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sábado, 3 de marzo de 2012

In memory Jesús Felipe Salafranca Ortega

El pasado día 7 de febrero de 2012 fallecía en Málaga el diplomado en Magisterio, licenciado en Historia y posteriormente doctor en Historia Jesús Felipe Salafranca Ortega, una persona muy vinculada a Melilla, que aunque desde hace tiempo había regresado a su ciudad natal, Málaga, no se olvidó nunca de esta tierra.

En Melilla ocupó la presidencia de la Asociación de Estudios Melillenses (AEM) y fue profesor en varios centros educativos, entre ellos la Universidad de educación a distancia de Melilla (UNED), participó en la fundación de la Asociación Numismática de Melilla (ANUME), de la que también fue presidente, o ejerció de coordinador de la extensión educativa y de actividades culturales de la UNED, convirtiéndose en gran impulsor de éstas últimas.

Asimismo fue presidente de la Asociación Isla de Arriarán, correspondiente del Instituto de Estudios Ceutíes y organizador de los Congresos Internacionales de Hispanistas, los Coloquios de Estudios sobre África y Asia o el Encuentro Internacional España y el Magreb.

jueves, 14 de julio de 2011

La expedición a Annual de 1989:

Por: Esteban Alcántara. 13-07-11

 Esteban Alcántara en Igeriben

Han pasado veintidós años de la expedición al Rif que compartí con amigos y compañeros de la Asociación de Estudios Melillenses (A.E.M.), para tratar sobre el propio terreno la topografía y la incidencia de ésta en el llamado “El Desastre de Annual”, una tragedia de grandes proporciones que convulsionó a la opinión pública de nuestro país en 1921, enlutó a millares de hogares españoles y tuvo como consecuencia directa en la política nacional el golpe de estado de Primo de Rivera, para evitar que salieran a la luz las correspondientes responsabilidades en el Congreso de los Diputados, emanadas de llamado “Informe Picasso”, general jurídico y tío del pintor Pablo Picasso. Cuando en el presente mes de julio se cumplen los noventa años del inicio del “Desastre” con la caída de la posición de Igueriben, defendida por el comandante Benítez, malagueño nacido en El Burgo; se va a desarrollar un ciclo de conferencias en el Ateneo de Málaga, durante la semana del 18 al 22 de este mes, junto con una importante Exposición Fotográfica, que nos transportarán a aquellos hechos luctuosos a los que la propia Málaga, por su proximidad con Melilla, no fue ajena. En dos próximos artículos “La Ruta de Annual” y “Tras la huella de comandante Benítez”, se tratará la expedición de 1989. A continuación se cita el calendario del  Ciclo de Conferencias y Exposición.

Ciclo de Conferencias en el Ateneo de Málaga cuando se cumplen los noventa años del Desastre.

Programa de conferencias: 

1ª Sesión. (18/07/, De Málaga a Igueriben

2ª Sesión. (19/07/2011) 2011)
D. Esteban Alcántara Alcaide, historiador, escritor y dibujante. 
Tras la huella del Comandante Benítez
D. Diego Rodríguez Vargas, Presidente del Ateneo.
La memoria de Annual en el Protectorado de Marruecos.

3ª Sesión. (20/07/2011) 
Mesa Redonda: La memoria fotográfica de la campaña de Anual.
Modera José Sanchez Ponce, intervienen Pedro Luis Pérez Frías, Esteban Alcántara Alcaide, Diego Rodríguez Vargas y Rafael Vidal Delgado.

4ª Sesión. (21/07/2011) 
D. Rafael Vidal Delgado, Director/Coordinador del Foro para la paz en el Mediterráneo. 
Consecuencias político – militares de Anual. Del Expediente Picasso al golpe de Primo de Rivera.

5ª Sesión. (22/05/2011)
D. Pedro Luís Pérez Frías, investigador del grupo “Crisol Malaguide”
El lado humano de la tragedia. Héroes y hombres en tierras africanas.  
Todas las sesiones tendrán lugar en el Salón de Actos del Ateneo, a partir de las 20,00 horas.

Exposición: fotografía digital en el salón de actos del Ateneo.
La memoria fotográfica del Desastre de Annual y de la Guerra de África. Imágenes para el recuerdo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Melilla Espacio y Frontera: Sus Fortificaciones

Conferencia a modo de resumen desarrollada por Jesús Miguel Sáez Cazorla en la Asociación de Estudios Melillenses para un grupo de educadores. Publicado en el diario Melilla Hoy (13-03-2011).

Para detallar las fortificaciones de Melilla tendremos que definir su espacio y frontera, es decir sus delimitaciones, o dicho de otra forma su geomorfología, precisando los factores generadores de los procesos como son: los geográficos, geológicos, bióticos y antrópicos e incluso su contrapuesto, el factor antropológico.



Para la cronología de los factores geológicos las mediciones establecidas la realizamos en  millones de años (Ma.), dando comienzo el hecho de nuestro interés hace 10Ma. con el vulcanismo de Alborán que hará emerger el Gurugú al sur de nuestra zona.


Un millón de años más tarde (9 Ma.) algunos antropólogos consideran como hipótesis que los géneros de homínidos de África se extinguieron. Otro millón de años más tarde (8 Ma.) los antropólogos consideran esta vez que los géneros que desaparecen son los europeos y asiáticos.


Hace siete millones de años (7 Ma.) lo que hoy conocemos como corredor de Taza se estaba rellenando dejando dos rías, una al norte (río Kert) y otra al sur (río Muluya) sin llegar a conectarse con la isla de lo que fue el entorno melillense.


Seis millones de años atrás (6 Ma.) el factor ponderante fue el antropológico con la aparición en África del antepasado más cercano al hombre. En cuanto al territorio la ría del norte había desaparecido convirtiéndose en un río (río Kert) pero no el aislamiento melillense.



Hace cinco millones y medio de años (5,6 Ma.) se desarrolló la mayor inundación de la historia, el mediterráneo se desecó al perder contacto con los océanos, pero 300.000 años después el Atlántico encontró un camino para inundarlo en un año con un caudal mil veces superior al de las cataratas del Niágara.


Es a partir de cinco millones de años (5 Ma.) atrás cuando podemos definir prácticamente su marco territorial casi como en la actualidad, con alguna que otra erupción del Gurugú, situando el territorio de Melilla, en el Mar de Alborán, al norte de África, en la región del Garet al lado oriental del cabo Tres Forcas, que los árabes conocieron como Kelaya, los bereberes como Guelaya, los griegos como Metagoniun y los púnicos como Russadir.

Definido su marco territorial cargado de contenido histórico al que se hará referencia, de aquí podemos pasar a definir la región o provincia cono un término geográfico. La región o provincia del Garet es la comarca comprendida entre el río Kert y río Muluya, con significado orográfico de colinas o cerros de una altura menor a 300 metros, que recoge a su vez en si al cabo de Tres Forcas.

El cabo de Tres Forcas en el lado oriental contiene a Melilla como espacios organizados y controlados por una población y a su hinterland o zona de Influencia, que literalmente significa "tierra posterior", concepto que se aplica específicamente a la región o distrito interno situado tras un puerto.

En el contexto norteafricano del Magreb aparecen por primera vez las denominaciones latinas de los paleobereberes de Mazaces (Imazighen), Barbari (Bereber) y Mauri (Mauros) como poblaciones romanizadas del espacio geopolítico de la Mauritania. 

Es en este momento cuando podemos buscar el origen de los recintos históricos de Melilla en Russadir, factoría establecida por los fenicios en el siglo VI a.C. de la que sólo conocemos su necrópolis y una mínima parte de su acrópolis, con una plenitud urbana ubicada sobre el siglo III a.C. Russadir pasará después a dominio Cartaginés y, posteriormente, a Roma quien sobre el siglo I a.C. la considera un puerto fortificado, concediéndole el rango de “Colonia”.

Con el paso de Russadir a Melilla podemos definir mejor los espacios organizados y controlados en este caso por el califato Cordobés, quien anexiona Melilla al territorio andalusí en el año 927 durante el mandato de Abderramán III, constituyéndose como ciudad “europea” al depender directamente de Córdoba. Al mismo tiempo en el Magreb surgieron los reinos o califatos independientes de los Idrisíes con capitales en Fez (788-949), Rustemíes de Tahert (771-931), Aglabíes  de Cairouan (801-909) y Fatimíes en Egipto (952-975)…


Melilla quedará integrada en la organización territorial de al-Ándalus y subordinaba a las zonas fronterizas con los otros reinos limítrofes, a las que conocemos como Marca o "Thagr" (en árabe, الثغر). La Marca era una de las circunscripciones territoriales en que estaba dividida la antigua Península Ibérica durante el emirato y el califato de Córdoba. En al-Andalus había otras marcas fronterizas, la Marca Superior o al-Tagr al-Al`lá, la Marca Media o al-Tagr al-Awsat, la Marca Inferior o Al-tagr al-Adna y la Marca Externa o Lejana o al-Tagr al-Aqsa, en la que queda integrada Melilla (año 927) y Ceuta (año 931).

La Marca coexistía con otros distritos territoriales más estables denominada Cora o Kora con el significado de territorio, esta a su vez, estaba dividida en demarcaciones menores, llamadas iqlim con plural aqālīm, de la que con toda probabilidad derive su trascripción al amazigh “Guelaya” o con el significado árabe de región.

Las regiones del Magreb o distritos internos situados tras un puerto conocidas como hinterland se desarrollaron durante el siglo XI al recibir una fortificación que las protegía, llegando éstas a su apogeo económico y cultural durante los siglos XIII y XIV. Este sistema defensivo es perfeccionado y complementado por Almohades, Almorávides y Benimerines durante estos siglos.



En el siglo XIV, se producen enfrentamientos entre los sultanatos de Fez (actual Marruecos) y Tlemecén (actual Argelia) en esta zona por establecer sus límites e intentar definir sus fronteras, en estos intentos de definir las divisorias norteafricanas no solo están los futuros reinos del  Magreb sino además los reinos Ibéricos, actuando mediante tratados para intentar definir las fronteras modernas del siglo XV.

Los antecedentes diplomáticos de los reinos Ibéricos se remontan al año de 1291 con Jaime II de Aragón y Sancho IV de Castilla quienes firman el llamado Tratado del Muluya o de Monteagudo en el que se reconocía la futura influencia de ambos reinos sobre el norte de África, siendo el río Muluya la divisoria de sus respectivas áreas de consideración históricas porque Aragón se adjudicaba la antigua Mauritania Cesariana y Castilla la Tingitana.

Portugal alegó derechos de conquista sobre África, al invadir Ceuta en 1415 provocando las protestas de Castilla invocando su tratado sobre la Mauritania Tingitana. Portugal disputó a Castilla la primacía en África con el apoyo del Papa Nicolás V, quien redactó la Bula Romanus Pontifex (1454). Esta situación de primacía portuguesa fue ratificada en el tratado de Alcaçobas-Toledo (1479-1480) en el que se consumó la exclusión de Castilla del norte de África.

No es hasta 1494 cuando se firmaba el tratado de Tordesillas donde se autorizaba que los Reyes Católicos pudieran conquistar las ciudades de Melilla y Cazaza, “Los dichos señores rrey e rreyna de Castilla e Aragón, eçetera, pueden aver e ganar las villas de Melilla e Caçaça... e las pueden tener e tengan para si para sus rreynos... con sus tierras e terminos sean e finquen perpetuamente”. A continuación, el Papa Alejandro VI en la Bula Ineffabilis (1495) otorgaba carta libre a los Reyes Católicos para la conquista del norte de África, anunciando la inminente ocupación de Melilla, con su toma en 1497.

Es a partir de este momento cuando  sentimos la necesidad de establecer una “línea del tiempo” de las fortificaciones melillense como transmisión de la idea de tiempo y del espacio, además de definir los “Elementos de Fortificación” como componentes constructivos y  los “Elementos de la Fortificación” con nombres propios de topónimos y onomásticos, que darán juntos como resultado por ejemplo “Puerta de Santiago” etc.

De las fortificaciones en la prehistoria no conocemos nada, salvo el hecho material de la utilización de una cantera de pedernal en Sidi Guariach y el alegato del triangulo defensivo de Tres Forcas definido por Cazaza, Tasuda y Melilla, fortificaciones que comenzarán su definición en época historia hasta el establecimiento de la frontera moderna del siglo XV.


En el siglo XV las fortificaciones de Melilla van de la tradición medieval en su construcción a las técnicas de transición con los siguientes periodos: 1494-1496 Estudio Previos con viajes de Ramiro López. (Mediciones). 1496-1498 Preparación y Adaptación de la “Villa Vieja” (Sistema de fortificación provisional desmontable de madera). 1498-1515 Consolidación de la “Villa Vieja”.


El siglo XVI avanza con las técnicas de transición a las técnicas renacentistas mostrando los siguientes periodos: 1515-1525 Adaptación del Primer Recinto (“Villa Nueva”). 1525-1535 Trazas de Gabriele Tadino di Martinengo. 1535-1549 Revisión de los Trabajos por Miser Benedito de Rabean, Juan Vallejo, Francisco de Zurita o Francisco de Tejada. 1549-1551 Consolidación del Primer Recinto (“Villa Nueva”). 1551-1571 Consolidación de la Ingeniería Civil: Aljibes, Almacenes, Puerto y Fuertes Exteriores como defensa del hinterland


En el siglo XVII mejora la trasformación de la “Villa Vieja” con las técnicas abaluartadas presentando los siguientes periodos: 1680-1687 Recomendación de limpiar y excavar fosos nuevos en las puertas que no los tuvieran (frente de la Villa Vieja) y hacer levadizos los puentes para resistir en caso de ataque por Octavio Menni. 1687-1690 División de la “Villa Vieja” en dos recintos al construir el Hornabeque con su cortina dos medios baluartes su foso y mina, estas obras fueron diseñadas por el ingeniero Felipe Martín de Paredes. 1690-1699 Primer intento de transformar el frente de la Villa Vieja (Tercer Recinto) en un recinto abaluartado.


En el siglo XVIII prospera la expansión absoluta de las técnicas abaluartadas y el desarrollo del Cuarto Recinto con los siguientes periodos: 1714-1716 Transforman el antiguo Hornabeque en un frente abaluartado perfecto (Segundo Recinto) por Pedro Borrás y Juan Martín Zermeño. 1722-1729 Transforman el frente de la Villa Vieja (Tercer Recinto) en un frente abaluartado en corona. 1732-1790 Desarrollo del Cuarto Recinto.

En el siglo XIX se perfecciona la consolidación del territorio con afianzamiento de la costa y cauce del río y recuperación de los Fuertes Exteriores conocidos como “El Quinto Recinto Fortificado”. Es a partir de este momento cuando el urbanismo imperara sobre la fortificación como factor de fijación del territorio.


En el siglo XX – XXI comienza su puesta en valor y restauración de las fortificaciones con las siguientes etapas: 1950-1980 Declaración de Conjunto Histórico y Bien de Interés Cultural (BIC). 1980-1990 Plan Especial de Restauración Integral (PERI). 1999-2011 Premio Europa Nostra, Restauraciones 1º, 2º y 3º Recinto, quedando pendiente el 4º.  

sábado, 13 de noviembre de 2010

Las Instalaciones Portuarias de Melilla en Época Moderna

Publicado en Akros: ISSN 1579-0959, Nº. 9, 2010, pags. 43-50

Por: Jesús Miguel Sáez Cazorla 

Presidente de la Asociación Estudios Melillenses

Como decíamos en el artículo de la revista Akros referente a la Edad Media[1] , la imagen que nos ofrece Barrantes Maldonado en su "Ilustraciones de la casa de Niebla” , en la que vemos las montañas de Kelaia peladas, la rada de Melilla ocupada por las tropas castellanas a caballo, los artesanos acondicionando las murallas de la “Alafia”[2] y las embarcaciones en el mar,  nos muestran el paso de la Edad Media a la Moderna, produciendo en el paisaje de Melilla la deforestación de los montes del valle del río de Oro[3] y una mayor aportación de tierras en la dársena de la ciudad desplazando sus instalaciones portuarias hacia levante, al peñón rocoso en la zona que hoy conocemos como “Puerta de la Marina”.
Esta nueva fachada meridional marítima de época moderna guardaba y protegía el embarcadero y condicionará toda una serie de instalaciones, que irán creciendo desde 1500 a 1515 alrededor de sus zonas de atraque, dando orden a la infraestructuras que conformarán la fachada sur de la “Villa Nueva” situada en el promontorio rocoso, con cerca de figura geométrica irregular, parecida a un rombo de cuatro lados conocidos como: Frente de Tierra al oeste y Frentes de Mar al norte (Trápana), este (del Socorro) y sur (la Marina), donde intervienen ingenieros como Gabriel Tadino de Martinengo quien se centra en la nueva separación del frente de tierra entre la villa Vieja y la Nueva (1527);  Juan Vallejo, quien consolida la zona de las puertas (1529);  Miser Benedito de Rábena  quien revisa los trabajos del Frente de Mar (1533), ejecutando la obra el maestro mayor de obra Sancho de Escalante[4] al igual que el “Aljibe Viejo” (1549). Este maestro de obra trabaja con dos nuevos ingenieros Francisco de Tejada (1541) y Miguel de Perea (1549) a quien le sigue Francisco de Medina (1551) o Juan de Zurita (1556), terminando con los maestros de obra Domingo de Ormaechea los nuevos aljibes (1571)[5] y con Gregorio de Araño  (1577). Es de destacar la tibieza o el desinterés mostrado por la Dinastía Uattasi del Sultanato de Fez con respecto a las obras y la reedificación de Melilla en este periodo, salvo esporádicos ataques.

Este frente construido en 1515 y reedificado en 1525, empezaba al oeste en el revellín de la puerta de Mar (actual torreón de la Cal) y continuaba con una muralla hasta el torreón de Muñiz[6] (actual torreón de San Juan), que disponía de troneras y en el que se pensaba trasformar en un baluarte “en punta de diamante” con lienzos y traveses (caras y flancos). Seguía con otro paño hasta la torre Camacha (torreón de Florentina) terminando con otros lienzos de muralla y el torreón de los Hombres del Campo (las Cabras), al que se preveía transformar en otro belguardo (baluarte pentagonal) de gran capacidad artillera (con seis cañoneras) y con bóvedas. 
Toda esta obra nos la muestra el plano de Heredia, en la planta general más antigua en la que se dibuja la ciudad rodeada de mar a final del siglo XVI. En él están dos recintos murados: la Alafia o Villa Vieja al oeste y la Villa Nueva hoy Primer Recinto al este, con “los nombres de los torreones que van puestos en su lugar” y sus dimensiones que son, de este a oeste, el “Torreón Mocho (de las Cabras) tiene catorce varas de ancho”, el “Torreón de Florentina por la línea tiene diez varas de ancho”, el “Torreón de San Juan está sobre el puerto y varadero (por la línea tiene) diez varas de ancho”, el “Torreón nuevo” (o de al Avanzadilla), la “salida al varadero” y “el varadero”. En el interior tras estos elementos están: los “Almacén de su majestad”, el “Hospital” y la “plaza y casa del alcalde”, conjuntamente con los primeros elementos de suministro indispensables:  los aljibes, el viejo situado cerca de la rada, y el nuevo, de mayor capacidad, situado hacia el interior.

Los aljibes flanquean las puertas de tierra y mar situadas en los túneles de Santa Ana de bóveda de sillería[7] de 14,5 m de longitud, 2,60 m de latitud y 3,50 m de altitud, en dirección este-oeste, que une la capilla de Santiago con la actual plaza de la Maestranza, hacia la que tiene ligera pendiente y el túnel de la Marina con dirección norte-sur, de bóveda de ladrillo de 14,50 m de longitud, 4 m de latitud y 3,40 m de altura, articulando la plaza de los Aljibes con el torreón de la Cal al que desciende.

El torreón nuevo o de la Cal es un revellín de planta semí elíptica situado a 9 m de cota, con su eje mayor a 7 m desde el exterior del pretil de la torre y a 75º del paño de la batería de San Felipe; con radio mayor de 13 m (que es la distancia desde el extremo más exterior del túnel de la Marina hasta el exterior del pretil) y 5 m de radio menor (que es la perpendicular del lado exterior de muro aspillerado de la puerta de la Marina). Su pretil es de un metro de espesor por un metro de altura y su paramento tiene una altura de 5 m, descansando sobre roca caliza en talud, toda muy disgregada, con una textura semejante al talco. Se une a la Puerta de la Marina, por un pasillo en rampa descendente oeste-este de 2 m de ancho, que lo cubre al sur un muro aspillerado de 10 m de longitud por 7,50 m de alto por un 1 m ancho. Tanto la puerta como el muro descansan sobre un talud en roca caliza de 4,50 m de altura, que presenta las mismas características que el del torreón de la Cal. Tanto el Frente de Mar como estos elementos debieron ser muy parecidos a los de la fortaleza de Salses

Los túneles quedan protegidos en su parte superior por un cuerpo de guardia que se plantea en un llano sobre los túneles y situado en mitad de una pampa, que va desde el actual torreón de San Juan a la “plaza y casa del alcalde” sobre el aljibe mayor o nuevo.

En el llano se sitúa también una escalera que accede al “torreón nuevo” o de la Avanzadilla, de planta semicircular situada en la actualidad a 20 m de cota, con 8 m de diámetro y 19,70 m de altura, antepecho de 1 m de altura y 1,50 m de espesor. Su altura está dividida en tres anillos de 1,50  m, 2  m y 6,50  m, más un talud final de 10 m de altura y 10 m de diámetro en su base, mostrando así el aspecto que tenía el Frente de la Marina.

La siguiente transformación la tenemos noventa y dos años después en el plano realizado por el hidalgo Marcos de Ayala[8], en el se ve una garita en la ensenada, pero no San Antonio de la Marina, que empezó a construirse en este mismo año de 1692 en forma triangular en la base del torreón de San Juan, quedando reflejado por primera vez en el plano de 1695[9] tras el sitio del año anterior, mostrando con la misma disposición y con letra: F, la enramadilla. G, cubo de la puerta que sale al embarcadero (con dos cañoneras). H, la puerta. Y, el embarcadero. J, San Antonio (con una cañonera). K, torreón San Juan (con dos cañoneras). L, torreón de la Florentina (con una cañonera). M, torreón de las Cabras (con dos cañoneras). 

Como curiosidad es la primera vez que se reflejan las aperturas para cañones en un plano de Melilla. 

El plano de 1699[10] muestra ligeras variaciones: M, torreón que cubre la puerta   de la mar (con dos cañoneras). Y, fuerte de San Antonio de la Marina (con dos cañoneras y una garita). N, varadero nuevo. Este nuevo fondeadero situado bajo el torreón florentina y el de las cabras plantea una explanación en la roca y sobre ella una garita. Delante de él al oeste, superando el torreón  que cubre la puerta   de la mar (M), continuando por la puerta de Santiago (L), terminando en el Baluarte de San José (P), podemos distinguir el acantilado rocoso de la fortaleza que termina en la playa del río de Oro y que a partir de este ultimo punto (P) mostrará sus posteriores trasformaciones costeras.

El frente renacentista de la Marina irá creciendo en elevación al ser reformado a la moderna en el siglo XVIII. Dividido en dos plataformas y una rampa que las une, las plataformas albergaban las baterías de San Juan y San Felipe, más alta, que guardaban y defendían la porción correspondiente al embarcadero, desde el revellín al fuerte de San Antonio de la Marina. Esta situación nos la enseña el plano de Melilla con sus contornos de 8 de octubre 1715 en el que por primera vez se muestran perfiles de la plaza, profundidad de los caladeros y la situación a cubierto de las embarcaciones.

El perfil del plano que se ve en la parte inferior de la planta es donde se pueden medir las alturas del terreno, siendo la línea de puntos la cota más menos cero del mar. 

La profundidad del calado se muestra por los números puestos en el mar, que son las brazas de aguas desde la superficie hasta el fondo. Es a partir de este plano y durante todo este siglo cuando se realizarán constantes mediciones de los fondeaderos reflejadas en la cartografía, incluso en la del siglo XIX.

“Dentro del mar: la línea F.G.H. es la distancia de medio cuarto de legua donde los navíos pueden quedar cuando los vienen a esta plaza, no pudiendo arrimarse más sin peligro. La letra M.D. es donde las embarcaciones pequeñas vienen a descargar. La letra D.I. señala el varadero de las embarcaciones pequeñas que tienen esta plaza.”

En tiempo de Canal se cerraron a prueba de bomba los aljibes de la plaza, y en el de D. Diego de Flores, coronel del Tercio antiguo de los Morados, la batería de San Felipe.

Aparece en el plano tras el frente de la Marina con los números: 5, Torreón de San Felipe (por primera vez con este nombre). 6, Puerta del Mar. 7, Torreón de San Juan. 8, Torreón de Florentina. 9, Torreón de las Cabras. 14, Casa del Gobernador. 16, almacén de víveres. 18, monto de tierra o escarpamento (antigua cantera). 19, fuerte de San Antonio que fue rehaciendo en 1714 por Hugo de Velasco, en 1737 se reedificó con puente levadizo y dos piezas para la defensa del puerto.

Los almacenes y depósitos que se instalarán en el frente de la marina de Melilla serían edificios de la monarquía para asegurar la conservación y el suministro de pertrechos; el primero fue el de “San Juan el Viejo” [11] que sería construído por Pedro Borras, posteriormente reformado con contrafuertes exteriores y una bóveda intermedia que sustituye a un suelo de madera, su planta aparece por primera vez en un plano de 1722-29 delineado por José Soriano Ortiz Capitán de Infantería del regimiento de Portugal.

El Almacén Viejo de San Juan, o Segundo de Florentina se compone de dos bóvedas sin el espesor suficiente como para estar a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, con contra fuertes exteriores. Las dimensiones de estas bóvedas son: 27 m de longitud, 4,2 m de latitud y 4,2 m de altura.

En la cartografía de 1729 – 1730 aparece reflejado al oeste un pequeño saliente rocoso que delimitará la playa del río de Oro de los acantilados de la fortificación. Situado frente al baluarte de San José será denominado posteriormente “Espolón o Espigón de Santa Isabel” donde se formará la playa del “Mantelete”. 

La necesidad de poder contar con un buen puerto protegidos de las arenas y los ataques del río, que aseguraran el suministro a los nuevos almacenes, hace pensar que en el varadero excavado en el extremo sur en la prolongación de las murallas de la Marina y el Socorro, donde forma un ángulo comprendidos entre los torreones de Florentina (frente de la Marina) y Cabras (frente del Socorro), se pudiera realizar un muelle bajo el torreón de Florentina; este proyecto irrealizado, se recoge en la cartografía de 1742 del ingeniero militar José Gandía consistente en dos planos planta y perfil de 39 x 59 cm “del pequeño muelle que se propone construir en la punta de la Florentina de la plaza de Melilla para cubrir su surgidero”, con escala gráfica de 20 toesas.

Para evitar el aporte de arenas a la playa del Mantelete y el consiguiente perjuicio al varadero, es ampliado el espigón de Santa Isabel conforme muestra el plano de 1750, en el que se prolonga el espigón hacia el mar  mediante un sistema de cajón de madera de unas 5 varas de ancho por 15 de largo, en forma de barco hundido en dos tercios de su altura mediante relleno de piedra, que se internó en el mar a unas 25 varas del espigón. El espigón fue alargado mediante estaca de madera clavada sobre diez barriles, también de maderas, sumergidos y protegidos por escollera de unas 3 varas de ancho por 25 de longitud, precedido al interior por un camino cubierto de 17 varas. Esta obra concluirá cerrando el Mantelete mediante decreto del día 8 de abril de 1755 en el que se ordenó la construcción de un muro de 354 varas de largo, seis de alto y 1 de espesor, que uniera el fuerte de San Miguel al Espigón de Santa Isabel. Este espigón es denominado como “Espigón Nuevo” en 1766.

Esta nueva zona conocida como Mantelete es la que provocará todas las remodelaciones del espigón, el embarcadero, el muelle y las murallas del frente de la Marina que no terminarán hasta bien entrados el siglo XIX.

Aproximadamente hacia 1770 es cuando se ve la necesidad de modificar y ampliar el varadero de la puerta de la Marina; este hecho aparece en la explicación de un plano de esta época:[12] marcado con la letra “L” está el varadero y desde L a M el “paseo amurallado que se ha de levantar por el peñón  siendo aprobada el año anterior” con la “N, batería de San Antonio sacada de cimientos.” Con el nº “13, cuerpo de guardia de San Luís ídem“ (en construcción). Curiosamente en el plano bajo el foso de la puerta de la Marina aparece un nuevo espigón que ampliará la superficie del varadero.

Siendo gobernador (año  de 1737) D. Antonio Villalba y Angulo el ingeniero y capitán D. Juan Martín Cermeño, comenzaron a construirse los almacenes de provisiones, que se terminaron en 1781.
Almacén de las Peñuelas, o Primero del Principal
Se compone de siete bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas en dos pisos, tres inferiores y cuatro superiores, cuyas dimensiones son 38,5 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 m de altura. En el suelo de la bóveda inferior más cercana a la muralla (33-34), que además se utilizó como túnel, existen dos pozos.

En 1778 se reedificaron los almacenes de San Juan y Florentina.
 Almacén de San Juan, o Segundo del Principal
Se compone de cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, cuyas dimensiones son dos de 22 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 m de altura y  dos de 12 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 m de altura.  

Almacén de Florentina
 Compuesto por cuatro bóvedas a prueba, de rosca de ladrillo y cubierta a dos aguas, repartidas simétricamente en dos pisos, cuyas dimensiones son 29 m de longitud, 5 m de latitud y 4,2 m de altura. Una de sus caras ocupa parte de la cortina.
Otra gran reforma del puerto se planteó el 7 de octubre de 1783, que quedó reflejada en  el “Plano que manifiesta el Muelle que se esta ejecutando delante del Frente” de la Marina. La explicación del plano nos describe la obra que se realiza desde el Torreón de la Cal (A) al Torreón de San Juan (B) y todos sus elementos: D, Fuerte de San Antonio. E, Entrada de la Plaza con su  puente levadizo y foso. F, Varadero. G, Andén o piso del muelle. H, Garitón o cuerpo de guardia (que es la obra nueva pintada en amarillo, representada por los perfiles 1-2 y 3-4). Y, Entrada o boca para el desembarco. K, Espigón formado de dos pontones abrigados de zarpa que defiende toda la obra de los temporales. Las nuevas cañoneras que debe montar la nueva batería son muy útiles tanto para defender de los ataques del río como para flanquear el frente de la plaza desde el Espigón del Mantelete hasta el Torreón de la Cal que carece de defensa lateral.

Sobre los años 1791 – 1797 se ve la urgente necesidad de renovar y elevar la muralla comprendida entre la batería de San Felipe y la de San Juan motivados por los numerosos impactos de proyectiles que amenazaban la maestranza y a los aljibes de la Plaza. Esto implicará la reforma de los elementos de la zona portuaria y sus almacenes, situación que es recogida en un “Plano que manifiesta la distribución actual de la Maestranza de esta fortificación de Melilla pegada al muro principal, cuyo…….. intercepta y que se haya superior a la bóveda de paso a la Marina”, en su explicación nos dice: “A, Plaza del Principal. B, Bóveda de comunicación con la Marina. C, Baluarte de la Cal. D, Muelle. E, Muro del recinto cuyo mal estado amenaza provocar ruina al que esta apoyado la Maestranza. F, Maestranza. G, Muros que deben renovarse igualmente por ser superior a la bóveda de comunicación. Las líneas negras pintadas de amarillo indican el espacio vacío… la nueva reedificación que se propone.”

Curiosamente este plano recoge dibujado en el Muelle bajo el Torreón de la Cal y la garita de la Puerta de la Marina un elemento que no registran los planos de 1790 y sí los de 1792, el “Cuartel del Reten y Marineros”.

La cartografía continúa con la descripción del “Plano y Perfiles de los términos en que se propone la edificación de la Maestranza con el mismo coste que tendrá su construcción en la forma que está en el día.

a, bóvedas (que) se destinan a carpintería. b, ídem. Destinada a barrilería. c, ídem. Para la cerrajería. d, ídem.  para la herrería. e, cuarto del interventor. f, Pieza para el repaso de los materiales que diariamente entran y se…. q, almacén para el … h, calderería. k, común (letrinas). i, batería de paso a la Marina. j, escalera que comunica al terraplén superior que se comunica con el resto del recinto. m, ventanas dispuestas en forma de cañoneras para el caso de la artillería en tiempo de sitio ofreciendo la disposición de la batería.”

La Maestranza de Artillería (corresponde a la planta 2ª en altura del frente de la Marina) se compone de cinco bóvedas, cuyas dimensiones son 11 metros de longitud, 4,4 metros de ancho y 4,2  metros de altura, más un corredor de unos 3,5 metros de ancho y 22,2 metros de longitud; este corredor comunica con el almacén de las Peñuelas.  

Bajo esta disposición se encuentra el  Cuartel de Santa Ana (corresponde a la planta 1ª en altura);  se compone de una bóveda con arcos rebajados situada en el interior de la muralla y paralela a ésta, de 39 metros de longitud, 4,2 metros de ancho y 4,2 metros de alto, más tres bóvedas laterales de 6 metros de longitud por 4 metros de ancho, en las que se encuentra un antiguo aljibe que puede contener 42.400 arrobas de agua.

Los ataques enemigos de la orilla derecha del río ocasionaban tales destrozos por aquel punto, que obligaban a los barcos a ampararse detrás de Florentina y a construir hacia 1793 una batería llamada de la Cabeza de Muelle, a la que se le dio después el nombre de San Luís de la Marina, que se expone en el “Plano que demuestra la situación del lienzo de muralla que tiene que abrirse en la plaza de Melilla para su renovación, la de la Maestranza y bóveda de comunicación con la Marina”. Sus partes se encuentran enumerados con letras: A, Porción de muralla que debe demolerse. B, Torreón y galería de la Cal. C, Fuerte bajo de San Antonio. D, Batería de la Cabecera del Muelle. E, Torreón de San Juan. F, Estacada que se ha colocado en la actualidad, por cuyo medio resulta una excelente Plaza de Armas al pie de la brecha. G, Situación en donde se ha colocado el Falucho en la boca del Puerto.

De esta manera quedó dispuesta la Marina para que el 6 de mayo de 1794 comenzara el derribo de la muralla desde el torreón de San Juan al de la Cal, por encontrarse ruinoso, sacándole de cimientos al reconstruirlo: se trabajaba día y noche por el temor de que brecha tan considerable pudiese ser aprovechada por el enemigo, y, para evitarlo, se formó una empalizada en la Marina: los moros se opusieron con sus fuegos de fusil y cañón cuanto les fue posible a esta obras, que quedaron terminadas en 1796.

Definitivamente la puerta de la Marina queda trasformada en un cuerpo de guardia rectangular de dos pisos, de 7 m por 6 m, que protege las puertas de su planta inferior, a 5,30 m y 6 m de cota, siendo su puerta interior de dos hojas (desaparecidas) y en su fachada exterior, presenta una puerta de 2,20 m luz por 2,70 m de flecha, bajo arco rebajado y adintelado con escudo en su clave, alrededor de la puerta un rebaje de 0,20 m de profundidad por 3 m de alto por 2,50 de ancho, que alojaba el puente levadizo, al tirar de cadenas que penetraban a través de dos huecos rectangulares situados en el salmer a la altura del arranque del arco; todo este conjunto queda enmarcado por dos columnas rectangulares planas de 1 m de ancho por 3,50 M de alto, 4 m de altura una imposta de 0,60 m, divide la planta baja de la alta, que a 1,20 m de la imposta muestra 5 aspilleras de 1,10 m por 0,10 m y a 1 m de estas queda rematada por un pretil aspillerado de 1 m de altura. Su flanco muestra la misma disposición, en la planta alta en relación con su imposta y pretil aspillerado, salvo en las 7 aspilleras abocinadas, cuyas dimensiones son, 1,10 m por 0,30 m en el exterior y 0,40  por 0,10 en el interior.

El estado final de las obras nos lo muestra la copia de “Nicolás Garrido” del “Plano que se levanto en cumplimiento de la real orden que comunicó el Sr. Marques de Vallehermoso Capitán General de esta costa y puerto en 5 de 1797”. En  el que nos muestra “Plano Perfil y Elevación de una porción de la Plaza de Melilla que mira al sur en que se apoya la obra de la Maestranza aprobada por S. M. en 3 de julia de 1793 con el plano y perfil de los Almacenes de Víveres del Principal contiguos a ella en que se manifiesta el proyecto de terraplenar sus cabalices y formar en la plaza que resalta un Parque de Artillería y una Batería cuyos fuegos son más perpendiculares a los ataques del Río que los de la baja y más horizontales con la altura de Tarara” .

Continua con la “Explicación de la Obra que se haya debajo de la maestranza y sus contiguas.

Plano 1º
A, Porción del Muelle. B, Cuartel de marineros. C, Subida dela Plaza. D, Torreón llamado de la cal. E, Bóveda de comunicación de la Marina. F, idem. Que se construidas en los cimientos que se erigieron para la superior. G aljibe. H, recipiente de este en que se deposita. 

Plano 2º donde se ven todas las oficinas de la indicada Maestranza
Y, Barrilería.  J, Almacén. K, Cuerpo de Guardia del Oficial del Principal. L, Cuadras de Carpintería. M, Ídem. de Cerrajería. N, Ídem. de Herrería. O, Carbonería. P, Común.

Plano3º en que se manifiesta la subida a la Plaza del Gobernador y la Batería que ha resultado sobre la citada obra de Maestranza
Q, Principal. R, Rampa que conduce a la del Gobernador  y Batería Nueva. S, Batería de San Felipe bajo cuya horizontal se a unido la cortina que manifiesta letra siguiente. T, Batería de la Maestranza. V, Rampa de comunicación. X Aljibes

Notas
Al todo de esta obra le falta para su conclusión lo siguiente: Tarar y enlucir todas las Bóvedas por dentro y solar su pavimento, poner la Explanada a toda su Batería y hacer el Pretil que mira al Principal.

Plano del Proyecto de los Almacenes de Víveres del Principal
Explicación
1, calle de los Moros. 2, Ídem. Que conduce a la Carnicería. 3, las Peñuelas. 4, Plaza que resulta sobre los Almacenes. 5, rampa de comunicación de la explanada.
Melilla  12 de julio de 1793. Vicente Boada.

Ni que decir tiene que este proyecto no se realizó sobre los almacenes sino en la explanación de la “Carnicería”, cuya línea magistral queda visible el muro interior del callejón posterior del Almacén de Sanjuán Viejo. 

De esta manera quedaría la Marina hasta que un siglo más tarde en 1893 se derribaron el fuerte de San Luís de la Marina y la muralla que unía el torreón de la Cal con el fuerte.


[1] Ver AKROS nº 8: “Las Infraestructuras Portuarias de Melilla en la Edad Media”.
[2] Alafia: fortificación medieval de la “Villa Vieja” que hoy ocupa el Segundo y Tercer Recinto Fortificado. Ver AKROS nº 1: “Espacio y funciones urbanas de la Melilla medieval”.  
[3] CABO, José Manuel. “Aproximación a la Historia Natural de Melilla”. HISTORIA DE MELILLA” (pág. 46). Ciudad Autónoma de Melilla. Melilla, 2005.

[4] Contrato con Sancho de Escalante, 5 de diciembre de 1533. AGS. leg. 468. Sancho de Escalante era maestro de cantería de Granada, e iniciaba su trabajo en Melilla como asentista de las obras.

[5] SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel y BRAVO NIETO, Antonio. “Melilla la Vieja”. HISTORIA DE MELILLA” (págs. 23-33). Ciudad Autónoma de Melilla. Melilla, 2005.

[6] construido en 1515 con almenas es reedificado en 1525 al igual que el torreón de Florentina y el de las Cabras.

[7] Esta bóveda se reedifico en 1622 a causa de un terremoto.
[8] MARCOS DE AYALA. Melilla, 14 de febrero de 1692. AGS. MPD.-VIII-253. leg. 2899 G. y Marina.

[9] Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 8 de marzo de 1696. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3039: copia en colección Aparici. SHM. nº 284.

[10] DIEZ DE ANES, Alfonso. Plaza de Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 3 de febrero de 1699. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3125: copia en colección Aparici. SHM. nº 282.
[11] Perfil del nuevo Almacén de víveres de la plaza de Melilla, año de 1722, sin autor, 1722, 26 x 38,5 cm., escala gráfica de 20 toesas, SHM. nº 4.690/2, C-32-16/MEL-M1/16.
[12] Plano de la plaza de Melilla, sin fecha (hacia 1769-1770), sin autor, 42 x 52,2 cm., escala grafica de 90 Toesas, SHM nº 4713/15. D-1-19/Mel-G4/11.