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jueves, 13 de octubre de 2022

Las Instalaciones Portuarias de Melilla en Época Moderna

 Publicado en Akros: ISSN 1579-0959, Nº. 9, 2010, pags. 43-50

Jesús Miguel Sáez Cazorla

Resumen:

La ciudad de Melilla pasó de la Edad Media a la moderna produciendo en el paisaje de Melilla la desforestación de los montes del Valle del Río de Oro. Una nueva fachada meridional marítima de época moderna guardaba y protegía el embarcadero y condicionará toda una serie de instalaciones.

Summary

The city of Melilla happened of the Average Age to the modern one producing in the landscape of Melilla the deforestation of mounts of the Valley of the Gold River. A new marine meridional facade of modern time kept and protected the wharf and will condition all a series of facilities.

 

(Figura 01) Imagen de ‘Ilustraciones de la casa de Niebla, nos muestra la rada de Melilla en su paso de la Edad Media a la Moderna.

Como decíamos en el artículo de la revista Akros referente a la Edad Media[1], la imagen que nos ofrece Barrantes Maldonado en su Ilustraciones de la casa de Niebla (figura 01), en la que vemos las montañas de Kelaia peladas, la rada de Melilla ocupada por las tropas castellanas a caballo, los artesanos acondicionando las murallas de la Alafia[2]  y las embarcaciones en el mar, nos muestran el paso de la Edad Media a la Moderna, produciendo en el paisaje de Melilla la desforestación de los montes del valle del río de Oro[3] y una mayor aportación de tierras en la dársena de la ciudad desplazando sus instalaciones portuarias hacia levante, al peñón rocoso en la zona que hoy conocemos como Puerta de la Marina.

Esta nueva fachada meridional marítima de época moderna guardaba y protegía el embarcadero y condicionará toda una serie de instalaciones, que irán creciendo desde 1500 a 1515 alrededor de sus zonas de atraque, dando orden a las infraestructuras que conformarán la fachada sur de la Villa Nueva situada en el promontorio rocoso, con cerca de figura geométrica irregular, parecida a un rombo de cuatro lados conocidos como: Frente de Tierra al Oeste y Frentes de Mar al Norte (Trápana), Este (del Socorro) y Sur (la Marina), donde intervienen ingenieros como Gabriel Tadino de Martinengo quien se centra en la nueva separación del Frente de Tierra entre la villa Vieja y la Nueva (1527); Juan Vallejo, quien consolida la zona de las puertas (1529); Miser Benedito de Rávena quien revisa los trabajos del Frente de Mar (1533), ejecutando la obra el maestro mayor de obra Sancho de Escalante[4] al igual que el Aljibe Viejo (1549). Este maestro de obra trabaja con dos nuevos ingenieros Francisco de Tejada (1541) y Miguel de Perea (1549) a quien le sigue Francisco de Medina (1551) o Juan de Zurita (1556), terminando con los maestros de obra Domingo de Ormaechea los nuevos aljibes (1571)[5] y con Gregorio de Araño (1577). Es de destacar la tibieza o el desinterés mostrado por la Dinastía Uattasi del Sultanato de Fez con respecto a las obras y la reedificación de Melilla en este periodo, salvo esporádicos ataques.

Este frente construido en 1515 y reedificado en 1525, empezaba al oeste en el revellín de la puerta de Mar (actual torreón de la Cal) y continuaba con una muralla hasta el torreón de Muñiz (actual torreón de San Juan), que disponía de troneras y en el que se pensaba trasformar en[6] un baluarte “en punta de diamante” con lienzos y traveses (caras y flancos). Seguía con otro paño hasta la torre Camacha (torreón de Florentina) terminando con otros lienzos de muralla y el torreón de los Hombres del Campo (las Cabras), al que se preveía transformar en otro belguardo (baluarte pentagonal) de gran capacidad artillera (con seis cañoneras) y con bóvedas.

 

(Figura 02) El esquema nos muestra los primeros elementos de suministro indispensables.

Toda esta obra nos la muestra el plano de Heredia, en la planta general más antigua en la que se dibuja la ciudad rodeada de mar a final del siglo XVI. En él están dos recintos murados: la Alafia o Villa Vieja al oeste y la Villa Nueva hoy Primer Recinto al este, con “los nombres de los torreones que van puestos en su lugar” y sus dimensiones que son, de este a oeste, el “Torreón Mocho (de las Cabras) tiene 14 varas de ancho”, el “Torreón de Florentina por la línea tiene 10 varas de ancho”, el “Torreón de San Juan está sobre el puerto y varadero (por la línea tiene) 10 varas de ancho”, el “Torreón nuevo” (o de la Avanzadilla), la “salida al varadero” y “el varadero”. En el interior tras estos elementos están: el “Almacén de su majestad”, el “Hospital” y la “plaza y casa del alcalde” (figura 02), conjuntamente con los primeros elementos de suministro indispensables: los aljibes, el viejo situado cerca de la rada, y el nuevo, de mayor capacidad, situado hacia el interior.

Los aljibes flanquean las puertas de tierra y mar situadas en los túneles de Santa Ana de bóveda de sillería[7] de 14,5 metros de longitud, 2,60 de latitud y 3,50 metros de altitud, en dirección Este-Oeste, que une la capilla de Santiago con la actual plaza de la Maestranza, hacia la que tiene ligera pendiente y el túnel de la Marina con dirección norte-sur, de bóveda de ladrillo de 14,50 metros de longitud, 4 de latitud y 3,40 m de altura, articulando la plaza de los Aljibes con el torreón de la Cal al que desciende. 

El torreón nuevo o de la Cal es un revellín de planta semí elíptica situado a 9 metros de cota, con su eje mayor a 75º del paño de la batería de San Felipe; con radio mayor de 13 m (que es la distancia desde el extremo más exterior del túnel de la Marina hasta el exterior del pretil) y 5 metros de radio menor (que es la perpendicular del lado exterior de muro aspillerado de la puerta de la Marina). Su pretil es de un metro de espesor por un metro de altura y su paramento tiene una altura de 5 metros, descansando sobre un talud. Se une a la Puerta de la Marina, por un pasillo en rampa descendente en dirección oeste-este, de 2 metros de ancho. Lo cubre al sur un muro aspillerado de 10 metros de longitud por 7,50 de alto y un uno de ancho. Tanto la puerta como el muro descansan sobre un talud en roca caliza de 4,50 metros de altura. Tanto el Frente de Mar como estos elementos debieron ser muy parecidos a los de la fortaleza de Salses (figura 03).

 

(Figura 03) Fortaleza de Salses. 

Los túneles quedan protegidos en su parte superior por un cuerpo de guardia que se plantea en un llano sobre los túneles y situado en mitad de una rampa, que va desde el actual torreón de San Juan a la “plaza y casa del alcalde” sobre el aljibe mayor o nuevo.

En el llano se sitúa también una escalera que accede al “torreón nuevo” o de la Avanzadilla, de planta semicircular situada en la actualidad a 20 metros de cota, con 8 metros de diámetro y 19,70 metros de altura, antepecho de un metro de altura y 1,50 de espesor. Su altura está dividida en tres anillos de 1,50 metros, 2 y 6,50 metros, más un talud final de 10 metros de altura y 10 de diámetro en su base, mostrando así el aspecto que tenía el frente de la Marina.

(Figura 04) Plano realizado por el hidalgo Marcos de Ayala, datado en 1692.

La siguiente transformación la tenemos 92 años después en el plano realizado por el hidalgo Marcos de Ayala[8] (figura 04), en él se ve una garita en la ensenada, pero no San Antonio de la Marina, que empezó a construirse en este mismo año de 1692 en forma triangular en la base del torreón de San Juan, quedando reflejado por primera vez en el plano de 1695[9] tras el sitio del año anterior, mostrando con la misma disposición y con letra: F, la enramadilla. G, cubo de la puerta que sale al embarcadero (con dos cañoneras). H, la puerta. Y, el embarcadero. J, San Antonio (con una cañonera). K, torreón San Juan (con dos cañoneras). L, torreón de la

 

(Figura 05) En este plano, de 1695, se reflejan por primera vez las aperturas para cañones en un plano de Melilla.

Florentina (con una cañonera). M, torreón de las Cabras (con dos cañoneras). Como curiosidad es la primera vez que se reflejan las aperturas para cañones en un plano de Melilla (Figura 05). El plano de 1699[10] muestra ligeras variaciones: M, torreón que cubre la puerta de la mar (con dos cañoneras). Y, fuerte de San Antonio de la Marina (con dos cañoneras y una garita). N, varadero nuevo.

Este nuevo fondeadero situado bajo el torreón florentina y el de las cabras plantea una explanación en la roca y sobre ella una garita. Delante de él, al oeste, superando el torreón que cubre la puerta de la mar (M), continuando por la puerta de Santiago (L), terminando en el Baluarte de San José (P), podemos distinguir el acantilado rocoso de la fortaleza que termina en la playa del río de Oro y que a partir de este último punto (P) mostrará sus posteriores trasformaciones costeras.

 

(Figura 06) Mapa de Melilla, de 1715.

El frente renacentista de la Marina irá creciendo en elevación al ser reformado a la moderna en el siglo XVIII. Dividido en dos plataformas y una rampa que las une, las plataformas albergaban las baterías de San Juan y San Felipe, más alta, que guardaban y defendían la porción correspondiente al embarcadero, desde el revellín al fuerte de San Antonio de la Marina. Esta situación nos la enseña el plano de Melilla con sus contornos de 8 de octubre 1715 en el que por primera vez se muestran perfiles de la plaza, profundidad de los caladeros y la situación a cubierto de las embarcaciones (Figura 06).

El perfil del plano que se ve en la parte inferior de la planta es donde se pueden medir las alturas del terreno, siendo la línea de puntos la cota más menos cero del mar.

La profundidad del calado se muestra por los números puestos sobre el mar, que son las brazas de aguas desde la superficie hasta el fondo. Es a partir de este plano y durante todo este siglo cuando se realizarán constantes mediciones de los fondeaderos reflejadas en la cartografía, incluso en la del siglo XIX.

“Dentro del mar: la línea F.G.H. es la distancia de medio cuarto de legua donde los navíos pueden quedar cuando los vienen a esta plaza, no pudiendo arrimarse más sin peligro. La letra M.D. es donde las embarcaciones pequeñas vienen a descargar. La letra D.I. señala el varadero de las embarcaciones pequeñas que tienen esta plaza”. 

En tiempo de Canal se cerraron a prueba de bomba los aljibes de la plaza, y en el de D. Diego de Flores, coronel del Tercio antiguo de los Morados, la batería de San Felipe.

Aparece en el plano tras el frente de la Marina con los números: 5, Torreón de San Felipe (por primera vez con este nombre). 6, Puerta del Mar. 7, Torreón de San Juan. 8, Torreón de Florentina. 9, Torreón de las Cabras. 14, Casa del Gobernador. 16, almacén de víveres. 18, monto de tierra o escarpamento (antigua cantera). 19, fuerte de San Antonio que fue rehaciendo en 1714 por Hugo de Velasco, en 1737 se reedificó con puente levadizo y dos piezas para la defensa del puerto.

 

Figura 07) Plano de José Soriano Ortiz de 1722-29.

Los almacenes y depósitos que se instalarán en el frente de la marina de Melilla serían edificios de la monarquía para asegurar la conservación y el suministro de pertrechos; el primero fue el de “San Juan el Viejo”[11] que sería construido por Pedro Borras, posteriormente reformado con contrafuertes exteriores y una bóveda intermedia que sustituye a un suelo de madera, su planta aparece por primera vez en un plano de 1722-29 delineado por José Soriano Ortiz Capitán de Infantería del regimiento de Portugal (Figura 07).

El Almacén Viejo de San Juan, o Segundo de Florentina se compone de dos bóvedas sin el espesor suficiente como para estar a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, con contrafuertes exteriores. Las dimensiones de estas bóvedas son: 27 metros de longitud, 4,2 de latitud y 4,2 metros de altura.

En la cartografía de 1729–1730 aparece reflejado al oeste un pequeño saliente rocoso que delimitará la playa del río de Oro de los acantilados de la fortificación. Situado frente al baluarte de San José será denominado posteriormente “Espolón o Espigón de Santa Isabel” donde se formará la playa del “Mantelete”.

 

(Figuras 8 y 9) Cartografía de 1742 del ingeniero militar José Gandía, para el proyecto irrealizado de ampliación y mejora del puerto de Melilla.


La necesidad de poder contar con un buen puerto protegidos de las arenas y los ataques del río, que aseguraran el suministro a los nuevos almacenes, hace pensar que en el varadero excavado en el extremo sur en la prolongación de las murallas de la Marina y el Socorro, donde forma un ángulo comprendidos entre los torreones de Florentina (frente de la Marina) y Cabras (frente del Socorro), se pudiera realizar un muelle bajo el torreón de Florentina; este proyecto irrealizado, se recoge en la cartografía de 1742 del ingeniero militar José Gandía consistente en dos planos planta y perfil de 39 x 59 centímetros “del pequeño muelle que se propone construir en la punta de la Florentina de la plaza de Melilla para cubrir su surgidero”, con escala gráfica de 20 toesas (Figuras 8 y 9. COML-385 y COML-449). 

Para evitar el aporte de arenas a la playa del Mantelete y el consiguiente perjuicio al varadero, es ampliado el espigón de Santa Isabel conforme muestra el plano de 1750, en el que se prolonga el espigón hacia el mar mediante un sistema de cajón de madera de unas cinco varas de ancho por 15 de largo, en forma de barco hundido en dos tercios de su altura mediante relleno de piedra, que se internó en el mar a unas 25 varas del espigón. El espigón fue alargado mediante estaca de madera clavada sobre 10 barriles, también de maderas, sumergidos y protegidos por escollera de unas 3 varas de ancho por 25 de longitud, precedido al interior por un camino cubierto de 17 varas. Esta obra concluirá cerrando el Mantelete mediante decreto del día 8 de abril de 1755 en el que se ordenó la construcción de un muro de 354 varas de largo, seis de alto y uno de espesor, que uniera el fuerte de San Miguel al Espigón de Santa Isabel. Este espigón es denominado como “Espigón Nuevo” en 1766.

Esta nueva zona conocida como Mantelete es la que provocará todas las remodelaciones del espigón, el embarcadero, el muelle y las murallas del frente de la Marina que no terminarán hasta bien entrados el siglo XIX.

 

(Figura 10) Plano de la bahía de Melilla, hacia 1770.

Aproximadamente hacia 1770 es cuando se ve la necesidad de modificar y ampliar el varadero de la puerta de la Marina; este hecho aparece en la explicación de un plano de esta época[12]: marcado con la letra “L” está el varadero y desde L a M el “paseo amurallado que se ha de levantar por el peñón siendo aprobada el año anterior” con la “N, batería de San Antonio sacada de cimientos.” Con el nº “13, cuerpo de guardia de San Luís ídem “(en construcción). Curiosamente en el plano bajo el foso de la puerta de la Marina aparece un nuevo espigón que ampliará la superficie del varadero (Figura 10).

Siendo gobernador (año de 1737) Don Antonio Villalba y Angulo el ingeniero y capitán Don Juan Martín Cermeño, comenzaron a construirse los almacenes de provisiones, que se terminaron en 1781.

Almacén de las Peñuelas, o Primero del Principal se compone de siete bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas en dos pisos, tres inferiores y cuatro superiores, cuyas dimensiones son 38,5 metros de longitud, 5 de latitud y 4,2 de altura. En el suelo de la bóveda inferior más cercana a la muralla, que además se utilizó como túnel, existen dos pozos.

En 1778 se reedificaron los almacenes de San Juan y Florentina.

Almacén de San Juan, o Segundo del Principal se compone de cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, cuyas dimensiones son dos de 22 metros de longitud, 5 de latitud y 4,2 de altura y dos de 12 metros de longitud, 5 de latitud y 4,2 de altura.

Almacén de Florentina, compuesto por cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, cuyas dimensiones son 29 metros de longitud, 5 de latitud y 4,2 de altura. Una de sus caras ocupa parte de la cortina.

Otra gran reforma del puerto se planteó el 7 de octubre de 1783 (figura 11. COML-450), que quedó reflejada en el “Plano que manifiesta el Muelle que se está ejecutando delante del Frente” de la Marina. La explicación del plano nos describe la obra que se realiza desde el Torreón de la Cal (A) al Torreón de San Juan (B) y todos sus elementos: D, Fuerte de San Antonio. E, Entrada de la Plaza con su puente levadizo y foso. F, Varadero. G, Andén o piso del muelle. H, Garitón o cuerpo de guardia (que es la obra nueva pintada en amarillo, representada por los perfiles 1-2 y 3-4). Y, Entrada o boca para el desembarco. K, Espigón formado de dos pontones abrigados de zarpa que defiende toda la obra de los temporales. Las nuevas cañoneras que debe montar la nueva batería son muy útiles tanto para defender de los ataques del río como para flanquear el frente de la plaza desde el Espigón del Mantelete hasta el Torreón de la Cal que carece de defensa lateral.

 

(Figura 11) Plano que manifiesta el Muelle que se está ejecutando delante del Frente de la Marina, de 1783. COML-450

Sobre los años 1791–1797 se ve la urgente necesidad de renovar y elevar la muralla comprendida entre la batería de San Felipe y la de San Juan motivados por los numerosos impactos de proyectiles que amenazaban la maestranza y a los aljibes de la Plaza. Esto implicará la reforma de los elementos de la zona portuaria y sus almacenes, situación que es recogida en un “Plano que manifiesta la distribución actual de la Maestranza de esta fortificación de Melilla pegada al muro principal, cuyo…….. intercepta y que se haya superior a la bóveda de paso a la Marina”, en su explicación nos dice: “A, Plaza del Principal. B, Bóveda de comunicación con la Marina. C, Baluarte de la Cal. D, Muelle. E, Muro del recinto cuyo mal estado amenaza provocar ruina al que está apoyado la Maestranza. F, Maestranza. G, Muros que deben renovarse igualmente por ser superior a la bóveda de comunicación. Las líneas negras pintadas de amarillo indican el espacio vacío… la nueva reedificación que se propone.”

Curiosamente este plano recoge dibujado en el Muelle bajo el Torreón de la Cal y la garita de la Puerta de la Marina un elemento que no registran los planos de 1790 y sí los de 1792, el “Cuartel del Retén y Marineros”.

La cartografía continúa con la descripción del “Plano y Perfiles de los términos en que se propone la edificación de la Maestranza con el mismo coste que tendrá su construcción en la forma que está en el día: a) bóvedas (que) se destinan a carpintería. b) ídem. Destinada a barrilería. c) ídem. Para la cerrajería. d) ídem. Para la herrería. e) Cuarto del interventor. f) Pieza para el repaso de los materiales que diariamente entran y se…. g) almacén para el … h) calderería. k) común (letrinas). i) batería de paso a la Marina. j) escalera que comunica al terraplén superior que se comunica con el resto del recinto. m) ventanas dispuestas en forma de cañoneras para el caso de la artillería en tiempo de sitio ofreciendo la disposición de la batería.”

La Maestranza Real (Figura 12. COML-497) corresponde a la planta 2ª en altura del frente de la Marina) se compone de cinco bóvedas, cuyas dimensiones son 11 metros de longitud, 4,4 metros de ancho y 4,2 metros de altura, más un corredor de unos 3,5 metros de ancho y 22,2 metros de longitud; este corredor comunica con el almacén de las Peñuelas.

 

(Figura 12) Maestranza Real, 1793. COML-497

Bajo esta disposición se encuentra el Cuartel de Santa Ana (corresponde a la planta 1ª en altura); se compone de una bóveda con arcos rebajados situada en el interior de la muralla y paralela a ésta, de 39 metros de longitud, 4,2 metros de ancho y 4,2 metros de alto, más tres bóvedas laterales de 6 metros de longitud por 4 metros de ancho, en las que se encuentra un antiguo aljibe que puede contener 42.400 arrobas de agua.

Los ataques enemigos de la orilla derecha del río ocasionaban tales destrozos por aquel punto, que obligaban a los barcos a ampararse detrás de Florentina y a construir hacia 1793 una batería llamada de la Cabeza de Muelle, a la que se le dio después el nombre de San Luís de la Marina, que se expone en el “Plano que demuestra la situación del lienzo de muralla que tiene que abrirse en la plaza de Melilla para su renovación, la de la Maestranza y bóveda de comunicación con la Marina”. Sus partes se encuentran enumerados con letras: A, Porción de muralla que debe demolerse. B, Torreón y galería de la Cal. C, Fuerte bajo de San Antonio. D, Batería de la Cabecera del Muelle. E, Torreón de San Juan. F, Estacada que se ha colocado en la actualidad, por cuyo medio resulta una excelente Plaza de Armas al pie de la brecha. G, Situación en donde se ha colocado el Falucho en la boca del Puerto.

De esta manera quedó dispuesta la Marina para que el 6 de mayo de 1794 comenzara el derribo de la muralla desde el torreón de San Juan al de la Cal, por encontrarse ruinoso, sacándole de cimientos al reconstruirlo: se trabajaba día y noche por el temor de que brecha tan considerable pudiese ser aprovechada por el enemigo, y, para evitarlo, se formó una empalizada en la Marina: los moros se opusieron con sus fuegos de fusil y cañón cuanto les fue posible a esta obras, que quedaron terminadas en 1796.

 

(Figura 13) La puerta de La Marina queda transformada en un cuerpo de guardia rectangular de dos pisos, de 7 metros por 6 metros, que protege las puertas de su planta inferior, a 5,30 metros y 6 de cota, siendo su puerta interior en dos hojas.

Definitivamente la puerta de la Marina queda trasformada en un cuerpo de guardia rectangular de dos pisos, de 7 metros por 6, que protege las puertas de su planta inferior, a 5,30 metros y 6 de cota, siendo su puerta interior de dos hojas (desaparecidas) y en su fachada exterior, presenta una puerta de 2,20 metros luz por 2,70 de flecha, bajo arco rebajado y adintelado con escudo en su clave, alrededor de la puerta un rebaje de 0,20 metros de profundidad por 3 de alto por 2,50 de ancho, que alojaba el puente levadizo, al tirar de cadenas que penetraban a través de dos huecos rectangulares situados en el salmer a la altura del arranque del arco; todo este conjunto queda enmarcado por dos columnas rectangulares planas de 1 m de ancho por 3,50 metros de alto, 4 metros de altura una imposta de 0,60 m, divide la planta baja de la alta, que a 1,20 metros de la imposta muestra 5 aspilleras de 1,10 metros por 0,10 metros y a un metro de estas queda rematada por un pretil aspillerado de un metro de altura. Su flanco muestra la misma disposición, en la planta alta en relación con su imposta y pretil aspillerado, salvo en las 7 aspilleras abocinadas, cuyas dimensiones son, 1,10 metros por 0,30 en el exterior y 0,40 metros por 0,10 en el interior (figura 13).

El estado final de las obras nos lo muestra la copia de “Nicolás Garrido” del “Plano que se levantó en cumplimiento de la real orden que comunicó el Señor Marqués de Vallehermoso Capitán General de esta costa y puerto en 5 de 1797”. En el que nos muestra “Plano Perfil y Elevación de una porción de la Plaza de Melilla que mira al sur en que se apoya la obra de la Maestranza aprobada por S. M. en 3 de julio de 1793 con el plano y perfil de los Almacenes de Víveres del Principal contiguos a ella en que se manifiesta el proyecto de terraplenar sus cabalices (Suposición o cálculo formado a partir de datos incompletos) y formar en la plaza que resalta un Parque de Artillería y una Batería cuyos fuegos son más perpendiculares a los ataques del Río que los de la baja y más horizontales con la altura de Tarara” (figura 14. COML-395).

 

(Figura 14) Plano Perfil y Elevación de una porción de la Plaza de Melilla. 12 de julio de 1797. Vicente Boada. COML-395.

Continúa con la “Explicación de la Obra que se haya debajo de la maestranza y sus contiguas.

Plano 1º A, Porción del Muelle. B, Cuartel de marineros. C, Subida de la Plaza. D, Torreón llamado de la cal. E, Bóveda de comunicación de la Marina. F, idem. Que se construidas en los cimientos que se erigieron para la superior. G aljibe. H, recipiente de este en que se deposita.

Plano 2º donde se ven todas las oficinas de la indicada Maestranza. Y, Barrilería. J, Almacén. K, Cuerpo de Guardia del Oficial del Principal. L, Cuadras de Carpintería. M, Ídem. de Cerrajería. N, Ídem. de Herrería. O, Carbonería. P, Común.

Plano 3ª en que se manifiesta la subida a la Plaza del Gobernador y la Batería que ha resultado sobre la citada obra de Maestranza. Q, Principal. R, Rampa que conduce a la del Gobernador y Batería Nueva. S, Batería de San Felipe bajo cuya horizontal se ha unido la cortina que manifiesta letra siguiente. T, Batería de la Maestranza. V, Rampa de comunicación. X Aljibes

Notas al todo de esta obra le falta para su conclusión lo siguiente: Tarar y enlucir todas las Bóvedas por dentro y solar su pavimento, poner la Explanada a toda su Batería y hacer el Pretil que mira al Principal.

Plano de Proyecto de los Almacenes de Víveres del Principal. Explicación: 1, calle de los Moros. 2, Ídem. Que conduce a la Carnicería. 3, las Peñuelas. 4, Plaza que resulta sobre los Almacenes. 5, rampa de comunicación de la explanada.

Melilla 12 de julio de 1797. Vicente Boada.

Ni que decir tiene que este proyecto no se realizó sobre los almacenes sino en la explanación de la “Carnicería”, cuya línea magistral queda visible el muro interior del callejón posterior del Almacén de San Juan Viejo.

De esta manera quedaría la Marina hasta que un siglo más tarde en 1893 se derriban el fuerte de San Luís de la Marina y la muralla que unía el torreón de la Cal con el fuerte.

Notas:

[1] Ver AKROS nº 8: “Las Infraestructuras Portuarias de Melilla en la Edad Media”.

[2] Alafia: fortificación medieval de la “Villa Vieja” que hoy ocupa el Segundo y Tercer Recinto Fortificado. Ver AKROS nº 1: “Espacio y funciones urbanas de la Melilla medieval”. 

[3] CABO, José Manuel. “Aproximación a la Historia Natural de Melilla”. HISTORIA DE MELILLA” (pág. 46). Ciudad Autónoma de Melilla. Melilla, 2005.

[4] Contrato con Sancho de Escalante, 5 de diciembre de 1533. AGS. leg. 468. Sancho de Escalante era maestro de cantería de Granada, e iniciaba su trabajo en Melilla como asentista de las obras.

[5] SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel y BRAVO NIETO, Antonio. “Melilla la Vieja”. HISTORIA DE MELILLA” (págs. 23-33). Ciudad Autónoma de Melilla. Melilla, 2005.

[6] SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel y BRAVO NIETO, Antonio. “Melilla la Vieja”. HISTORIA DE MELILLA” (págs. 23-33). Ciudad Autónoma de Melilla. Melilla, 2005.

[7] Esta bóveda se reedificó en 1622 a causa de un terremoto.

[8] MARCOS DE AYALA. Melilla, 14 de febrero de 1692. AGS. MPD.-VIII-253. leg. 2899 G. y Marina.

[9] Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 8 de marzo de 1696. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3039: copia en colección Aparici. SHM. nº 284.

[10] DIEZ DE ANES, Alfonso. Plaza de Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 3 de febrero de 1699. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3125: copia en colección Aparici. SHM. nº 282.

[11] Perfil del nuevo Almacén de víveres de la plaza de Melilla, año de 1722, sin autor, 1722, 26 x 38,5 cm., escala gráfica de 20 toesas, SHM. nº 4.690/2, C-32- 16/MEL-M1/16.

[12] Plano de la plaza de Melilla, sin fecha (hacia 1769-1770), sin autor, 42 x 52,2 cm., escala gráfica de 90 Toesas, SHM nº 4713/15. D-1-19/Mel-G4/11.

martes, 29 de marzo de 2011

Los Comienzos de la Industria Pesquera Melillense

Conferencia de Carlos Esquembri Hinojo en la Asociación de Estudios Melillenses el 12 de marzo de 2011.

Durante años, el sector pesquero fue uno de los motores de la economía de nuestra ciudad y dio sustento a muchas familias melillenses que quedaron condenadas a la emigración cuando las circunstancias adversas dieron al traste con la pesca en Melilla.

Repasemos algunos datos e historias que nos acerquen a la dimensión humana y económica que representó este sector en la vida de nuestra ciudad.

ANTECEDENTEDES.

El Mar de Alborán que se extiende desde el Estrecho de Gibraltar al meridiano del cabo de Gata es lugar de encuentro de las aguas del Atlántico y el Mediterráneo y zona de paso de numerosas especies marinas que viven entre ambos mares. Esto le ha conferido una gran riqueza y variedad biológica que aunque hoy en día está seriamente amenazada y mermada por la acción humana, todavía nos permite hacernos una idea de lo que fue antaño.

Juan León el Africano, en su Descripción de África, nos informa de la dedicación a la pesca de los habitantes de las costas rifeñas. Así nos habla de Terga, dedicada principalmente a la pesca de sardinas que salan para enviarlas al interior del Rif. De Badis nos dice que parte de la población se dedica a la pesca y parte a la piratería, de Ielles nos dice que está habitada por unos pocos pescadores, de Tegassa nos dice que sus habitantes son pescadores y barqueros y del espantoso tufo a sardinas que había allí. De Melilla nos dice que existieron pesquerías de ostras.

Tras la conquista de Melilla se intenta repoblar la ciudad con gentes de diversos oficios. En la Carta de población de Melilla dada en 1499, se piden “dies pescadores, cada uno con su barco o xabeque con sus redes” y otros “treinta pescadores con sus anzuelos e cordeles”, los primeros cobrarían siete mil maravedíes y los segundos cinco mil. En el libro de R. Gutiérrez  “Los presidios españoles del Norte de África en tiempos de los Reyes Católicos”  se menciona un memorial del obispo de Badajoz en el que se indica que no se mande pescado salado a Melilla porque allí tenían redes y se pescaba. En el mismo estudio se señala la captura por la guarnición melillense de un xabeque con sus redes en Cazaza, lo que indicaría que los guelayenses explotaban las riquezas pesqueras del litoral.

Esta captura del xabeque o jabeque marca la tónica de los siguientes siglos en el aspecto marítimo ya que el estado de guerra permanente que se vive entre españoles y marroquíes, hacen casi imposible el desarrollo de actividades como la pesca o el comercio. 

En las Efemérides que recopila Gabriel de Morales encontramos muchos casos de agresiones a los melillenses que se hacen a la mar para pescar así como las represalias que las tropas y las embarcaciones de Melilla toman contra los cárabos guelayenses y rifeños. El 7-06-1855 en la playa de Mazuza son apresados tres cárabos con sus artes de pesca mientras que un cuarto es incendiado. Esto indica que los guelayenses seguían faenando en este mar que compartimos.

Pero no todo son encuentros violentos, el 10-09-1894, dos botes de pesca sorprendidos por un temporal tuvieron que buscar refugio en Cala Viñas y fueron atendidos y auxiliados por los lugareños. Por último nos referiremos al naufragio en el puerto y debido al mal tiempo de un bote de pesca propiedad de Miguel Bernardi el 12-12-1903. 


EL SIGLO XX.


 El aumento de la población civil conlleva un auge de las actividades encaminadas a  satisfacer sus necesidades, la pesca entre ellas. Pero pronto la pesca dejará de limitarse a abastecer el mercado local y pasará a enfocarse a la exportación y a la producción de conservas. Para ello hubo que modificar el artículo segundo de la ley de Puerto Franco para establecer una franquicia aduanera a la exportación de pescado fresco y salado.

El Telegrama del Rif publica en 1908 datos sobre la exportación de pescado en 1907 que nos indica como este sector empieza a despuntar en Melilla. Así, se exportaron a Italia  9256 Kg. de conservas de pescado por un valor de 13.875,00 Pts. (En 1907 había empezado a funcionar la industria conservera San Luís de Luigi Dassori). Pescado salado 8042 Kg. por valor de 2811,70 Pts. A España tenemos pescado fresco 14.710 Kg. por valor de 7355,00 Pts. Pescado salado 3.200 Kg por valor de 2800 pts y marisco 4400 Kg por un valor de 6600 pts. A Francia conservas 11.520 Kg. por un valor de 17.280 pts y a Inglaterra se exportaron 50 Kg. de coral por un valor de 500 Pts. Con todo, la industria pesquera melillense estaba todavía en una fase de poco desarrollo técnico ya que los barcos y lanchas eran en su mayoría a vela y remo, sardinales y jábegas que pescaban en la bahía y playas de nuestra ciudad. En un artículo del Telegrama de  13-5-1908 que recoge Juan Díez en su trabajo “La industria pesquera 1908” Dassori se lamenta de que en Melilla no se permita la pesca “con luz”, cosa que ya hacían en Nemours, la actual Ghazaouet (Argelia). También se quejaba Dassori de que faltaban pescadores y barcos para explotar las enormes riquezas pesqueras de la zona y proponía fomentar la emigración de pescadores andaluces para tripular unas treinta o cuarenta barcas.

EL DESPEGUE DEL SECTOR PESQUERO.

Según un artículo aparecido en el Telegrama del Rif del 27 de Junio de 1916, es en el invierno de 1914 cuando empiezan a venir en gran número pesqueros de Almería y Málaga para hacer la llamada Campaña de Invierno en nuestras aguas aprovechando la abundancia de sardinas en la bahía de Melilla. Estas sardinas se exportaban a Málaga y de allí se distribuían por toda Andalucía alcanzando buenos precios de venta. Al parecer, en los meses de verano la sardina se alejaba concentrándose entre La Peineta y Chafarinas y entre Cala Tramontana y Cala Yazanen. Esto, unido a que, debido a los poco eficaces métodos de conservación de la época,  los calores del verano estropeaban rápidamente la pesca, haciéndola inservible  para la exportación, llevaba a que muchas barcas dejaran de faenar y se volvieran a su tierra hasta el invierno siguiente.

La sardina se exportaba en los buques correos de Málaga envasadas en recipientes de madera cubiertas con sal mientras que el “pescado fino” lo hacia en cajas de madera con hielo. Este pescado fino se reexpedía hacía Madrid por ferrocarril.

CAPTURAS, ESPECIES Y PRECIOS.

En las páginas del Telegrama se publicaban cada cierto tiempo datos sobre las capturas y las especies más comunes en nuestras aguas.

Así, las especies más comunes eran las sardinas y boquerones en pescado azul junto con caballas y atunes en verano. En las especies finas tenemos salmonetes, pescadillas y mariscos.

Según un artículo de Tomás Segado publicado en el Telegrama del Rif del 23-02-1927, las gambas y merluzas se pescaban en un banco a unas 10 millas de Melilla. En este mismo artículo se  menciona  la desaparición tras un temporal de un banco de almejas existente frente al Quemadero.

Mención aparte merece la pesca en la “Mar Chica” que empezaba a ser importante en esos años con las barcas de Nador y la 2ª Caseta. Las especies más comunes allí eran la liza, que era muy apreciada por los habitantes de la zona, la dorada y el salmonete. Ostras y langostinos abundaban por la zona de la Restinga y el Zoco del Arbaa.  El 8 de julio de 1916 se publicaron los datos de capturas de junio en la Mar Chica que eran: langostinos 3000 kilos, doradas 4500 kilos y salmonetes 5000 kilos. Los langostinos se pagaban a 1,5 pts, las doradas a 0,4 y los salmonetes 0,5. Con todo, en artículo del Telegrama de 9-05-1918, se señalaba la necesidad de reglamentar la pesca en la Mar Chica por el peligro de esquilmar su riqueza pesquera por procedimientos de pesca abusivos.

En cuanto al volumen de capturas tenemos que para el último trimestre de 1917 se daban las cantidades siguientes: sardinas y caballas 174.500 Kg. valorados en 70.800 Pts. Salmonetes 5000 kg valorados en 4000 pts y pescadillas 18.500 kg  valorados en 16.650 pts. En cuanto a los atunes se dan como normales para el verano de 1916 pesqueras por barco de entre 1000 a 1500 piezas de 2 a 2,5 kilos  en aguas de Chafarinas.

Vemos que la pesca tenía un carácter estacional, siendo más abundante en invierno que en verano para las especies más buscadas como eran la sardina y el boquerón. En 1930 tenemos que el mes con más capturas fue Marzo con 759.100 kilos y el de menos fue agosto con 240.780 kilos. Por el contrario, en verano abundaban los atunes en aguas de Chafarinas. La ocupación española de Guelaya, posibilitó que varias barcas decidieran montar una base temporal en cala Cazaza en la temporada de 1916, asimismo hombres de Beni Said y Beni Bu Gafar se interesaron en el negocio pesquero comprando botes y artes modernas con lo que se dedicaban a la pesca del boquerón en la costa de poniente del cabo Tres Forcas.

Para 1928 se cifró el total de capturas para toda la costa rifeña en 16.000 toneladas según datos oficiales. Tomás Segado, en su artículo antes citado, señala que en 1926 eran normales capturas diarias  de 100 toneladas de sardinas para el conjunto de la flota que operaba en aguas de Melilla.

En 1930 el pescado vendido en la lonja  ascendió a 5.080 toneladas. De estas sólo 2100 toneladas se consumieron en la ciudad.

Para hacernos una idea de los precios de venta al público señalaremos los precios que fijó la Junta de Subsistencias para noviembre de 1917. Atún grande 1,5 pesetas. Agujas 0,3. Boquerón fresco 0,6. Corvina 1,25. Jurel grande 0,65. Sardinas frescas 0,4 y raya 0,2 pesetas.

ARTES DE PESCA UTILIZADOS.

Vimos que en los primeros años del siglo XX los artes de pesca más utilizados en Melilla eran el sardinal, la jábega y el bou.

El sardinal consistía en un arte de deriva formado por redes rectangulares de algodón de malla adaptada al tamaño de las sardinas. Se dejaba a la deriva entre dos aguas en posición vertical para que las sardinas se enmallaran. La pieza de red llevaba en su arista superior una relinga de corcho y en la inferior de plomos que la hacían permanecer vertical. La flotabilidad se la daba una serie de flotadores unidos por cabos a la red. Regulando la longitud de estos cabos se regulaba la profundidad a la que se calaba el aparejo.

Jábega: consistía en un saco ancho y de unos 150 a 200 metros de longitud denominado copo que se largaba desde la playa. El copo envolvía el pescado a la vez que rastreaba el fondo. Se calaba desde la costa mediante una barca a remos y se cobraba a mano.  

Bou: El bou era un arte de arrastre que se remolcaba desde dos embarcaciones de similares características, la llamada pareja de bou. Una de las embarcaciones de la pareja, en la que iba el patrón que dirigía la pesca, llevaba el arte y llegado al lugar designado para calarlo, procedía a hacerlo haciendo firme uno de los cabos de remolque del arte y enviando el otro a la embarcación compañera. El arte se cobraba a mano y se recogía en la barca en que iba el patrón de la pareja. Todavía en 1926 y para la pesca de la gamba y la merluza faenaban en nuestras aguas parejas de bou aunque  las embarcaciones iban ya impulsadas a vapor.

En información del 6 abril de 1918 del Telegrama del Rif, había en Melilla 6 artes de bou, 250 palangres, 7 jábegas, 20 almejeras, 12 sardinales y 21 mamparras que era un arte de cerco que venía a sustituir al sardinal.

El arte de cerco con luz empezó a usarse en Melilla sobre 1917 y, dada su novedad, el Telegrama del Rif  le dedicó un artículo el 2-12-1917. Según el periódico, para faenar con este arte se necesitaban una lancha grande para recoger el pescado, tres botes de luz de carburo y un chinchorro con las redes. La lancha anclaba en el sitio designado para la pesca mientras los botes de luz se disponían en círculo de unos 100 metros de diámetro y encendían las luces. Al acudir la pesca se apaga uno de los botes y luego otro para que la pesca se concentre en el tercero que es cuando el chinchorro tiende las redes de cerco. Según el Telegrama, con este arte y en un periodo de 20 días de abundancia de sardinas y lachas, algunas embarcaciones  llegaron a ganar hasta 10.000 pesetas. Sin embargo, los patrones de sardinal se quejaban de que este arte iba a esquilmar la población de sardinas. 

EMBARCACIONES Y TRIPULANTES.
Hemos visto que en un principio en Melilla faenaban principalmente sardinales y jábegas, embarcaciones acondicionadas al arte de pesca del mismo nombre. Por su significación como embarcación pesquera típica de las costas españolas tanto del Mediterráneo, Mar de Alboran y la Andalucía Atlántica, vamos a describir un sardinal.

El sardinal tenía una eslora de entre 6 a 8 metros, unos 2 de manga y 1,2 de puntal, con un desplazamiento de entre 1,5 a 2 toneladas. En principio disponía de un mástil con vela latina y remos aunque posteriormente aparecieron sardinales a motor. El mástil venía inclinado hacia proa unos 70º y solía ser de igual longitud que la eslora. La proa era recta y la popa algo curvada. Los fondos de la embarcación eran planos y disponía de dos carenotes paralelos a la quilla  a modo de falsas quillas para ayudar  a varar la embarcación  en la playa que era lo común.  
  
A partir de 1916 se empieza a modernizar la flota pesquera para ampliar su radio de acción mediante la construcción de barcas a motor o instalando motores a los sardinales. El 25-10-1917 la Comandancia de Marina autoriza a Diego Rubio a instalar en su bote “San Pascual” de la matrícula de Santa Pola un motor sistema Brassler de 13x14 Hp y 2 cilindros.

Por otro lado, esta modernización también llega a los artes de pesca y, como vimos, las mamparras sustituyeron a los sardinales. Según el artículo de Tomas Segado de 1927, la flota pesquera melillense constaba de:

Entre 60 a 65 mamparras.14 parejas de bou, 10 palangreros, 7 jábegas, 7 vapores de arrastre y 2 cazonales que, junto con las embarcaciones de la península que faenaban regularmente en Melilla, daban un total de alrededor de 200 embarcaciones pesqueras.

Según artículo de 3-2-1931, en 1930 se encontraban matriculadas en Melilla: 14 bacas a vapor, baca es como se denominan a los barcos de arrastre, y 14 a motor. 20 embarcaciones a motor dedicadas al palangre. Al arte de luz eran 32 a motor con 47 botes auxiliares y, por último, dos jábegas. Un total de 129 embarcaciones tripuladas por 956 hombres. Para la industria auxiliar dan la cifra de 260 personas empleadas. 
LA EXPORTACIÓN DE PESCADO.
Ya hemos hecho referencias a este aspecto de la explotación pesquera melillense, pero daremos algunos datos más. Esta  exportación de pescado que ya representaba un volumen considerable en 1907, se incrementa notablemente con la llegada de las barcas pesqueras de la península que trabajaban principalmente de cara a dicha exportación.

El pescado se desembarcaba en Melilla  para su venta en la lonja y posteriormente se procedía a su preparación para el traslado a la Península, traslado que se hacía en el correo de Málaga preferentemente. Vimos que las sardinas se envasaban en recipientes de madera cubiertas de abundante sal,  las especies finas como la pescadilla se disponían en cajones envueltas en hielo mientras que las gambas se cocían antes de su embarque. Las especies finas se enviaban por ferrocarril de Málaga a Madrid. El Telegrama del Rif solía informar de los “bultos” de pescados embarcados  en los correos, así el 11-05-1916, por ejemplo, se embarcaron en el vapor Antonio Lázaro 53 bultos de pescado con un peso total de 2530 kilos y en el 17 de Julio de 1917  se embarcaron en el vapor Monte Toro 127 bultos con un peso total de 7600 kilos.

Todas las operaciones de preparación del pescado para su embarque se realizaban al aire libre en el muelle hasta que se inauguró la lonja de Florentina en mayo de 1916, pero la utilización de dichas instalaciones llevaba consigo el pago de un canon: una peseta por bulto que se exportara y 0,25 pesetas por lote vendido por los pescadores. Esto motivó una huelga de pescadores unida a un cierre patronal de los exportadores como protesta a dichas tasas. Otro problema al que tuvieron que enfrentarse los exportadores fue al aumento de las tarifas de Trasmediterránea en 1918, así el 8-01-1918, se negaron a embarcar pescados para la Península en el Vicente Puchol en señal de protesta por estas nuevas tarifas.

Con todo, la exportación de pescado siguió aumentando y en el artículo de Tomás Segado se indica que para 1926 se exportaban diariamente de 25 a 30 toneladas diarias de pescado azul y fino y de 700 a 1000 kilos de gambas. El 3-02-1931, el Telegrama da las siguientes cifras sobre la exportación de pescado en 1930. A Málaga se enviaron 1.922.920 kilos de sardinas y boquerones y 420.000 kilos de gambas. A la llamada zona vecina de Marruecos 427.290 kilos de sardinas y boquerones y a Orán 99.480 kilos de las mismas especies.

Otra modalidad de exportación de pescado consistía en trasbordar las capturas a lo que el Telegrama llamaba “vapores rápidos” que las llevaban a Alicante, Valencia y Barcelona. En principio estas operaciones se realizaban en la mar, pero en 1930 se empezaron a realizar en el puerto de Melilla. Estas capturas se centraban en las especies finas y las realizaban embarcaciones de arrastre (bacas) de la Península, concretamente eran: 23 bacas de Valencia, 3 de Alicante, 4 de Santa Pola, 2 de Villajoyosa, 1 de Barcelona y 1 de Vinaroz, todas a motor, más 2 bacas a vapor de Valencia. Según el Telegrama del Rif y para los cuatro meses en que los vapores rápidos operaron en el puerto de Melilla, se embarcaron 40.000 bultos de pescados que a 30 kilos por bulto daban 1200 toneladas de pescado exportado. 

INSTALACIONES PORTUARIAS.

Como es bien sabido, Melilla carecía de puerto a principios del siglo XX, por lo tanto, las embarcaciones pesqueras debían permanecer fondeadas en la rada o varar en la playa que se extendía a lo largo del denominado Muro X, en el lugar en que hoy está la dársena de embarcaciones menores del puerto comercial y que antes fue la dársena pesquera.

La falta de un puerto protegido y el que la rada de Melilla esté abierta al Este, eran la causa de que los temporales de levante causara grandes estragos en los barcos fondeados en la rada, amarrados a los escasos atraques existentes o varados en la playa. En las crónicas periodísticas y fotos de la época vemos estos terribles efectos causados por los temporales de levante en las embarcaciones surtas en Melilla.

Aprovechando las obras del cargadero del mineral, se habilitó una dársena pesquera provisional al inicio del malecón de atraque del cargadero, pero con el la terminación de las obras esta dársena tuvo que ser abandonada y las embarcaciones pasaron a ocupar la dársena pesquera del puerto comercial.

Por otro lado, vimos que al no existir lonja o pescadería las operaciones de venta y preparación de la pesca para la exportación se realizaban al aire libre en condiciones penosas. Esto hizo que la Junta de Arbitrios proyectara construir una pescadería junto a la cuesta de subida al Pueblo, la llamada Pescadería de la Florentina. Esta pescadería se inauguró por el General Aizpuro el 8 de mayo de 1916.

El edificio no satisfizo  las expectativas de los usuarios ya que resultaba pequeño para las necesidades crecientes del sector pesquero y, según decían, estaba mal orientada ya que el sol daba todo el día con lo que la pesca se estropeaba rápidamente. Como vimos antes, también estaba el problema del canon a pagar por su utilización que generó grandes protestas.

Aunque se amplió la pescadería utilizando el local acondicionado para cafetería y comedor, hubo que construir otro edificio en la explanada de San Lorenzo. Esta pescadería, proyectada por Francisco Carcaño, ingeniero de la Junta de Arbitrios y escritor, se inauguró en el verano de 1921.   Según el artículo de Tomás Segado de 1927, en el año de 1926 y por ingresos generados por la pescadería, la Junta de Arbitrios ingresó la cantidad de 54.103,15 pesetas.       

A principios de la década de 1940 se construyeron las instalaciones pesqueras del muelle ribera, instalaciones que se mantuvieron hasta el cese de la actividad en el sector pesquero melillense a primeros de la década de 1980.

En 1945 se fundó la Cofradía de pescadores de Melilla, siendo su primer Patrón Mayor Ángel Romero Rubio.
LA INDUSTRIA CONSERVERA Y DE SALAZON.

Ya vimos que en 1907 se creó la conservera de Dassori, una industria que en su origen estuvo enfocada a la exportación a Italia y  Alemania, donde etiquetaban los productos fabricados en Melilla.

En principio sus instalaciones eran unas barracas en el barrio Industrial que se convirtieron en naves donde funcionaban cuatro calderas de hervir atún. En su primer año de funcionamiento consiguió exportar 150 toneladas de sardinas, atún y otros pescados en salmuera y 50 de atún en aceite.

El 8-12-1916 apareció en el Telegrama la noticia de la constitución de la Sociedad Anónima  “San Luis” con un capital inicial de 50.000 pesetas y cuyo gerente era Luis Dassori.

En el artículo de Tomás Segado de 1927 se informa de que la fábrica San Luis empleaba 30 mujeres y tres o cuatro hombres y manufacturaban conservas de boquerones, sardinas, bonitos y atún.

En 1930 la  San Luis exportó 250 toneladas de conservas a Italia.

Tomás Segado también  menciona a la conservera de Manuel Rosas, ubicada igualmente en el Industrial pero de la que no da datos de su producción y empleados.

Junto a esta industria conservera, existía la de salazones. En el Telegrama encontramos referencias a la empresa de Algarra y Miquel. Dentro de estas industrias derivadas de la pesca debemos incluir las operaciones de preparación de pescado para su exportación a la Península, faenas que absorbían una considerable mano de obra.