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martes, 17 de enero de 2017

In memory Juan Zozaya Stabel-Hansen



Ayer por la tarde perdimos a un gran maestro de la historia, Juan Zozaya Stabel-Hansen, hijo de Antonio Zozaya You y uno de los grandes creadores de la Arqueología Medieval española. Una gran persona y un profundo humanista. Su legado siempre será recordado por las nuevas generaciones agradecidas. Descanse en paz S.T.T.L.

Sus Publicaciones en dialnet. y en Academia.edu.

domingo, 3 de abril de 2016

In memory Claudio Barrio


Publicado en el Melilla Hoy por Antonio Bravo Nieto



 Ayer nos dejó definitivamente el historiador Claudio Antonio Barrio Fernández de Luco. Son momentos en los que se percibe realmente el vértigo del paso del tiempo y cuando el peligro del olvido y la desmemoria acechan más que nunca. Alguien con su personalidad y con una trayectoria vinculada a la cultura en general y a la historia de Melilla en particular, debe ser recordado, y por esta razón traigo aquí las palabras que le dirigí en un momento especial de su vida: su nombramiento como Protector del Patrimonio en Melilla, en el año 2007.


 Escribo en presente porque mi idea es que le recordemos como alguien vivo y que sus palabras y trabajo sigan resonando en los ámbitos en los que se movió. Claudio ha vivido en Melilla 40 años de su vida, por lo que ha sido un melillense de elección y corazón. Y lo seguirás siendo. Pero antes de llegar a Melilla ya poseías una trayectoria singular. Cualquiera que se acerca a conocerte, ya percibe que eres un vasco abierto a la universalidad. Tu enorme formación humanística (apabullante más bien), que es la característica que desde luego mejor te define, la adquiriste en tu época universitaria, y la histona llegó a infiltrarse en tus venas, y creo que ya nunca salió de ellas. Que optaras y obtuvieras una cátedra de instituto era el escape lógico de tu pasión, pero situarte en la antigua provincia del Sahara Español, como director de los institutos de Villa Cisneros y del Aaiún es consecuencia de tu insaciable curiosidad por todo. Esta estancia sahariana te permitió pasar a la acción. Ya no solamente te interesaba la histona, es que pasabas a ser un actor de ella y como tal tuviste la suerte de vivir en directo el final trágico (o bufo) de aquello que se ha denominado como descolonización. Conociste a altas personalidades del momento, tanto españolas como marroquíes, y te formaste una idea de aquella situación que has dejado inédita, aunque te la hemos oído en más de una ocasión.


Claudio Antonio Barrio Fernández de Luco (1927-2016)


 Al poco de tu llegada a Melilla, allá por el año 1976, ya lucias una alta condecoración, eras ni más ni menos Comendador de la Orden de África, lo que te confería una dignidad de ecos casi medievales, pero no eres tú persona de lucir condecoraciones ni medallas, así que supongo que la guardaste en un cajón. Cuando llegas a Melilla, empiezas a pulsar el ambiente cultural de esta ciudad. Ves cosas increíbles en tu nuevo destino que devoras con avidez. Lo que más le impresiona es el Modernismo, y no dejas de advertir a todo el que te quería oír sobre la necesidad de conservarlo y difundirlo. Realmente encuentras acomodo perfecto en la Asociación de Estudios Melillenses, entidad de la que has formado parte desde sus inicios y en la que siempre te has sentido identificado. Y allí continúa tu legado y tu recuerdo.


 No eres un historiador convencional, que son bastante aburridos por cierto, y en ti la pasión y el tesón son partes fundamentales de tu idea de la historia. Y sobre todo de la historia de Melilla Tu bagaje clásico, te ha hecho intuir capítulos de nuestro pasado sobre los que no tenemos fuentes documentales. Tus narraciones siguiendo a SaIustio, en las que queríamos ver las ruinas romanas de Taxuda siguiendo el rastro de los caracoles, tenían el poder de la seducción, al menos para mí. El origen griego de Melilla - la Melilla que Ves tan clara- y todas esas historias que vives (y lo digo así de rotundo, que vives), ya las has plasmado en tu libro Melilla Mítica (2004), obra por la que luchaste con tesón y en la que ilusionaste a otros amigos que te ayudaron y que finalmente vio la luz con una edición que asumiste tu mismo.


 Yo creo que tu pasión por la historia te lleva no solo a estudiar los hechos y las obras, te lleva también a verlas y poseerlas, pero no de forma celosa, porque tienes la virtud de intentar publicar aquello que estudias. Por esa razón has publicado incansablemente sobre las monedas que tanto amas, y has escrito un libro tan sugerente y tan oportuno como el de Joyas del Rif, trabajo tan heterodoxo come imprescindible en el conocimiento de esta cultura.


 Pero hay más, habría que recordar cómo, hace años y en parte gracias a tus gestiones, la ciudad pudo adquirir un patrimonio fundamental de monedas almohades. A alguien le tiene que tocar contar los hechos, así que has enriquecido el patrimonio de Melilla con tus aportaciones y con tu trabajo; me consta. Y por supuesto citar a las generaciones de alumnos que han podido vivir la historia gracias a ti en el Instituto Enrique Nieto (que lleva su nombre por tu iniciativa), porque hoy día, amigo Claudia, ese es un trabajo que sí que cuesta que se reconozca. En ti los melillenses pueden ver reflejados los caracteres de tus pensamientos y tus acciones. Se puede estar de acuerdo contigo o no, pero al final emerge aquello que es realmente importante: la pasión por las cosas y la honestidad.


 Tampoco quiero olvidar que eres una persona comprometida con esta sociedad melillense, nunca en puestos de responsabilidad, y no has ocultado cuáles son tus sensibilidades humanas, sociales, culturales y educativas. Y eso te honra, sobre todo por la libertad que siempre has tenido en proclamarlas. Creo que todos estarán de acuerdo en que formas parte del reducido núcleo de personas que ha sabido ganarse el respeto de esta colectividad. (Melilla 25 de enero de 2007). Te recordamos, 2 de abril de 2016.

martes, 21 de agosto de 2012

In memory María Orlinda Montiel


Decía un gran sabio que un humano es realmente ético solo cuando obedece al imperativo de ayudar a toda vida que sea capaz de socorrer, y cuando se toma la molestia de evitar dañar a cosa viva alguna. La ética, decía, consiste en que uno experimente la necesidad de practicar la misma reverencia por la vida hacia toda voluntad de vivir que hacia la suya misma.

Es lo más acertado que he encontrado para expresar lo que predicó y practicó durante toda su vida una gran mujer, Mª Orlinda Montiel, que aunque hoy ha dejado de morar en este mundo su legado quedará para siempre en el recuerdo de todos los melillenses.

No quiero extenderme demasiado en reconocer lo que esta gran señora realizó a lo largo de su vida y cerca de cada uno de nosotros, de sobra es conocida su obra por todos los rincones de esta ciudad “La Sociedad protectora de animales y plantas de Mª Orlinda”, pues así es conocida por la gran mayoría de melillenses. Si deseo enfatizar en aquellos valores que un día me cautivaron de ella: su humanidad, su sensibilidad al dolor de “los inocentes”, su firmeza en la lucha, su inagotable paciencia, sus férreas creencias,….

No he tenido la suerte de conocer directamente a personas entregadas a un ideal tan sagrado como es el respeto a la vida, por eso cuando la conocí y vi con el tesón y la ilusión con que llevaba a cabo su labor, me reconfortó el hecho de comprobar que aún existen humanos capaces de anteponer el ser al tener en un mundo cada vez más materialista y deshumanizado.

No puedo despedirme de Mª Orlinda sin antes agradecerle públicamente la oportunidad, única, que tuve de convivir con dos seres maravillosos (una gatita y un perro) a los que ella tenía acogidos en su obra y a los que me aconsejó llevarme a casa. De verdad ha sido una de las experiencias más gratificantes y grandiosas de mi vida, por ello animo a todo aquel que quiera la compañía de una mascota que piense en la adopción de tantas y tantas que han sido abandonadas y que esperan la oportunidad de tener el calor de un hogar. Pero eso sí, como ella misma insistía en no pocas ocasiones: ABSTENERSE IRRESPONSABLES.

Hasta Siempre Mª Orlinda.

Fdo.: Lola Gracia Pedraza

jueves, 28 de junio de 2012

In memory Ginés Sanmartín Solano


Nos dejó esta mañana nuestro amigo y compañero, además de “Hijo Adoptivo de la Ciudad Autónoma de Melilla” D. Ginés Sanmartín Solano.
Ginés Sanmartín Solano año 2009
Nació en Cartagena en el año 1921, en el seno de una familia de clase media. En el transcurso de la Guerra Civil española y a pesar de su juventud fue enrolado como marinero en un buque de pesca que sufrió el ametrallamiento de un avión adversario. Con el trágico resultado de varios muertos y heridos entre sus compañeros.

Cursó los estudios de “Facultativo de Minas y Fábricas Mineralúrgicas y Metalúrgicas” en Cartagena, entre los años 1942 y 1946. Obteniendo la calificación de Sobresaliente.

En el mes de octubre de 1946 ingreso en la Compañía Española de Minas del Rif (CEMR), con la categoría de “Ayudante Segundo de Explotación” y destino en las minas del Monte Uixan (Beni Bu Ifrur provincia de Nador, Marruecos).

Fue nombrado “Ayudante Primero” (“Ayudante – Jefe”), en el año 1953. Siendo éste uno de los  cargos de mayor responsabilidad de la empresa. Fue innovador realizando grandes voladuras, con miles de kilos de explosivos.

En 1961 asciende a “Ayudante de Dirección”, con destino y residencia en Melilla. Tres años más tarde, en 1964 se le encomienda la dirección de los aspectos más complejos y vitales de la Compañía Española de Minas del Rif, nombrándole  “Jefe del Ferrocarril y del Embarcadero del Puerto de Melilla”.

Previéndose la próxima nacionalización (en 1968) de la empresa por parte de Marruecos, el mayor interés de la compañía era rentabilizar sus enormes inversiones. Siendo imprescindible la fluidez y precisión en las exportaciones del mineral. Ya que si su producto, el hierro, no salía con regularidad desde el Puerto de Melilla podía resentir toda la estructura de la sociedad y el proceso extractivo mermar con enorme perjuicio para los trabajadores, cifrados en ocasiones hasta en 4.000, de los cuales unos 600 de ellos trabajaban en las instalaciones de Melilla.

Hasta el año 1972 el ferrocarril de la C.E.M.R. estuvo en funcionamiento, siendo sustituido a partir de entonces por el de SEFERIF,  de la empresa marroquí que se hizo cargo de la explotación minera en 1968.

En los últimos años de la C.E. M.R. y desde 1974, Ginés Sanmartín Solano formó parte del Consejo de Dirección de la empresa Embarques y Transportes del Rif, S.A., que a partir de entonces se denominada E.T.S.A. Recayendo en él la ingrata tarea de disolver en 1985 la empresa E.T.S.A.-C.E.M.R. en Melilla. Es en el transcurso de esta liquidación cuando una vez más D. Ginés Sanmartín Solano, puso en evidencia su cariño por esta ciudad, cediendo al Ayuntamiento de Melilla, mediante el proceso de un precio simbólico, amplías parcelas de terreno y edificios de las antiguas propiedades de la entidad, donde hoy se levanta una popular barriada, el Cuartel de la Policía Local, así como los institutos “Victoria Eugenia” y “Miguel Fernández”.    

Como colofón a su carrera,  entre los años 1978 y 1988, rigió la dirección de una mina de bentonita a cielo abierto en Beni Sidel. Siendo este producto importantísimo para la industria petrolífera o la de cosméticos.

Mientras que en ámbito social debemos destacar que entre los años 1948 y 1950 su actuación como Presidente de la Sociedad Deportiva y Recreativa “Club Uixan”. Desde 1953 a 1961 ejerció la presidencia de la “Asociación Cooperativa de las Minas”, destinada a subvencionar y abaratar los suministros de los empleados. Fue “Jurado de empresa”, Presidente de “Comité de Seguridad e Higiene en el Trabajo” y del  “Grupo de Empresa de E. Y D.”, vocal de la “Asamblea Nacional del Sindicato del Metal y de la Junta de Obras del Puerto de Melilla, actual Autoridad Portuaria.

Investigación y divulgación

Al desaparecer la Compañía Española de Minas del Rif, D. Ginés Sanmartín Solano, como gran técnico de la empresa y amante de la historia, decidió dar a conocer C.E.M.R., dedicando gran parte de su tiempo y a veces el de su familia, a investigar su pasado mediante diversas actividades, siendo parte fundacional de la Asociación de Estudios Melillenses y cediendo a esta entidad gran parte de sus Archivo.

Ginés Sanmartín, Paco Saro, Juan Díez, Blas Jesús y  José Luís Blasco

Poco antes del eclipse de la compañía  traer consiguió a Melilla un Interesante reportaje producción de la empresa España Film de los años veinte del pasado siglo, sobre las actividades de la empresa, que tuvimos ocasión de contemplar por primera vez en la sala de proyecciones del Cine Nacional el 11 de marzo de 1990 gracias al empeño de D. Ginés Sanmartín y la profesionalidad de D. José Pérez Hurtado, propietario del teatro.

Esta película muda restaurada en Córdoba por la Filmoteca de Andalucía, en formato DVD con ocasión de la “Semana del Libro”, se puso a disposición de todos los melillenses y público en general en el año 2007, decir también que existe una versión  marrada  para la televisión local montada por D. Francisco Carmona Mir, mostrando visualmente como era Beni bu Ifrur  y la zona de Melilla hace unos ochenta años. 

En el Seminario “Arquitectura y Ciudad”, organizado por la Dirección Provincial del Ministerio de Cultura en Melilla, celebrado en septiembre de 1992. D. Ginés Sanmartín presentó la comunicación “El Cargadero de Mineral”. Una emblemática pieza de la Arqueología Industrial local que dejó de funcionar en julio de 1980.

Con ocasión de la Exposición “El Cargadero de Minerales”, que tuvo lugar en el Club Marítimo de Melilla en el mes de julio de 1998. Intervino decisivamente  en la mesa redonda que abrió la muestra.

En mayo de 2002 ofreció una charla sobre el papel de las Minas del Rif en el siglo XX, en el I.E.S. “Victoria Eugenia”. Analizó el desarrollo industrial en Melilla durante el pasado siglo y la influencia de la actividad minera en la economía por la presencia de la C.E. de Minas del Rif.

Promovida por la Embajada de España en Rabat y el Instituto Español “Lope de Vega” de Nador. En junio de 2002 analizó en la vecina capital marroquí el papel de las minas del Rif. 

Además ha escrito en la prensa local repetidamente acerca de la historia, geografía y geología de las zonas de Marruecos cercana a Melilla, al igual que sobre la Compañía Española de Minas del Rif que también conoce.

Como reconocimiento a su labor y méritos recibió el Distintivo del Escudo de Oro de la Asociación de Estudios Melillenses en el año 2001.


El 29 de mayo de 2009 es reconocido por su salvaguardia en el legado material y cultural de la Compañía Española de las Minas del Rif, así como a su labor en la promoción de la cultura melillense.

sábado, 3 de marzo de 2012

In memory Jesús Felipe Salafranca Ortega

El pasado día 7 de febrero de 2012 fallecía en Málaga el diplomado en Magisterio, licenciado en Historia y posteriormente doctor en Historia Jesús Felipe Salafranca Ortega, una persona muy vinculada a Melilla, que aunque desde hace tiempo había regresado a su ciudad natal, Málaga, no se olvidó nunca de esta tierra.

En Melilla ocupó la presidencia de la Asociación de Estudios Melillenses (AEM) y fue profesor en varios centros educativos, entre ellos la Universidad de educación a distancia de Melilla (UNED), participó en la fundación de la Asociación Numismática de Melilla (ANUME), de la que también fue presidente, o ejerció de coordinador de la extensión educativa y de actividades culturales de la UNED, convirtiéndose en gran impulsor de éstas últimas.

Asimismo fue presidente de la Asociación Isla de Arriarán, correspondiente del Instituto de Estudios Ceutíes y organizador de los Congresos Internacionales de Hispanistas, los Coloquios de Estudios sobre África y Asia o el Encuentro Internacional España y el Magreb.

jueves, 14 de julio de 2011

La expedición a Annual de 1989:

Por: Esteban Alcántara. 13-07-11

 Esteban Alcántara en Igeriben

Han pasado veintidós años de la expedición al Rif que compartí con amigos y compañeros de la Asociación de Estudios Melillenses (A.E.M.), para tratar sobre el propio terreno la topografía y la incidencia de ésta en el llamado “El Desastre de Annual”, una tragedia de grandes proporciones que convulsionó a la opinión pública de nuestro país en 1921, enlutó a millares de hogares españoles y tuvo como consecuencia directa en la política nacional el golpe de estado de Primo de Rivera, para evitar que salieran a la luz las correspondientes responsabilidades en el Congreso de los Diputados, emanadas de llamado “Informe Picasso”, general jurídico y tío del pintor Pablo Picasso. Cuando en el presente mes de julio se cumplen los noventa años del inicio del “Desastre” con la caída de la posición de Igueriben, defendida por el comandante Benítez, malagueño nacido en El Burgo; se va a desarrollar un ciclo de conferencias en el Ateneo de Málaga, durante la semana del 18 al 22 de este mes, junto con una importante Exposición Fotográfica, que nos transportarán a aquellos hechos luctuosos a los que la propia Málaga, por su proximidad con Melilla, no fue ajena. En dos próximos artículos “La Ruta de Annual” y “Tras la huella de comandante Benítez”, se tratará la expedición de 1989. A continuación se cita el calendario del  Ciclo de Conferencias y Exposición.

Ciclo de Conferencias en el Ateneo de Málaga cuando se cumplen los noventa años del Desastre.

Programa de conferencias: 

1ª Sesión. (18/07/, De Málaga a Igueriben

2ª Sesión. (19/07/2011) 2011)
D. Esteban Alcántara Alcaide, historiador, escritor y dibujante. 
Tras la huella del Comandante Benítez
D. Diego Rodríguez Vargas, Presidente del Ateneo.
La memoria de Annual en el Protectorado de Marruecos.

3ª Sesión. (20/07/2011) 
Mesa Redonda: La memoria fotográfica de la campaña de Anual.
Modera José Sanchez Ponce, intervienen Pedro Luis Pérez Frías, Esteban Alcántara Alcaide, Diego Rodríguez Vargas y Rafael Vidal Delgado.

4ª Sesión. (21/07/2011) 
D. Rafael Vidal Delgado, Director/Coordinador del Foro para la paz en el Mediterráneo. 
Consecuencias político – militares de Anual. Del Expediente Picasso al golpe de Primo de Rivera.

5ª Sesión. (22/05/2011)
D. Pedro Luís Pérez Frías, investigador del grupo “Crisol Malaguide”
El lado humano de la tragedia. Héroes y hombres en tierras africanas.  
Todas las sesiones tendrán lugar en el Salón de Actos del Ateneo, a partir de las 20,00 horas.

Exposición: fotografía digital en el salón de actos del Ateneo.
La memoria fotográfica del Desastre de Annual y de la Guerra de África. Imágenes para el recuerdo.

viernes, 22 de abril de 2011

In memory Constantino Domínguez Sánchez

Santiago Domínguez Llosa
Historiador miembro de la AEM

Introducción

El 23 de abril de 1979 fallecía en nuestra ciudad de forma inesperada Constantino Domínguez Sánchez a la anticipada edad de cuarenta y siete años. Su aportación a la Historia de la ciudad y en concreto al Museo Municipal, fue de especial trascendencia, ya que con su actuación se realizó el primer inventario y catálogo de los objetos arqueológicos y documentales allí expuestos, dándole el carácter científico que la institución requería.

Apuntes Personales

Constantino Domínguez nacía en Tetuán en 1932, destacando desde su infancia por sus ansias de aprender y su curiosidad innata que le llevaría a interesarse de forma muy aplicada por los estudios, finalizando su bachillerato en el Colegio del Pilar de Tetuán. De forma continuada obtuvo los títulos de Perito, Profesor e Intendente Mercantil.  En 1953 ingresó como funcionario en Hacienda llegando a pertenecer por oposición, al grado de Técnico Superior de la Administración del Estado.

En 1956 al concederse la independencia a Marruecos, ostenta el cargo de Jefe de Sección del Registro de Hacienda en el Protectorado.  La administración española entrega la gestión al nuevo Estado, quedando como jefe de la misión civil española encargada del traspaso a las nuevas autoridades, por el que recibiría al termino de la misma la felicitación tanto del ministro español del ramo como del mismo Rey Mohamed V. Permaneciendo en Marruecos hasta el año 1960, siendo destinado a Melilla este mismo año como Administrador de Tributos de la Delegación de Hacienda.

Su preocupación intelectual le lleva a interesarse por la historia de la ciudad a su llegada, devorando más que leyendo, todo lo publicado. Aquí empieza su labor investigadora en los fondos locales y en otros archivos nacionales, en una  época en la que en Melilla había muy pocas personas que se interesasen por la historia y la investigación. 

Al poco tiempo de su llegada tiene la suerte de conocer a D. Francisco Mir Berlanga, Alcalde y Director del entonces Museo Municipal de Melilla con quien le unirá una gran amistad y a quien siempre considera como su maestro.

Constantino Domínguez aprovechaba su poco tiempo libre en profundizar en la historia de la Ciudad y aunque no dejaba de lado ningún tema, también le dedico gran parte de este a su museo.

Fruto de esos estudios fue la publicación a partir de 1969 de pequeños artículos en la prensa local e incluso en algunos medios nacionales, que acabaron siendo un referente y muy conocidos en la ciudad bajo el término de ”Melillerías”. Por lo que no es de extrañar que en tres ocasiones obtuvieran algunos premios de periodismo que en aquellos años otorgaba el Ayuntamiento.

Constantino Domínguez Sánchez y el Museo de Melilla


Uno de los lugares preferidos por Constantino para pasear por la ciudad era Melilla la Vieja o más concretamente el primero de los Recintos Fortificados.  Dentro de ella, era obligada la visita al Museo Municipal que estaba ubicado en el Baluarte de la Concepción, instalación existente desde el siglo XVI y que había dado cabida anteriormente al Museo, a una torre de vigilancia sobre un baluarte o “Caballero”, ampliada y reformada en el siglo XVIII hasta quedar unida a un almacén de pólvora de dos plantas a prueba de bombas, al aterrazar su cubierta a dos aguas utilizadas como magníficas batería con vistas sobre la costa y altura del “Cubo”. Fue en este lugar, donde comenzó a tener contacto  con los objetos allí expuestos, familiarizándose pronto con ellos.


El Museo se instala en estas dependencias en el año 1953 siendo su fundador y primer director D. Francisco Mir Berlanga. Se trataba de un Museo de carácter generalista en el que tenían cabida objetos y documentos que estuvieran relacionados con la historia de la ciudad, para lo que se dividió en dos secciones: Arqueológico-Histórico y Documental.

Señalamos sus palabras publicadas en “Melillerías” y que las recoge el diario Sol de España en 1969 al respecto: “... El Baluarte de la Concepción, perfectamente restaurado y en el que se encuentra instalado el Museo Municipal, pequeña joya que conserva los restos de la antigua necrópolis de San Lorenzo, que hablan de siglos de la importancia de Melilla en aquellos tiempos, así como una interesantísima colección de documentos relacionados con la historia de la ciudad”

 A mediados de los años 70, D. Francisco Mir Berlanga, ya jubilado, empieza a ausentarse con bastante frecuencia de la Ciudad, designando como Secretario del Museo en el año 1976 a Constantino, quien desde este momento se dedicó en cuerpo y alma y de manera altruista al estudio y desarrollo de la mejora de las instalaciones y contenidos expositivos.

Hay que recordar que esos momentos el Museo era una especie de almacén de objetos, algunos procedentes de las excavaciones de principios del siglo XX y otros como consecuencias de hallazgos fortuitos, cesiones o donaciones, pero todas ellas distribuidas sin contexto alguno en unas vitrinas y armarios de madera forradas en terciopelo rojo con unas estrechas puertas de cristal y con una muy deficiente iluminación que se veía agravada por la presencia en las ventanas de unas láminas de celofán amarillo que tenía como finalidad impedir la entrada de la luz del sol para evitar el deterioro de las piezas expuestas, especialmente la colección de documentos históricos. El resultado de  todo ello llevaba a que no se pudieran apreciar las magníficas piezas que albergaba la instalación, agravado aún más por la  falta de un catálogo o inventario de los bienes del Museo, aunque existían una serie de fichas incompletas de las piezas.

Constantino Domínguez se empeñó en la tarea de cambiar esa situación a todas luces insuficiente para exponer y enseñar a los visitantes la Historia de Melilla; Tenía claro que la actuación debía ir encaminada a dos frentes: por un lado la instalación de los objetos y por otro la clasificación, documentación e inventarización de los mismos. los primeros momentos fueron algo complicados ya que a la falta de fondos para emprender las reformas se unía un cierto inmovilismo por parte de D. Francisco Mir, que no acababa de entenderlas del todo.

En 1976, y aprovechando un largo viaje que el Director emprendió por Extremo Oriente, Constantino Domínguez inició una serie de contactos con empresarios y comerciantes de la ciudad para obtener fondos y otras ayudas para el Museo, consiguiendo al final llevar a cabo la ansiada reforma.  Así, un conocido industrial de la ciudad conocido como A. Moreno puso de su bolsillo la nueva instalación eléctrica; otros comerciantes, entre ellos un joven Ayu Lalchandani, se encargaron de aportar fondos para la adquisición de mobiliario. Por su parte, algunos operarios de los servicios operativos del Ayuntamiento, emplearon su tiempo libre en el saneamiento de paredes y techos y en la instalación del agua.  Al final, el esfuerzo de Constantino Domínguez ayudado por Manuel Cuenca Toro, y la desinteresada ayuda de esos comerciantes e industriales, convirtieron aquellas oscuras y deficientes dependencias en unas salas que si bien hoy no cumplirían los requisitos mínimos, en aquel tiempo constituyó una auténtica revolución en materia de espacios expositivos y además con un coste cero para las arcas municipales.

Una vez solucionado el tema expositivo, asumió la segunda y complicada tarea de llevar a cabo una catalogación exhaustiva de las piezas. Para ello, se procedió a fotografiar cada una de ellas, siendo remitidas las copias a Constantino Unguetti, arqueólogo jienense que pasaba sus veranos en Melilla, y que adquirió el compromiso no sólo de restaurar muchas de ellas, sino también de documentarlas, con lo que en un relativo medio plazo, se  consiguió igualmente realizar un inventario de las piezas expuestas en el Museo, inscritas en dos libros, uno de Registro General de Objetos propiedad del Museo, con 552 registros y otro de Objetos en Depósito con 77 registros. Este inventario se mantuvo inalterable y sin ninguna modificación hasta el año 2003 en el que los técnicos proceden a actualizarlo siguiendo la normativa vigente e incrementándolo en 2440 registros arqueológicos.

Constantino Domínguez tuvo también un interesante papel en temas arqueológicos. En los años 70 no había en la ciudad ningún arqueólogo profesional, por lo que  cualquier hallazgo debía ser comunicado al Ministerio de Cultura de Madrid que enviaba a esta plaza militar, si lo estimaba oportuno, alguno de los de su plantilla, lo cual a veces hacía que cuando se decidía su envío los restos hallados hubieran desaparecido. Por ello cuando se producía algún hallazgo, las autoridades llamaban de inmediato a Constantino Domínguez para que evaluara lo encontrado. Aunque no fuera arqueólogo, contaba por un lado con la experiencia de haber participado en su juventud en las excavaciones realizadas en las cercanías de Tetuán, especialmente las llevada a cabo en Tamuda por Tarradell y por otro, con que los objetos hallados tenían gran paralelismo con los que él conocía.  Quizás su aportación más relevante en este sentido fue el trabajo de documentación llevado a cabo cuando en las Navidades de 1973, unos derrumbes en la carretera de la Alcazaba producidos por las obras del nuevo acceso del Parador de Turismo, pusieron al descubierto unas oquedades semiesféricas que se describieron como fosas dentro de las cuales aparecieron gran cantidad de fragmentos de cerámica.  De nuevo ante la inexistencia en la ciudad de personal especializado, se recurrió a Constantino Domínguez, quien, según consta en la prensa local (Telegrama de Melilla, Domingo, 6 de Enero de 1974), “... Estas excavaciones están siendo dirigidas por el momento por D. Constantino Domínguez Sánchez, enamorado de la Historia de la ciudad e investigador de la misma.”. quien formó un pequeño grupo de voluntarios, en su mayoría estudiantes, entre el que se encontraba Jesús Miguel Sáez Cazorla, actual Presidente de la Asociación de Estudios Melillenses, para analizar lo hallado. Después de estudiar los restos y las referencias bibliográficas, fueron datados como de época púnica, entregándose los restos en el Museo Municipal para su custodia después de haber sido documentados.

No fue la única ocasión en las que las autoridades recurrieron a nuestro protagonista para datar o documentar algunos de los hallazgos.  Prácticamente en cada obra que se hacía en Melilla la Vieja aparecía algo: una lápida, un trozo de metal oxidado, etc.  Todos ellos eran documentados y entregados en el Museo Municipal.  Precisamente en la mesa, el día de su muerte dejó el primer boceto de la “Melillería” que, todavía sin título, trataba de los hallazgos arqueológicos que se habían encontrado en Melilla en los últimos años.

Su interés por la difusión del Museo y de la Historia sigue siendo patente cuando en 1978 le encarga el Ayuntamiento la realización de una Guía Turística de Melilla, publicada en febrero de 1979 y en la que a través de la misma podemos dar un paseo por la Historia de la ciudad a través de los Recintos Fortificados y un recorrido por las diferentes salas del Museo.

Y esta es en breves líneas, la trayectoria vital de Constantino Domínguez Sánchez, un melillense de corazón aunque hubiera nacido en otro lugar y que tras su familia, tuvo siempre pasión por la historia de Melilla, por su patrimonio y por su Museo.