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miércoles, 10 de febrero de 2016

Réplica del Delfín Romano de Terracota


Publica en Akros nº 5 por Jesús Miguel Sáez Cazorla.



Resumen
Desde octubre del año 2005 el Museo de Arqueología e Historia de Melilla incrementa su exposición con una nueva pieza: se trata de la reproducción de una cerámica hueca en forma de Delfín sobre un pedestal de modulaciones representando las olas, que conserva aún  intacta restos de pintura roja sobre las mismas. De época  Helenista, siglo III a.C.,  procedente probablemente de Campania (Italia), es un  recipiente contenedor de perfumes, con una bolita en su interior que tiene la finalidad de evitar que se solidifique. 

Foto Fig.1: Terracota en forma de delfín procedente del cerro de San Lorenzo. Foto: M.A.N.

En el reciente libro “Historia de Melilla”, Fernando López Pardo en el capítulo referente a Rus-addir nos comenta cómo “en una de las salas del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, que alberga la atractiva colección de vasos griegos, una vitrina aloja un conjunto de figuras de terracota con formas de animales. En ese pequeño grupo se encuentra representado con el número de inventario 202.679, un delfín sobre las olas que aún conserva algo de pintura roja (foto.1). Ningún letrero indica la procedencia, pero sin lugar a dudas es una pieza hallada en Melilla en las excavaciones que se llevaron a cabo a principios del siglo XX en el desaparecido Cerro de San Lorenzo, del que dará cuenta, Rafael Fernández de Castro, en su ya clásico libro “Melilla Prehispánica”, donde señala que fueron remitidos a Madrid”.

En efecto, en junio de 1905, aparecen restos de enterramientos en las obras de un edificio anexo al antiguo matadero municipal, consistente en esqueletos, ánforas y otras cerámicas, que serán  enviadas el 23 de Junio mediante un despacho de aduana por la Compañía de Transportes  Clemente y Cabo, con destino al Sr. Director del Museo y Biblioteca de Madrid (foto.2), mediante escrito que decía:

Foto 2: Telegrama de Clemente y Cabo al Sr. Director del Museo de Madrid.

“Muy Sr. Nuestro: tenemos el gusto de acompañar talón ferrocarril P.V. expedición nº 15.970 portes pagados de 2 cajas Rotuladas conteniendo barro obrado con peso de 44 Kl.os que para el Museo Arqueológico remite la Junta del Puerto de Melilla.”

Ingresando el 5 de julio en el Museo y Biblioteca de Madrid, en el libro de donaciones con el nº 98, expediente 46, con fecha 6 de julio. En el Museo de Arqueología Nacional existen las preceptivas copias realizadas con papel carbón de varias cartas; una de ellas (sin fecha)  la envía el entonces Ingeniero Director de la Junta del Puerto de Melilla, D. Manuel Becerra, con el siguiente contenido:

Foto 3: carta del Director Junta de Obras del Puerto de Melilla, Sr. Becerra.

“Muy Sr. mió: En las excavaciones verificadas en el Cerro de San Lorenzo de esta Plaza (territorio español) con motivo de las Obras del Puerto, se han encontrado unas ánforas y restos arqueológicos que me complazco en remitir á Vd.

Poco versado en antigüedades arqueológicas, no puedo precisar si pertenecen a los romanos ó á fechas anteriores, por lo que agradecería á Vd. me diese acuse de recibo y al propio tiempo me manifestase la época á que pertenecen.” (foto 3)

Otra carta, ésta remitida desde Santander al Sr. D. Juan Carolina García con fecha del 16 de julio del entonces Director de Museos y Bibliotecas de Madrid, D. Marcelino Meléndez Pelayo, en la que dice:

“Mi querido amigo y compañero: Envío  a Vd. ese par de cajas de materia arqueológica, que si bien remitidos á mi como director de la Biblioteca, como que pertenecen a la jurisdicción de Vd. como director del Museo…”

El Director del Museo Arqueológico Nacional, contestará a la junta del Puerto de Melilla el 27 de julio de 1905 con el siguiente escrito:

Foto 4: Carta del Director del Museo Arqueológico Nacional.

“…Acabo de recibir en este Museo y con destino al mismo dos cajas que contienen los siguientes objetos: 1 ánfora de barro, 1 capis, 1 guttus, 2 ungüentarios, uno de ellos rotos, 1 vaso en forma de delfín, 1 pátera, 1 patina rota, 1 collar de cuentas de barro, piedra y vidrio, 1 campanilla de cobre y varios fragmentos de anilla ó brazalete también de cobre. (foto 4)

Foto 5: Carta del Director del Museo Arqueológico Nacional.

Al expresar á Vd. mi agradecimiento por el interesante envío que demuestra su exquisita cultura y su mucho celo por el engrandecimiento de este centro de enseñanza, me permito rogarle me facilite cuantos datos y noticias tenga acerca del hallazgo de los mencionados objetos, pues no se me han facilitado, habiendo solo tenido la de que venían consignados a este Museo…” (foto 5).

El acuse de recibo de dichos objetos, enumera nueve piezas, casi todos ellos similares a los que hoy día se conservan en el Museo de la Ciudad de Melilla: ánforas, jarras, brazaletes de cobre, etc., menos la que se relaciona en cuarto lugar: “Un Vaso en forma de Delfín”.

En 1921,  la terracota en forma de Delfín aparece ya en el “Catalogue de Terres Cuites du Musée Archéologique de Madrid”, catálogo que para el Museo Arqueológico Nacional realizó Alfred Laumounier. Aparece en la sección de destinos diversos, con  el número de inventario 1016, recogiéndose la procedencia de Melilla y la donación de la Junta de Obras del Puerto.

Actualmente, el original  se encuentra depositado  en el Museo Arqueológico Nacional con el número de inventario 20.279 (foto 6). Las gestiones que se realizaron para la obtención de la réplica  fueron como consecuencia de las conversaciones mantenidas entre las  direcciones de las dos instituciones museísticas. Posteriormente, en Mayo de 2005, se firmó un convenio de colaboración entre la Consejería de Cultura de la Ciudad Autónoma de Melilla y la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales, en el que, se solicitaba y autorizaba respectivamente, la reproducción de Bienes Adscritos a la colección estable del Museo Arqueológico Nacional, con el fin de ser expuestos en la exposición permanente del Museo de Arqueología e Historia de Melilla, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 24 del Real Decreto 620/1987 de 10 de Abril, por el que se aprueba el Reglamento de Museos de Titularidad Estatal y del Sistema Español de Museos. 

La réplica del Delfín,  ha sido realizada por el restaurador D. Francisco Gago en los talleres del Museo Arqueológico Nacional; para la reproducción de la misma, y siguiendo el informe del restaurador, se ha procedido  a dar a la pieza original un desmoldeante y aislante, para evitar dejar manchas en la superficie de la cerámica y que los materiales a emplear en el molde no se pegaran a la superficie. Seguidamente se procedió a construir una plataforma de plastilina para embutir la pieza hasta la mitad, con el fin de  efectuar la primera parte del molde, con silicona caucho, dando un grueso a esta parte de aproximadamente 7mm.; posteriormente se hizo un contramolde, rígido de resina de poliéster y fibra de vidrio. Concluida esta primera fase, se eliminó la plataforma de plastilina para dar la vuelta al conjunto (pieza, molde silicona y contramolde rígidos) dejando al descubierto, la mitad de la pieza y la otra oculta por la primera fase del molde.

Foto 6: Terracota en forma de galgo procedente del cerro de San Lorenzo. Foto: M.A.ML.

Continúa  el proceso depositando en esta nueva zona la silicona espesada como la anterior y adaptándola a todas las formas del objeto y polimerizada la silicona, se hizo la otra parte del contramolde.  Terminado este proceso, se procede a la eliminación de rebabas del contramolde y hacer unas perforaciones en los bordes del mismo para ajustarlo posteriormente con tornillos y tuercas.

Se prosigue con el desmolde  de la pieza y limpieza de la misma, tanto el molde como la pieza y montar posteriormente el conjunto para hacer la reproducción,  que se efectuará con resina de poliéster con carga de polvo cerámico de color igual al original, para dar el color del Delfín. La reproducción se hará hueca y con una bolita en su interior, para que tenga la autenticidad de la pieza del perfumador del siglo III a.C.,

 Siguiendo las pautas del original, el anverso aparece con un trabajo muy cuidadoso, siendo modeladas las aletas, la cola y el ojo; el reverso por el contrario aparece menos cuidado. Tiene un asa y debajo un pequeño recipiente cóncavo para recoger el líquido que entrará en el interior por cinco oquedades; tras su llenado y  con una ligera inclinación, el líquido se dirigirá a la cabeza del animal y fluirá después por la boca.

En su interior lleva un hueso de aceituna o cereza, para evitar la solidificación del perfume. Existía la creencia en la antigüedad, de que dicho hueso o “pipo”, lo debía comer la misma persona que iba a ser propietaria del envase de perfume, para que su influencia y energía estuvieran  siempre cerca.  El original, lleva también un vástago en el centro, de madera, probablemente a causa de una anterior restauración en la cola, y que posibilita que el hueso pueda moverse mejor. En la que réplica que aquí se presenta, se ha procedido a instalar igualmente dicho vástago.

Sus dimensiones son las mismas que el original: 8,5cm. de altura por 15,5 cm. de longitud y una anchura de 6,5 cm. Esta pieza engrosará la colección de vasos de perfumes del Museo de Melilla en el que se encuentra también el realizado en terracota hueca, en este caso original, procedente igualmente del Cerro de San Lorenzo, con forma de galgo sentado sobre sus patas delanteras cruzadas, de 8,4 cm. altura, 10,8 cm. de longitud y 8,1 cm. de anchura.

miércoles, 9 de marzo de 2011

30 años de la aparición de monedas cartaginesas extraídas del puerto de Melilla

Con la difusión de este articulo de nuestro compañero Claudio Antonio Barrio Fernández de Luco y Salvador Fontela Ballesta, queremos rendir homenaje a su trabajo y conmemora un hallazgo único el al historia de la numismática melillense, el descubrimiento de unos 14 kilos de monedas en el puerto de nuestra ciudad, Melilla.

INTRODUCCIÓN
En sendos dragados del puerto melillense efectuados en los años 1953 y 1981 han hecho su aparición una considerable cantidad de monedas.

Del dragado del año 1953 sólo tenemos constancia de la aparición  de diez monedas: un AS de anverso/cabeza TANIT a derecha y reverso/caballo parado a derecha; y a divisores de la ante­rior (del tipo semises) de anverso/cabeza de TANIT a derecha y reverso/caballo retrospicente. Suponemos que hubo muchas más.

Al volver a dragar el puerto en el año 1981 apare­cieron una gran cantidad de clavos de bronce y monedas de di­versas épocas, aunque en su mayor cantidad cartaginesas. Su número difícil de calcular superero las 10.000 piezas de las que la mayor parte fueron incautadas a un súbdito marroquí, siendo las piezas trasladadas al Ministerio de Cultura por el en­tonces Subdirector General Sr. D. MANUEL MAR­TIN BUENO para su restauración; de las que solamente alrededor de mil han sido devueltas al Ayuntamiento melillense.

Estas monedas recogidas en una playa artificial que formó las arenas vertidas por la draga al norte entre las rocas del espigón del puerto, constituyen una mínima parte de las miles no recuperadas al deshacer el oleaje la citada playa.


CLASIFICACIÓN
En un gran porcentaje que supera el 90%, son de bron­ce en mal estado de conservación y tan solo unas pocas (conoce­mos la existencia de 15) son de electrón perfectamente conservadas, además de dos monedas de vellón. El estudio se ha realizado sobre una muestra que osciló alrededor de mil piezas. 


DE ELECTRON Y VELLON
Este grupo lo componen 15 monedas perfectamente conservadas con módulos entre 15 y 17 mm. Con unos pe­sos que oscilan entre los 2,85 y 2,75 gramos.

TIPO I  A/cabeza de TANIT a izquierda: Dos espi­gas en el peinado. Presentando variedad en los pen­dientes. De un sólo colgante: diez. De triple colgante: cinco. Todas llevan collar. Parecen distinguirse dos tipos de mujeres; uno más joven y otro maduro con na­riz puntiaguda. R/caballo a derecha: presentando dos variedades: parado once y al paso (pata izquierda adelantada) cin­co. En el exergo llevan una línea horizontal: nueve, de las que seis poseen marcas consistentes en dos atunes estilizados afrontados y en medio, líneas verticales tri­ples. Estas monedas son de gran belleza en su factura, tanto en la representación juvenil de TANIT como la del caballo.

TIPO II  Lo componen dos monedas de vellón con módulo de 22 mm. y peso de 12,300 y 10,50 gramos.
A/cabeza de T ANIT a izquierda. R/caballo parado y palmera detrás. 



MONEDAS DE COBRE
Todas ellas tienen de común: la cabeza de TANIT en el anverso a izquierda y el caballo a derecha en el reverso. Nunca aparece la figura varonil. La figura del caballo es entera salvo muy pocas en que aparece el protome de caballo. 


De las 586 monedas solamente se han podido clasi­ficar 367 (62,62%) aunque el resto responda al tipo generalizado de A/cabeza de TANIT y R/caballo.

Apreciamos la siguiente diversidad de TIPOS:

TIPO I  A/cabeza de TANIT a izquierda. Dos espi­gas en el peinado. R/caballo retrospicente a derecha parado o al paso. Con un número de 310 (84,46% de las clasificadas). Presenta múltiples variedades pero el mal estado de conservación, impide una sistematización completa.

TIPO II  A/cabeza de TANIT a izquierda. En el pei­nado: dos espigas. R/caballo parado retrospicente a derecha. Detrás sobre la grupa palmera estilizada. Observemos que Vi­llarronga no presenta ningún tipo ni variante; JEN­-KlNS y LEWIS citan uno sólo en bronce con el núme­ro 8 en la PLATE 28.

Creemos también que en el grupo 1 se incluyen gran cantidad que tienen la palmera estilizada pero no observable por su desgaste o deterioro. Con un número de: 102 (17,40%).

MARCAS: Son observables 13 letras púnicas siem­pre en el reverso (R/), algunas entre las patas del caballo otras en el campo delante del caballo.

TIPO III  A/cabeza de TANIT a izquierda. En el peinado dos espigas. R/caballo al paso, avanzando la pata izquierda a derecha. Detrás CADUCEO. Ausencia total de LE­TRAS Y MARCAS salvo un creciente debajo del caballo. Con un número de 50 (8,53%).

TIPO IV  A/cabeza de TANIT a izquierda. En el peinado dos espigas. R/caballo parado a derecha. Encima de la parte tra­sera, astro de 6, 7 y 8 puntas. Con un número de 10 (1,7%).

TIPO V  A/cabeza de TANIT a derecha. Dos espi­gas en el peinado. R/caballo parado a derecha. Astro de 8 puntas de­trás. Con un número de 3 (0,51%).

TIPO VI  A/cabeza de T ANIT a izquierda. Tipo rústico con peor factura que los ejemplares anteriores. R/PROTOME DE CABALLO. Factura también rústica. Con un número de 4 (0,68%).


PROCEDIMIENTO DE FABRICACION
Realizado el análisis químico de una moneda del tipo I ha dado el siguiente resultado:
COBRE                53,45%
PLOMO                40,40%
ESTAÑO                1,65%

El resto hasta el 100% son de impurezas no determi­nables. La composición de la aleación no es homo­génea, pues tres trozos han dado las siguientes densi­dades: 7,44. 8,88, y 8,34 respectivamente.

A simple vista puede observarse que en algunas la proporción de cobre es muy grande, superior al 90%.

Los cospeles los obtuvieron en moldes por fusión para varias piezas tomando la forma de ARBOL. Al separar los restos de los canales intermedios, ra­ramente han sido pulidos para disimularlos. El cospel restante es circular y en el perfil ligeramente troncocónico, correspondiendo la cara menor con la parte inferior del molde.

Durante la acuñación por martillo no se tuvo en cuenta la posición relativa de los índisimulados cana­les intermedios, ni se hizo coincidir el anverso/reverso con la parte superior/inferior del cospel. Sin embargo las posiciones relativas de los cuños del anverso y del reverso son cuidadosamente coincidentes con muy ra­ras excepciones.

La aleación cobre-plomo, en vez del bronce, facili­tó su fusión y posterior acuñación y es de suponer que supondría un alargamiento de la vida de los cuños. A la vez nos sugiere o bien una posible escasez de estaño o una abundancia de plomo como en realidad se da en el día de hoy en que se han exportado toneladas de plomo proveniente de las minas cercanas a Melilla. ¿Facilitó esta abundancia de plomo la instalación de una ceca en Melilla por parte de los jerarcas militares púnicos? Más tarde incidiremos sobre este tema.

CONCLUSIQNES
Es difícil concretar a qué patrón metrológico corres­ponden las monedas. Pero dado el grado de deterioro en que se encuentran y tomando en cuenta las que es­tán en perfecto estado, hallamos cierta concordancia con el patrón Siracusano estudiado por HOLLOWAY, que se refieren a monedas posteriores a Hieronymos y que circularon en el periodo de la Democracia de 214 a 212 antes de Cristo. El peso medio era de 17,75 gramos en divisores de 8,49 gramos y 4,17 gramos. Y en verdad las monedas mejor conservadas encontradas en el dragado del puerto de Melilla corresponden a es­tas medidas pondérales.

CRONOLOGÍA E INTERPRETACIÓN HISTORICA
Teniendo en cuenta la situación geoestratégica de Melilla en el mar de Alborán no es difícil presumir el papel que jugó esta ciudad, que sin duda fue funda­mental, en las guerras púnicas.

El MAGREB en general y los bereberes del RIF en especial fueron proveedores de mercenarios en las citadas guerras. Estas tropas fueron necesarias para la conquista de España y el ulterior a salto a Italia en la 2a guerra púnica. En el mar de Alborán existen dos puentes naturales para el traslado de los citados efecti­vos militares. Uno el más corto: el estrecho de Gibral­tar. Otro más largo pero más cercano al teatro de ope­raciones y a las minas de Cartagena, cual es el puente desde la «Península de Tres Forcas» cercana a Melilla, pasando por ALBORAN la isla que dá nombre al mar occidental mediterráneo, hasta alcanzar la costa alme­riense en ADRA (la montaña en legua bereber) justo debajo de la gran mole de Sierra Nevada y sus altos pi­cos de Muley Hacen y Veleta visibles desde el punto de partida: el cabo TRES FORCAS.

Las monedas de electrón del tipo 1 pudieron ser acuñadas entre el 300 y 250 a. C. Para Villarronga este tipo de monedas rarísimo para él, “deben obede­cer a una relación comercial entre cartagineses e hispanos... Pudieron servir, según él, para pagar las sol­dadas de los mercenarios indígenas enrolados en las filas cartaginesas y que lucharon en Sicilia” y posteriormente se podría añadir una vez perdida la isla, siguiendo a Polibio. Amilcar Barca desembarcando en África (probablemente en RUSADDIR-Melilla) para reclutar mercenarios que luchen contra los anteriores sublevados y que ahora cercan Cartago. La cronología así podría establecerse entre el 264-241 a.C.

Las dos monedas de vellón del caballo parado y palmera no figuran en el catálogo de Villarronga (la palmera se asocia a un caballo retrospicente) y sí las recoge G. K. JENKINS, (II/ por lo que pueden datarse en fechas anteriores de 241 a.C. cuando la escasez de plata era evidente) y por ello 'se impuso la con­quista de ESPAÑA.

En cuanto a las monedas de bronce no parece exis­tir dificultad al establecer su cronología.

Del tipo I.  E. ACQUARO, cataloga cuatro que las asigna a la ceca de CARTAGENA, fechándolas entre el 221 y el 210 a. de C.

Similar al tipo II  A. Burgos, cataloga un calco acuñado en CARTAGENA entre los años 220 al 215 a. C.

A.M. GUARDAN las data entre 209 v 180 a. C.

Los tipos I y II que hemos clasificado y que podían corresponder a las que Villarronga coloca en las clases I y VIII no son las mismas pues mientras las nues­tras son de bronce las de Villarronga son de plata.

Sí ciertamente coinciden las de la clase VIII de

este autor A/cabeza de TANIT rústica y R/cabeza prótome de CABALLO en las nuestras del tipo VI y muy bien pueden datarse hacia el año 221 a. C. co­rrespondiente al periodo de la estabilización de la conquista de España por los cartagineses, es decir a la época de Aníbal cuando tiene lugar la máxima ex­pansión del poderío cartaginés en España.


CECAS
Aunque ACQUARO y BURGOS consideran que los tipos I y II fueron acuñados en Cartagena ninguna de ellas es incluida en VILLARRONGA como mone­das hispano-cartaginesas, señalando que los hallazgos del tipo I escasos en la península, son abundantísimos en África (Villarronga se refiere a tipos de plata).

Y si hacemos caso a A. M. GUADAN que adscribe este tipo de monedas anepígrafas a talleres indetermi­nados de tipo militar, podríamos perfectamente suponer que las nuestras fueron acuñadas preferentemente en RUSADDIR-MELILLA.

Pero no en la ceca local cuya existencia confirman dos monedas con inscripción RUSADIR en fenicio y que se conservan en los Museos de Copenhague y Tetuán. Juzgamos que fueron fundidas, más bien en un taller militar ubicado en la actual Melilla, la cual con­taba con la materia prima con la que han sido elabora­das estas monedas: EL PLOMO. En nuestros días si­gue extrayéndose en cantidades comerciales dicho metal.

El que este taller fuera itinerante y que desde Meli­lla se trasladara con Anibal y sus generales a la Penín­sula parece confirmado varias monedas de mi colec­ción particular halladas en la península e idénticas a las de la dársena melillense.

Cabría no obstante la explicación de haber sido tras­ladadas por los propios mercenarios.

Se ha especulado sobre la procedencia de estas mo­nedas de un barco hundido por los frecuentes vientos de Levante que azotan periódicamente nuestro puerto. Esta hipótesis viene avalada por una cantidad de cla­vos y maderas al parecer procedentes de un barco, pero los citados clavos arqueológicamente están sin es­tudiar. Nos inclinamos a pensar en una ceca melillen­se pues la hipótesis del barco hundido no invalida la anterior.