archivo melillense, aunque algo se salvó y quedó en Melilla.

La Junta Municipal creada en 1845, origen remoto del actual Ayuntamiento, recibió una pequeña parte de documentos civiles.

El antiguo Gobierno Militar de la plaza, convertido en Capitanía General y más tarde en Comandancia General, se llevó la parte más importante del Archivo, que hasta el año 1895, en que Gabriel de Morales (7) llegó por primera vez a Melilla, se encontraba intacto, y pudo utilizarlo para la redacción de sus importantes trabajos históricos.

Los Protocolos de los antiguos Escribanos de Guerra, quedaron en la Notaría Civil, desde donde pasaron el Archivo Histórico de Melilla, creado en octubre de 1969 (8).

Un precioso libro, bastante maltratado por los años, en el que se contiene un "Estado General de Casas, Cuevas y Solares, que el Rey y distintos particulares, tiene en esta Plaza", pasó al moderno Registro de la Propiedad.

Lo formó en 1753 don José de Osorio, que ostentaba el pomposo cargo de "Comisario de Guerra de los Exercitos de su majestad Veedor, Contador, Ministro de Hacienda, Marina, y Almirantazgo en esta Plaza...".

En este libro, por calles y plazas, está descrita la propiedad pública y privada existente en la pequeña Melilla de mediados del siglo XVIII.

Por si la anterior dispersión del Archivo de Melilla la Vieja no fuera suficiente, en 1927, al término de las Campañas de Marruecos, que habían durado 18 años, el entonces Ministerio de la Guerra, creó una Comisión de Jefes de Estado Mayor, encargados de redactar, la que habría de ser Historia de las Campañas de Marruecos, en la que Melilla y los territorios de su Comandancia General, habían tenido un importante protagonismo.

La Comisión, a fin de documentar adecuadamente la obra proyectada, recabó para ella una serie de importantes documentos, que ya no volvieron a sus Archivos de procedencia, pero que afortunadamente quedaron en el Servicio Histórico Militar.

Esta es la breve historia con las limitaciones impuestas por el tiempo, de la dispersión de los Archivos de la Vieja Melilla.

Como se deduce de lo expuesto, la documentación de carácter histórico que de Melilla se conserva en la ciudad, es escasa y poco importante. En cambio es muy valiosa la conservada en el Archivo del Ayuntamiento, aun que referida exclusivamente al presente siglo.

Tampoco quedaron en Melilla los antiguos libros parroquiales que fueron remitidos al Obispado de Málaga. Son extraordinariamente interesantes, porque a parte de las naturales inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, el celo de los sucesivos vicarios les llevó a consignar en ellos importantes sucesos locales.

Hoy, el conjunto documental histórico de Melilla, se encuentra repartido en los Archivos de los duques de Medina Sidonia, en Simancas, Archivo Histórico Nacional, Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, Servicio Histórico Militar, Archivo Municipal de Málaga, el Histórico Provincial de la misma ciudad, así como el del Obispado.

Todos son de indispensable consulta para el estudio y conocimiento de la Historia de la ciudad de Melilla, que en 1997 cumplirá el medio milenio de su incorporación a la Corona de España, incorporación que tuvo lugar, 18 años antes de que lo luciera el Reino de Navarra y 279 años antes, de que existieran los Estados Unidos de América...

1. Los Reyes Católicos recibieron con gran satisfacción la noticia de la ocupación de Melilla, y escribieron al duque, con fecha 18 de octubre diciéndole: "Os certificamos que el servicio que nos hiziste con la toma de Melilla nos ha aprovechado para templar en algo el dolor que leñemos, porque esperaos en Dios, que desto sera mucho servido". El dolor a que se refieren los Reyes era la reciente muerte del Príncipe Don Juan, fallecido en Salamanca el día 4 de octubre de 1497.

2. El duque de Medina Sidonia renunció a la Tenencia de Melilla, como consecuencia de los cuantiosos gastos que le ocasionaba.

3. Juan Antonio Estrada y Paredes, nació en Melilla, siendo bautizado el día 24 de enero de 1695 en la iglesia parroquial de la Purísima Concepción. Fueron sus padres el alférez de Infantería don Luís de Estrada y doña Andrea de Paredes..

4. El Alcalde Francisco de Medina, fue rescatado más tarde por la generosidad del conde de Alcaudete, gobernador de Oran.

5. Francisco Mir Berlanga, "La derrota de don Carlos Ramírez de Arellano y el socorro de Málaga a Melilla", en Melilla en los pasados siglos, Madrid, 1980.

6. Gabriel de Morales, Datos para la historia de Melilla, Melilla, 1909.

7. Francisco Mir Berlanga, "Gabriel de Morales ilustre historiador de Melilla, Revista Trápana, números 3 y 4, 1989-1990.

8. El Archivo Histórico de Melilla fue creado por el Ministerio de Cultura a petición del Ayuntamiento de Melilla, que presidía como alcalde, Francisco Mir Berlanga.