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sábado, 28 de junio de 2014

Centenario de la 1ª Guerra Mundial en el Telegrama del Rif



Mayoritariamente se sitúa el comienzo de “La Gran Guerra” en el día 28 de julio de 1914,  dándola por finalizada cuatro años después, el 11 de noviembre de 1918, provocándoseos con ello  el quinto conflicto más mortífero de la historia de la Humanidad, donde más de 9 millones de seres humanos perdieron la vida combatientes uno contra otro en Europa.



Nuestro periódico decano, “El Telegrama del Rif”, nos muestra como generalmente un día después los melillenses se hacían eco de los acontecimientos de la Gran Guerra, que para muestra desgracia terminaría siendo conocida como la 1ª Guerra Mundial.



Los antecedentes de la “La Gran Guerra” comenzaron el domingo 28 de junio de 1914, cuando el estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, héroe o villano según el bando, eliminó en Sarajevo (Bosnia Herzegovina) al archiduque Francisco Fernando de Habsburgo y su esposa Sofía Chotek, herederos del trono del Imperio Austrohúngaro, hecho recogido en nuestro periódico y que trasmitimos aquí cien años después.




Centenario de la 1ª Guerra Mundial en el Telegrama del Rif: día 29 de junio 1914



Un estudiante asesina á los Príncipes de Austria



Consternación. Fueron dos los atentados. ¿Un complot? Una bomba. El pueblo y los Príncipes. Detalles de la tragedia.



Un estudiante asesina á los Príncipes herederos

Madrid 28, 20:30 (Urgente)



Ha causado en esta corte inmensa sensación la noticia de haber sido asesinados en Viena al salir de una ceremonia oficial los Príncipes herederos del trono de Austria.


El atentado fue cometido por un estudiante, que disparó cinco tiros á las egregias personas.


Se desconocen detalles.



La primera noticia. Del ministerio á la Embajada. Los reportes no descansan. Dice el Embajador



El atentado contra los príncipes de Austria, ha producido enorme sensación.

Para conocer nuevos detalles del trágico suceso visitamos al ministerio de Estado donde nos recibió un alto empleado, que manifestó que nada sabía.


Como en los demás centros oficiales, nos aseguraron que el ministro de Estado había recibido un despacho de Viena confirmando la tremenda desgracia, visitamos nuevamente dicho departamento.


El secretario  particular del Marqués de Lema nos manifestó que éste no había recibido ninguna noticia.


Luego fuimos a la Embajada de Austria y un empleado nos dijo que el representante de dicha nación había tenido noticia del atentado y muerte de los Príncipes por un telegrama oficial de nuestro Embajador de Viena.


A la Embajada han acudido numerosas personas de la colonia austriaca con objeto de informarse de lo ocurrido, pues por la lectura de los periódicos de la noche se enteraron de la sensacional tragedia y deseaban conocer detalles.


El Embajador espera esta noche recibir noticias detalladas del suceso.


El Embajador conversó esta noche breves momentos con los periodistas, mostrándose impresionado del asesinato del Príncipe.


La muerte del heredero de Austria tiene mucha trascendencia política pues era el jefe de los católicos austriacos.



Detalles del asesinato. Camino del  Ayuntamiento. Un impresor arroja una bomba. En el municipio. La serenidad del Príncipe



Nuevos despacho de Viena dan detalles del atentado de que han sido víctimas los Príncipes herederos.


En ocasión que el Archiduque don Francisco Fernando y su esposa se encaminaban al Ayuntamiento de (Sarajevo) Seradello (Herzegovina) donde se celebraba una recepción en su honor un individuo que se encontraba entre el gentío que ocupaba la plaza principal de dicha población, arrojó una bomba sobre el automóvil.


El Príncipe recibió el explosivo en el brazo. Rechazándolo á corta distancia. Cuando la bomba estallo alcanzó á dos ayudantes de S. A. Que ocupaban el coche inmediato, causándoles leves heridas.


En la plaza produjo el atentado enorme impresión.


Muchas personas salieron corriendo, refugiándose en las casas próximas.


Resultando centenares de personas contusionadas.


Cuando el pueblo reaccionó un poco, al saber que las Reales personas habían resultado ilesas le tributaron estruendosas ovación. Los Príncipes sonrientes, saludaban.


El autor del atentado resulto ser un obrero tipógrafo llamado (Nedeljko Čabrinović) Trevijo, natural de Cabrinovi.



Al salir del Ayuntamiento. Un estudiante mata á los Príncipes. Nuevas noticias. La verdad del suceso. El pueblo lyncha al asesino



Al llegar los Príncipes al Ayuntamiento fueron recibidos por todos los concejales.


La recepción resultó brillantísima asistiendo numerosas personas.


Los Archiduques fueron muy felicitados.


Cuando terminó la recepción, los Príncipes y su séquito, montaron en los coches preparados al efecto, dirigiéndose á su residencia.


Cuando ya se aproximaban á ésta, entre las atronadoras ovaciones d la muchedumbre, un estudiante que se hallaba en un compacto grupo de curiosos se abalanzó al automóvil que ocupaban las egregias personas, disparando varios tiros contra los Príncipes.


El Archiduque resultó con una gravísima herida en el rostro y su esposa con otra muy grave en la región abdominal.


Conducidos á Palacio fallecieron los Príncipes á los pocos momentos.   

Un diario dice que los Archiduques murieron instantáneamente.


El agresor cayó en manos de la policía después de ser maltratado por la muchedumbre que pretendía lyncharlo.


El autor del atentado se llama (Gavrilo Princip) Priuci y es muy joven.



Gavrilo Princip capturado en Sarajevo 1914

Nuevos detalles. En el Ayuntamiento. No quería policía. El Príncipe y el pueblo. Como ocurrió.



Se conocen nuevos detalles del suceso del asesinato de los príncipes.


Se ha comprobado que cuando estos llegaron al Ayuntamiento no quisieron que se suspendiera la recepción, porque el primer atentado no había causado ninguna muerte.


Al salir del Ayuntamiento el Príncipe ordenó que no se extremaran las precauciones con el fin de que el pueblo se acercara durante el trayecto al coche.

También se ha comprobado que el estudiante (Gavrilo Princip) Priuci disparó cinco tiros, quedando inmóviles los Príncipes quienes sólo sobrevivieron pocos momentos.



La edad del Archiduque. Su vida. Biografía. Su esposa. Otros detalles.



El Archiduque Francisco Fernando nació el 13 de Diciembre de 1883, era hijo del difunto Archiduque Carlos Luís hermano de la Emperatriz.


Después de terminar sus estudios ingreso en el ejercito.


El Príncipe se hallaba casado con la Condesa (Sofía Chotek) Sofía Chotet, dama que fue de la Archiduquesa Isabel.


La desigualdad de este enlace produjo disgusto en la familia imperial, pues todos menos el Emperador que protegía estos amores, se oponían a la boda.


El Archiduque deja una hija y dos hijos.


Don Francisco Fernando tenía un carácter bondadoso y enérgico.


En la política figuraba como jefe de la tendencia imperialista, siendo partidario de la homogeneidad de diversas nacionalidades del imperio.


En la actualidad era generalísimo del ejército y recientemente celebró importantes conferencias con el Emperador Guillermo y otros Soberanos.


Créese que el asesinato sea bosnio y partidario de la adhesión de Bosnia á Servia que tanto combatió el Archiduque.



Pastelería Moritz Schiller donde se encontraba Princip, hoy un museo.


Los heridos. La muerte de los Príncipes. Lo que dice el asesino. El cajista de la bomba. El emperador. Otros detalles.



Los últimos despachos de Viena afirman que el Príncipe falleció á consecuencia de un balazo que recibió en la cabeza.


La Archiduquesa recibió una gran herida en el abdomen, cayendo desmayada sobre su esposo. Ambos llegaron heridos á Palacio.


El asesino, que cuenta 19 años, declaró que había cometido el atentado por móviles nacionalistas.


Añadía que tenía verdaderos deseos de atentar contra cualquier personalidad.


El obrero que arrojó la bomba es un cajista y cuenta con 21 años.


Declaró que un anarquista desconocido le entregó la bomba.


Cerca de donde se encontraba el impresor, fue hallado otro explosivo que no llegó á estallar.


El tipógrafo después de lanzar la bomba se arrojó á un río, de donde fue extraído por varios policías.


El emperador al conocer la noticia rompió en amargo llanto.


El trágico suceso ha producido en Viena gran consternación.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Restauración del “Plano de Límites” de Melilla


Durante el mes de Diciembre se ha procedido a la restauración del fondo del Archivo Intermedio del Centro de Historia y Cultura Militar denominado “Plano de Límites”.

Este fondo, de un valor incalculable para la Ciudad de Melilla, es un referente documental del Convenio de Límites de 1.859 y del Tratado de Paz de 1.860, con el que se ratificaron los límites fronterizos actuales de la Ciudad de Melilla mediante firma, por la Reina de España y el Sultán de Marruecos en 1.862.

Trazado a la brújula por el Capitán de Ingenieros D. José Maria Piñar, documenta legalmente el actual perímetro fronterizo de la Ciudad de Melilla, con el que hoy en día coincide casi en su totalidad, y cuya forma procede de forma general, de unir mediante líneas rectas el lugar dónde cayeron los disparos efectuados por una pieza de artillería de a 24 libras, denominada “El Caminante”, efectuados desde el antiguo fuerte de Victoria Grande, ubicado en las cercanías del actual Parador Nacional de Melilla hacia el campo exterior de Melilla. Se realiza el levantamiento topográfico sobre el lugar de caída de los proyectiles, que se documenta mediante planos como es el caso del referido “Plano de Límites”, firmándose Acta Internacional de la demarcación territorial de Melilla en Tánger por los comisionados de ambos países.

En 1891 se replantean físicamente los límites mediante la colocación de mugas, y se firma en el fuerte de Santa Bárbara el replanteo definitivo.

La restauración ha contado con el asesoramiento técnico y apoyo financiero del Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid, que dada la importancia documental del fondo estableció como uno de sus objetivos principales la restauración del mismo. El proceso de restauración ha sido llevado a cabo en Melilla, por la restauradora y Licenciada en Bellas Artes Dª Betlen Planells y ha consistido en limpiezas mecánicas y químicas, reintegraciones volumétricas y reforzamiento de pliegues y zonas delicadas, logrando así garantizar la preservación y conservación de este auténtico patrimonio nacional, para generaciones futuras.

El fondo habitualmente en depósito cerrado, permanecerá expuesto al público en la Biblioteca Militar sita en la calle Hermanos Peñuelas Nº 2, hasta el día 8 de Enero, y se obsequiará por parte del Centro de Historia Militar con una reproducción a todos los visitantes, hasta fin de existencias.

Limpieza mecánica en seco mediante bisturí y brocha fina eliminando sustancias sólidas incorporadas en la superficie del papel tela.

Limpieza con alcohol etílico en la superficie del anverso y reverso del papel tela.

Reintegraciones volumétricas con papel japón y adhesivo Klucel por el reverso del plano y refuerzos en pliegues y zonas con importante fragilidad, ademas de la reparación de un corte.

domingo, 17 de junio de 2012

Centenario en el Callejero de Melilla


Plaza de España, principios Siglo XX

15 de junio de 1912, la Junta de Arbitrios de Melilla acordó dar a la Plaza de Santa Bárbara, el nombre de Plaza de España y el de Santa Bárbara  á la en que se encuentra las oficinas del Telegrama del Rif y el Casino Español (hoy Ejército Español).

Calle Sor Josefina, principios Siglo XX

También han sido bautizadas varias calles con los nombres de Joaquín Costa, Menéndez y Pelayo, Jaime Balmes, Sor Josefina, Sor Alegría y otras más, del las que perviven en el callejero actual como son: Menéndez y Pelayo (falleció el 19 de mayo de 1912), Sor Alegría (hermana franciscana que el 14 de abril de 1910 dono parte de su piel) y Plaza de España.

 Calle Sor Alegría, principios Siglo XX

 Calle Chacel y Plaza Menéndez Pelayo, principios Siglo XX

lunes, 14 de mayo de 2012

Los archivos de Melilla la Vieja y su dispersión documental

Publicado en: Aldaba nº. 25, 1995, por D. Francisco Mir Berlanga (3º Cronista Oficial de Melilla después de: 1º D. Gabriel de Morales, 2º D. Rafael Fernández de Castro y el actual 4º D. Antonio Bravo Nieto).

Prescindiendo de otros antecedentes más remotos, la Melilla española, es decir, la Melilla conquistada por don Pedro de Estopiñán, el 17 de septiembre de 1497 (1), trae su origen, en la fortaleza o presidio que se estableció tras su conquista, tomando la palabra presidio en la acepción noble, con que la define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, "Guarnición de soldados que se pone en las plazas, castillos y fortalezas, para su guarda y custodia". Este origen castrense ha enriquecido en el pasado la historia de Melilla y su posterior vida urbana.

El caso de Melilla no ha sido único. Baste recordar, que entre otras, las ciudades de León, Cáceres y La Línea en España, Villa Sanjurjo -hoy Alhoceima- en Marruecos, Estrasburgo en Francia, Turín en Italia, Colonia en Alemania, y otras innumerables ciudades de Europa, Asia y América, deben su origen a una guarnición militar, a cuyo abrigo, se fue instalando la población civil.

Así también ocurrió en el caso de Melilla, donde la tenacidad de los españoles triunfó sobre el medio hostil, hasta conseguir transformar la pequeña ciudadela, en la hermosa ciudad actual.

La situación geográfica de Melilla, separada de la Península por el mar y aislada por tierra, en el pasado, por la hostilidad de las cábilas fronterizas, planteó, desde el momento de su conquista, el problema de las comunicaciones con la metrópoli.

Ya en el primer Asiento que "para la guarda e probeimiento de la ciudad de Melilla", fue firmado en Alcalá de Henares el 13 de abril de 1498 entre la Corona y los representantes del duque de Medina Sidonia, se dispone que la plaza debe tener "cuatro fustas de remos bien pertrechadas y aparejadas y cuarenta hombres para su servicio", encargados de mantener las comunicaciones con España.

Al duque de Medina Sidonia le correspondía la tenencia de la plaza, y por lo tanto era el responsable de su seguridad. Los primeros alcaldes fueron nombrados por el duque, y con él se entendían, para todo lo relacionado con el gobierno, conservación y defensa de Melilla.

Pero Sanlúcar de Barrameda, —residencia de los duques— de donde partió la expedición conquistadora, quedaba lejos. Por lo que pronto sería Málaga, la ciudad, desde donde se atenderían las necesidades de Melilla.

Un factor o apoderado del duque, destacado en Málaga, se encargaría de aquella misión.

Desde Málaga llegaban el correo, los hombres y las provisiones de boca y guerra. Pero a partir de 1556 en que los Medina Sidonia renunciaron a Melilla, será la Corona, la que se encargará directamente, de atender a la conservación y defensa de la fortaleza (2) que es abastecida por los proveedores reales, residentes en Málaga.

En el periodo comprendido entre la ocupación en 1497 y el citado año de 1556 en que renuncian los duques, el archivo de la Casa Ducal, hoy en trance de rigurosa ordenación, es la fuente indiscutiblemente preferente para el estudio de la historia de Melilla.

Juan Antonio Estrada y Paredes (3), autor de la Población General de España, sus Reinos y Provincias, Villas, Pueblos, Islas Adyacentes y Presidios de África, de la que conocemos dos ediciones, hechas en los años 1746 y 1768, proporciona numerosos datos sobre la historia de la ciudad de Melilla, de donde era natural y dice; "Esto que hemos referido consta en los Archivos y Papeles del Duque de Medina Sidonia, que nos mostraron para este efecto, y de otras noticias que he buscado con bastante trabajo, porque hay poco escrito de Presidios, y lo que de ellos se refiere es muy sucinto y con alguna confusión...”.

Como queda dicho, a partir de 1556 la ciudad pasó a depender de la Corona. Melilla, por su situación estratégica, tendría un importante protagonismo militar, en una doble misión. Como centinela avanzado de la seguridad nacional ante un Magreb inestable, desgarrado por las luchas de las diversas dinastías que sucesivamente se disputan el poder, y frente a la acción constante de la temida piratería turca y berberisca, azote grave de las costas españolas...

Desde la Corte se envían a Melilla las órdenes e instrucciones pertinentes. Unas y otras se notifican y asientan por duplicado. Primero por los alcaldes-gobernadores, máxima autoridad de la plaza. Luego pasan a los veedores, encargados, entre otras funciones, de vigilar el cumplimiento de las Ordenes Reales, que quedan archivadas. Así con el transcurso de los años, van formándose los archivos melillenses.

A veces, las órdenes tienen que ser reiteradas, porque hay correos que no llegan a su destino, por la pérdida de la embarcación que las conducen, unas veces como consecuencia de los temporales, y más frecuentemente por la acción de los piratas, que amparados en el cabo de Tres Forcas, asaltaban las embarcaciones destinadas a mantener la vital comunicación entre Málaga y Melilla. Existe constancia documental, de numerosos ataques y capturas de los piratas.

En alguna ocasión, los enemigos alcanzaron notables éxitos, como el del día 2 de septiembre de 1549, en el que un corsario argelino se apoderó de la carabela de Melilla, donde viajaba el propio alcalde Francisco de Medina que quedó cautivo (4).

Por su parte, los alcaldes, dirigían sus escritos y peticiones directamente a los Reyes. Pero cuando se trataba de algún caso urgente, que no admitía demora, las peticiones se hacían a las autoridades de Málaga, que procuraron remediar la situación de Melilla, según consta en los Libros Capitulares del municipio malagueño (5), que la cortesía de don Francisco Bejarano, me permitió conocer.

De lo hasta ahora expuesto, han quedado señaladas las tres fuentes documentales más importantes de Melilla en los archivos peninsulares, que son el de los Medina Sidonia, los de la Monarquía y los de la ciudad de Málaga.

Hablaremos ahora de los de la propia ciudad de Melilla.

Desde la Atalaya de la Torre de la Concepción Alta, se vigilaban cuidadosamente los movimientos de las escuadras turcas y berberiscas, que utilizaban la mar Chica como refugio. Cuando los avisos llegaban a tiempo, se pudieron evitar graves daños. Muchos de los pacíficos habitantes, de los bellos pueblos costeros andaluces, debieron su libertad o su vida, tal vez sin sospecharlo, a los diligentes avisos de los alcaldes de Melilla.

Concentraban éstos, en sus manos, toda clase de poderes civiles y militares, incluso los judiciales. De ahí el refrán de "ser rey en Castilla o alcalde en Berbería"... para significar la plenitud de poderes, como veremos a continuación.

En el mes de octubre de 1555 se descubrió una conspiración, con el propósito de dar muerte al alcalde don Alonso de Gurrea y entregar la plaza al enemigo. Los conspiradores fueron condenados a muerte y ejecutados.

Pero dejemos el relato al propio don Alonso, que en carta dirigida a los Príncipes Regentes con fecha 10 de noviembre de 1555 les decía: "Condené a muerte al Contador y a otros cuatro soldados con él, en los que hice Justicia. Al Contador y a otros tres, ahorqué y les corté la cabeza y las enclavé en la muralla, y al otro condené perpetuamente a galeras, por ser muchacho y no le hallar tan culpable..." (Simancas. Guerra Antigua. Legajo 60).

Respecto a un clérigo, que también tomó parte en la conspiración, y que según Gurrea era "El más mal hombre que hay en el Mundo", no se atrevió a ejecutarlo, por su condición sacerdotal, remitiendo el proceso a la superioridad, para que resolviera.

Según Gabriel de Morales (6) el clérigo fue también condenado a muerte y ejecutado.

Con estos castigos ejemplares, terminó la conspiración, que en tan grave riesgo puso la seguridad de Melilla.

Toda la vida de la ciudad quedó reflejada en el Archivo del Gobierno de la plaza, salvo la iglesia que tenía su propio Archivo. Los valiosos documentos, que del pasado han podido conservarse, así lo atestiguan.

Las importantes circunstancias bélicas por las que pasó Melilla acentuaron el carácter militar de su gobierno y administración. Este régimen castrense, estuvo en vigor hasta bien entrado el presente siglo (XX). Pero el rápido aumento de la población, y la natural evolución de la ciudad, que había dejado de ser plaza fuerte, impusieron la separación y especialización de funciones, y la implantación progresiva de una administración civil.

Esto dio lugar a una irreparable dispersión documental del Archivo melillense, aunque algo se salvó y quedó en Melilla.

La Junta Municipal creada en 1845, origen remoto del actual Ayuntamiento, recibió una pequeña parte de documentos civiles.

El antiguo Gobierno Militar de la plaza, convertido en Capitanía General y más tarde en Comandancia General, se llevó la parte más importante del Archivo, que hasta el año 1895, en que Gabriel de Morales (7) llegó por primera vez a Melilla, se encontraba intacto, y pudo utilizarlo para la redacción de sus importantes trabajos históricos.

Los Protocolos de los antiguos Escribanos de Guerra, quedaron en la Notaría Civil, desde donde pasaron el Archivo Histórico de Melilla, creado en octubre de 1969 (8).

Un precioso libro, bastante maltratado por los años, en el que se contiene un "Estado General de Casas, Cuevas y Solares, que el Rey y distintos particulares, tiene en esta Plaza", pasó al moderno Registro de la Propiedad.

Lo formó en 1753 don José de Osorio, que ostentaba el pomposo cargo de "Comisario de Guerra de los Exercitos de su majestad Veedor, Contador, Ministro de Hacienda, Marina, y Almirantazgo en esta Plaza...".

En este libro, por calles y plazas, está descrita la propiedad pública y privada existente en la pequeña Melilla de mediados del siglo XVIII.

Por si la anterior dispersión del Archivo de Melilla la Vieja no fuera suficiente, en 1927, al término de las Campañas de Marruecos, que habían durado 18 años, el entonces Ministerio de la Guerra, creó una Comisión de Jefes de Estado Mayor, encargados de redactar, la que habría de ser Historia de las Campañas de Marruecos, en la que Melilla y los territorios de su Comandancia General, habían tenido un importante protagonismo.

La Comisión, a fin de documentar adecuadamente la obra proyectada, recabó para ella una serie de importantes documentos, que ya no volvieron a sus Archivos de procedencia, pero que afortunadamente quedaron en el Servicio Histórico Militar.

Esta es la breve historia con las limitaciones impuestas por el tiempo, de la dispersión de los Archivos de la Vieja Melilla.

Como se deduce de lo expuesto, la documentación de carácter histórico que de Melilla se conserva en la ciudad, es escasa y poco importante. En cambio es muy valiosa la conservada en el Archivo del Ayuntamiento, aun que referida exclusivamente al presente siglo.

Tampoco quedaron en Melilla los antiguos libros parroquiales que fueron remitidos al Obispado de Málaga. Son extraordinariamente interesantes, porque a parte de las naturales inscripciones de nacimientos, matrimonios y defunciones, el celo de los sucesivos vicarios les llevó a consignar en ellos importantes sucesos locales.

Hoy, el conjunto documental histórico de Melilla, se encuentra repartido en los Archivos de los duques de Medina Sidonia, en Simancas, Archivo Histórico Nacional, Sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, Servicio Histórico Militar, Archivo Municipal de Málaga, el Histórico Provincial de la misma ciudad, así como el del Obispado.

Todos son de indispensable consulta para el estudio y conocimiento de la Historia de la ciudad de Melilla, que en 1997 cumplirá el medio milenio de su incorporación a la Corona de España, incorporación que tuvo lugar, 18 años antes de que lo luciera el Reino de Navarra y 279 años antes, de que existieran los Estados Unidos de América...

1. Los Reyes Católicos recibieron con gran satisfacción la noticia de la ocupación de Melilla, y escribieron al duque, con fecha 18 de octubre diciéndole: "Os certificamos que el servicio que nos hiziste con la toma de Melilla nos ha aprovechado para templar en algo el dolor que leñemos, porque esperaos en Dios, que desto sera mucho servido". El dolor a que se refieren los Reyes era la reciente muerte del Príncipe Don Juan, fallecido en Salamanca el día 4 de octubre de 1497.

2. El duque de Medina Sidonia renunció a la Tenencia de Melilla, como consecuencia de los cuantiosos gastos que le ocasionaba.

3. Juan Antonio Estrada y Paredes, nació en Melilla, siendo bautizado el día 24 de enero de 1695 en la iglesia parroquial de la Purísima Concepción. Fueron sus padres el alférez de Infantería don Luís de Estrada y doña Andrea de Paredes..

4. El Alcalde Francisco de Medina, fue rescatado más tarde por la generosidad del conde de Alcaudete, gobernador de Oran.

5. Francisco Mir Berlanga, "La derrota de don Carlos Ramírez de Arellano y el socorro de Málaga a Melilla", en Melilla en los pasados siglos, Madrid, 1980.

6. Gabriel de Morales, Datos para la historia de Melilla, Melilla, 1909.

7. Francisco Mir Berlanga, "Gabriel de Morales ilustre historiador de Melilla, Revista Trápana, números 3 y 4, 1989-1990.

8. El Archivo Histórico de Melilla fue creado por el Ministerio de Cultura a petición del Ayuntamiento de Melilla, que presidía como alcalde, Francisco Mir Berlanga.