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jueves, 19 de marzo de 2026

Tenaza de las Victorias y Rosario

 

En el plano del año de 1783 (BNE. García Figueras SECCIÓN DE ÁFRICA): 
21 el Rosario, 22 Victoria Grande, 24 Victoria Chica

Victoria Chica

Victoria Chica.

Sobre el CERRO o PADRASTRO DEL CUBO, a finales del siglo XVII, se asentaron varios ataques del ejército de Muley Ismail a la Plaza de Melilla. En 1697 se llamaba ATAQUE ALTO. 

Desde 1703 a 1715, se fortifica temporalmente la altura del Cubo haciendo varias trincheras, que se tomaban todas las mañanas, pero posteriormente se perdieron.

La posición dominante de esta altura o PADRASTRO sobre la Plaza Fuerte de Melilla, imposibilita cualquier defensa de ella, sin un plan que fortificase del lugar desde donde podía ser dominada.

Así, en 1727, hay una salida desde la Plaza al Cerro del CUBO o DE LA HORCA, desbaratando las trincheras y demoliendo una obra de fortificación enemiga, llamada CUBO. Próspero Verboom, ese mismo año, había dictaminado en carta como había que fortificar los Padrastros en Ceuta y Melilla.

En 1728 empiezan a darse instrucciones para la fortificación del Cubo. Primero se formaría un parapeto con cestones e inmediatamente una estacada. Por dentro se haría un parapeto interior a la escarpa, excavándose a continuación el foso y con las tierras de éste se formaría el glacis.

Por fin, después de todos los preparativos, el 19 de noviembre de 1732 se construye de madera provisional el fuerte de la VICTORIA y al año siguiente se reconstruye de mampostería la VICTORIA VIEJA o CHICA como flecha o luneto con defensas al fusil de frente, ninguna de flanco. Fue llamada Victoria en honor de la Virgen de la Victoria, patrona de Melilla.

El ángulo a chaflán disponía de manteletes atronerados de tablazón, tenía además foso de 6 pies de ancho y 6 de alto, camino cubierto con estacada, repuesto de pólvora a prueba, puente levadizo y glacis. La comunicación a este fuerte se realizaba mediante un ramal subterráneo de mina.

En 1773 Juan Caballero propone su demolición por ser obra pequeña e innecesaria, pero tras quedar afectada por el sitio de 1775 es reconstruida (1778).

La reforma convierte a Victoria Chica en un fuerte con dos frentes y un pequeño flanco. Disponiendo ahora de una batería terraplenada para nueve cañoneras y explanadas para 2 morteros, formando Tenaza con Victoria Grande. Es ya un fuerte de cierta capacidad, con un foso, camino cubierto y glacis. 

En 1783 se construye LA LUNETA DE SAN RAMÓN en la contraescarpa de su foso sobre el vértice de su ángulo flanqueado. 

Durante el siglo XX se degrada construyéndose sobre su explanada algunas habitaciones, pero será a partir de 1970 con la construcción del Parador Nacional de Turismo Don Pedro de Estopiñán cuando desaparezcan definitivamente la Luneta de San Ramón y su glacis, quedando Victoria Chica como una zona marginal.

Alzado desde el Este del plano del año de 1783 (AGMM. ML-5/8)

Victoria Grande

Victoria Grande.

Tras la construcción de Victoria Chica se comienzan los trabajos de un nuevo fuerte llamado VICTORIA NUEVA o GRANDE, entre 1735-36.

Es un fuerte de forma triangular, como baluarte destacado o luneta, tenía una capacidad artillera considerable consistente en 11 cañones y 2 pedreros, aunque sus defensas sólo eran de frente, sin flancos.

Su foso era defendido al fusil desde una caponera o muro aspillerado sobre la contraescarpa de su gola. Disponía de bóvedas a prueba, y sus merlones estaban cubiertos por manteletes atronerados. La comunicación a la plaza se hacía mediante mina.

Fue pieza básica de la defensa de Melilla durante todo el siglo XVIII y estaba complementada por una pequeña luneta llamada de SAN ANTONIO ALTO, en el vértice del ángulo flanqueado de la contraescarpa, que es reconstruida en 1752.

Victoria Grande soportó el peso del sitio 1774-75 y tras éste es reparada. Así, en 1790 montaba 10 cañones y 5 morteros.

Cuando se decide ampliar los límites de soberanía de Melilla es elegido este fuerte para emplazar el cañón “el Caminante” que marcaría con un disparo la distancia de la nueva zona de expansión, hecho que se produce en 1862.

En 1867 Roldón pretendió reformar los fuertes de Victoria Grande, Chica y Rosario en una Ciudadela cerrándolos por su gola, pero no llegó a realizarse este proyecto.

En el siglo XX, sufrió graves alteraciones, como la transformada en Cárcel de la Ciudad. De 1919 data un proyecto de reforma y reparación de la Cárcel de Victoria Grande; después ha recibido el adose sobre su explanada de edificaciones que desdibujaron su estructura y afearon sus formas al mismo tiempo que se cegó el foso por la parte de la gola.

Tenía varias plantas adosadas, su foso está cubierto en su flanco y gola, donde se halla la entrada, y se conserva intacto en sus dos caras. 

Del glacis y camino de ronda no queda nada. Existía un problema sanitario, al verterse las aguas residuales de la cárcel directamente a las Galerías de Minas, con lo que esto suponía corrosión, inundación y descomposición de la roca. 


Alzado desde el Sur del plano del año de 1800 (BNE. R.12606)

Rosario

Rosario.

En 1736 se construye el REDUCTO DEL ROSARIO sobre la altura o Cerro del Cubo. Se trataba de un pequeño fuerte rectangular con defensas de frente al fusil, repuesto abovedado de pólvora a prueba y coronados sus parapetos con manteletes atronerados. Su comunicación con la Plaza era mediante una mina subterránea.

En su extremo norte, comienza a excavarse una monumental CORTADURA desde este reducto hasta el mar, como foso vertical impracticable.

Tras el sitio de 1775 queda maltrecho y es transformado ampliando el flanco sur con una batería terraplenada para 12 cañones y explanadas para 3 morteros formando terraza con Victoria Grande.

Disponía de foso, camino cubierto, glacis y una salida al campo sobre el camino cubierto, a través de puente levadizo.

En 1783 se construye un muro aspillerado desde el viejo reducto hasta el Cuerpo de Guardia sobre el escarpado del mar, para flanquear toda la zona de la Cortadura.

Tras estas definitivas obras no se vuelven a efectuar nuevas transformaciones. En el siglo XIX Volvemos a encontrar degradación concretamente en el año 1822, cuando tenía el guarda cabezas y las compuertas de las cañoneras destrozadas.

En el siglo XX, se produce la construcción sobre el reducto de una habitación y cerca de él una antena, anteriormente se desploma el muro posterior de contención del terraplén de la batería, desmoronando parte de la batería

domingo, 19 de mayo de 2024

las Cuevas del Conventico del Frente de Trápana situadas el las murallas de las Cruces de Melilla


Historia

Su construcción data del siglo XVIII. Se utilizaron sobre todo en momentos de peligro sirviendo para dar cobijo a la población, las imágenes religiosas y para oficiar misa.Hubo incluso un horno de pan.

Contenidos

Divididas en tres niveles: el de entrada, se desarrolla en una galería irregular con ventanas al acantilado. Mediante una escalera se desciende al nivel bajo, el más monumental, que presenta una planta en forma de cruz papal, con amplia nave atravesada longitudinalmente por otras tres. La intermedia fue el osario de la iglesia y hoy sirve de bajada a la Cala de Trápana.



sábado, 12 de noviembre de 2022

Cartografía de San Antonio de la Marina (IHCM, AIMML n.º 71)

Para aumentar la seguridad de la Marina se realizaría una obra defensiva con función de defender el espigón del puerto. Se denominó cono fuerte de San Antonio empezándose a construir en el año de 1692, con forma triangular, sobre la base del torreón de San Juan, quedando reflejado por primera vez en el plano de 1695[1], mostrando una tronera para artillería señalándose con  la letra: J y el torreón de San Juan con dos cañoneras.

San Antonio de la Marina fue reformando en 1714 por Hugo de Velasco. 

Posteriormente, tras el derrumbe que refleja la cartografía del año 1735[2] de la mitad del muro contiguo al fuerte, situado en el lateral Este entre el torreón de San Juan y el de Florentina, dos años más tarde en 1737 se reedifica San Antonio de la Marina con puente levadizo y una batería con dos troneras para las piezas de la defensa del puerto, contando este con tres piezas de artillería y 30 hombres de guarnición.

Todas estas transformaciones se pueden apreciar en el “Plano y perfil del Fuerte de San Antonio de la Marina” (IHCM, AIMML n.º 71), sin fecha ni autor. El plano en cuestión corresponde a las reformas del antiguo desembarcadero de la Marina y muestra por primera vez en un único documento, la planta, el alzado y la sección del fuerte de San Antonio situado en el frente de Levante de los Primeros Recintos Fortificados de “Melilla la Vieja”.

 Bibliografía:

ARCHIVO INTERMEDIO MILITAR DE MELILLA (AIMML), Exposición en la Biblioteca Militar: “Plano y perfil del Fuerte de San Antonio de la Marina”. En: EL FARO DE MELILLA 2022.10.12; pág. 13.

DÍEZ DE ANES, Alfonso. Plaza de Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 3 de febrero de 1699. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3125: copia en colección Aparici. SHM. nº 282.

MARCOS DE AYALA. Melilla, 14 de febrero de 1692. AGS. MPD.–VIII–253. leg. 2899 G. y Marina.

MICHAUX BELLAIRE, Apuntes para la historia del Rif. Vicente Cerdeira (trad.). Madrid, 1926.

MORALES, Gabriel de (1909). Datos para la historia de Melilla. Melilla: El Telegrama del Rif.

MORÁN BADÓN, P. César (1949). “Antiguas poblaciones del Rif”. E en: Archivos del Instituto de Estudios Africanos. Madrid.

SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel (1988). “Atlas arqueológico de Melilla”. TRÁPANA nº 2. Melilla: Asociación de Estudios Melillenses; págs. 20–28. 

SÁEZ CAZORLA, Jesús Miguel y BRAVO NIETO, Antonio (2002). “Melilla la Vieja”. En: Guía de Melilla. León: Everest; págs. 23–33.


[1] Melilla, remitida en carta del alcalde de esta plaza de 8 de marzo de 1696. AGS. Negociado de Guerra. Leg. 3039: copia en colección Aparici. SHM. nº 284.

[2] Descripción ignografica de la plaza de Melilla con sus fortificaciones y fuertes extramuros. Remitido por el gobernador con carta de 8 de septiembre de 1735. AGS. MPD 60 53P.1.

 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Un interesante alzado de Melilla del año 1783 en el Archivo General Militar de Madrid

    Bajo la signatura digital ML-5/8 la Biblioteca Virtual de Defensa nos ofrece un plano de Melilla de las siguientes características:

Plano de la Plaza de Melilla [17--?].

Descripción física: 1 plano: ms., col., montado sobre tela; 60 x 75 cm

Nota: Manuscrito a plumilla en tinta negra y coloreado a la acuarela en siena, verde, gris, marrón y rojo Incluye un perfil de la ciudad vista desde el exterior (Este).

Orientado con estrella de ocho puntas, flecha y lis.

Relieve representado por sombreado.

Explicación del plano mediante clave alfabético-numérica.

Sello del Depósito General Topográfico de Ingenieros.

CDU: 460.38

Archivo General Militar de Madrid — Ubicación: PL — Signatura: ML-5/8 — Código de barras: 2132896.


    Este plano nos muestra un alzado desde el mar del frente de Levante de los recintos fortificados de “Melilla la Vieja”. Esta panorámica comprende desde el foso de la Cortadura situada junto al fuerte del Rosario a las Victorias, incluyendo las murallas de la Alcazaba y el fuerte de Santiago del Cuarto Recinto, al Frente de Mar esbozando el almacén de la Concepción y cuarteles, iglesia de la Concepción, Trápana, la puerta del Socorro, el hospital del Rey, la plaza de la Parada, el torreón de las Cabras y bajo éste, terminando, la punta de Florentina.

      Aunque el Archivo General Militar de Madrid no precisa quien es su autor, ni una fecha concreta, si nos indica su siglo de elaboración, el siglo XVIII. Esto nos hace fijarnos en otros detalles, los que nos ofrece su planta, para poder concretar la fecha de su delineación, y más concretamente en el lugar que nos ofrece mayores detalles de diferenciación durante este siglo, la puerta de la Marina señalada en el plano con la letra “A”. En este lugar, además de la puerta citada, nos ofrece la situación de otros elementos que evolucionaron durante esta época como la batería de San Felipe con la letra “M”, la maestranza Real con la letra “O”, que continua aun si realizar las reformas de 1793, el torreón de San Juan con la letra “B” o el fuerte de San Antonio de la Marina con la letra “N”.

     El elemento que nos da la fecha concreta de la elaboración de este plano no se encuentra signado, pero si ocupa el frente de todos los elementos descritos, es el espigón del puerto y más concretamente su relación con un proyecto que no se llegó a realizar, aunque quedase plasmado en este y en el plano de la Comandancia de Obras de Melilla marcado con el número “450” (COML-450) en el que sí se indicó su fecha, 7 de octubre de 1783.



     Como curiosidad este alzado es uno de los pocos que se ofrecen de la fortificación de Melilla, este de 1783 y otro realizado por Antonio Villalba del año 1800 (COML-16) que muestra el frente de la Marina. Estos dos alzado solo muestran los frentes de mar y no los de tierra, para poder ofrecer los frentes de mar y tierra tendremos que esperar al siglo XX y verlos en la cartografía del Plan Especial de los Cuatro Recintos Fortificados (PERI).

Detalle del plano de Antonio Villalba año 1800 (COML-16)



lunes, 3 de diciembre de 2012

Glorias que desaparecen. El Fuerte de San Miguel, en la Ciudad de Melilla.

Publicado por el Correspondiente de la Real Academia de la Historia y cronista de Melilla D. Rafael Fernández de Castro y Pedrera (1883-1952), en marzo de 1943 en la Revista Mauritania nº 184 de Tánger.


La necesidad de abrir una nueva amplia vía en la parte más céntrica de la Ciudad de Melilla, decidió la demolición del antiguo Fuerte de San Miguel, centinela avanzado, desde los albores del siglo XVIII, de esta vieja Plaza fuerte, obra que la constancia española levanto a fuerza de heroísmos, en las inmediaciones del emplazamiento que tuvieron en el siglo XVI, los fuertes de Santa Ana y San Marcos, fortificaciones de las que guarda memoria el Libro de defunciones de la primitiva Iglesia Parroquial, donde a su tiempo fue anotada la muerte heroica de sinnúmero de soldados, celosos vigilantes de la vega inferior del río Oro, cuyo cauce lamía causando estragos, en los primeros días de la Melilla española,-la cimentación de los sólidos murallones .de la defensa exterior de la Plaza.


Vista desde el este del Fuerte de San Miguel.

Quedaba alejado del núcleo principal de fortificaciones, como a un tiro de mosquete del Baluarte de San Fernando, y pese a lo corto de la distancia era tan peligroso el salvarla, que vise precisada esta guarnición a construir una galería subterránea con que mantener segura su comunicación, durante las épocas en que los moros, cansados de paz, venían a hostilizar la Plaza.

Harto difícil debió ser la empresa de construir tan importante obra defensiva, y por considerarle en extremo necesaria para la mejor salvaguardia de todos, acordaron viniese a Melilla el famoso Tercio de Don Blas de Trinchería, que en constantes y escaramuzas logró, desde su llegada, contener los ataques de que los moros les hacían objeto desde las alturas de Ataque Seco, de tal modo dominantes, que fue preciso tomarlas varias veces acuchillo, para quebrantar la obstinada resistencia que en la conservación de sus aproches, presentaban los fronterizos.

Tras feroz y cruento batallar, fueron perfilados los paredones del Fuerte, labores que en principio tuvieron que realizar a pecho descubierto, rechazando a diario las terribles acometidas nocturnas del enemigo, que en loco frenesí logró rodear muchas veces a nuestros destacamentos, peleando infructuosamente hasta el despuntar del alba, hora en que, vencidos, se retiraban, no sin dejar allí sangrientas huellas en precio a la dureza de sus embestidas.

La bravura nunca bastante elogiada de las Compañías del pie fijo de Melilla, creadas el año 1700 a base de voluntarios naturales de esta Plaza, y desterrados aptos para el servicio de las armas, mantuvo siempre a raya al enemigo, habiéndose destacado particularmente en aquel titánico período de luchas, las Villalba, Martín Paredes, del Toso, Campos, Villafañas, y otros muchos buenos españoles más, que sin regateo dieron en Melilla su vida por la Patria.

Frente Oriental del Fuerte de San Miguel.

Construyese el Fuerte, en principio, de piedra y barro, siendo su planta, cuadrada, capaz para contener holgadamente un destacamento de hasta 50 infantes, tropa destinada a guardar la entrada de los ataques de la Vega, vigilando además, sobre los cañaverales del río, a los moros, que apostados en cobijos hacían vela para tirar a mansalva en cualquier descuido de los centinelas, protegiendo también, de flanco, las defensas occidentales de la Plaza. Periodo de graves peligros y sinsabores, en que los fronterizos, presionados por ordenes conminatorias del sanguinario Sultán Muley Ismail, recibieron el mandato de molestar constantemente a la Plaza, creando un clima favorable a sus proyectos e intentos de apoderarse de ella, en cualquier descuido de su bravísima defensa.

Durante el gobierno del Coronel de In Infantería española, Don Patricio Gómez de la Hoz, el año 1715, se construyo a prueba de bomba, una galería minada que conducía desde el tercer recinto amurallado de la Plaza al Fuerte de San Miguel, asegurando además el acceso al mismo con una Luneta de piedra y barro establecida a vanguardia del Baluarte de San Fernando, obra que más tarde perfeccionó Don Alonso de Guevara Vasconcelo, dándola el nombre de .Luneta de San Felipe*, en honor del Rey Felipe V, Luneta que hubo de jugar importantísimo papel durante las embestidas de los moros al dicho Fuerte, que consideraron con el mayor peligro, puesto que sus tiros be cañón dominaban la batería mora de Tarara, sita en la ladera septentrional del Cerro de San Lorenzo, haciendo difícil acercarse a ella durante el día, privándoles hasta de asomar siquiera junto a las piezas.

Existen referencias en los anales de Melilla, de que en 1716 un terrible temporal de agua, como no había memoria, arruinó el ángulo Norte del Fuerte de San Miguel en ocasión de estar éste sitiado, descubriendo las aguas una galería de minas que los moros abrieran con ánimo indudable de volar el Fuerte. Noticioso el Teniente de Rey Guevara Vasconcelo del inesperado peligro, solicitó un voluntario para la realización de difícil empresa, y como todos se ofrecieran para ella sin temer las consecuencias, es encomendó al heroico Sargento de las Compañías fijas de Melilla Don Felipe Fernández, hombre de manifiesta temeridad, la misión de volar la mina durante la noche, cuando estuvieran reunidos los atacantes, operación que llevó a feliz  termino con gran riesgo de su vida, costando su osadía al enemigo, más de 3.000 muertos.  Los moros, enfurecidos por la sorpresa, acudieron en terrible alud contra el Fuerte, arrimando a sus muros siete escala con   animo de asaltarlo, sin lograran éxito en la empresa, gracias al valor del Alférez Don Joseph de Villafañas que con 50 hombres, hizo del Fuerte una gloriosa defensa.

El brigadier Don Antonio Villalba y Angulo, que había servido sus empleos inferiores en la plaza Fuerte de Melilla, de la que llegó a ser Gobernador, prestó al Fuerte de San Miguel la suma importancia que por su enclave tenia, convirtiéndose en sólida obra de mampostería, con amplios fosos para la mejor defensa, imposibilitando el escalamiento, maniobra que solían intentar los moros contra nuestras posiciones en el curso de sus empeñados ataques nocturnos. Dirigió las nuevas obras, que se dieron por terminadas en 1732, el capitán de Ingenieros, melillense, D. Juan Martín Zermeño, personaje que más tarde llegó a ser Teniente General de los Reales Ejércitos, y Gobernador de La Plaza fuerte de Orán (1).

Angulo Noroeste del Fuerte de San Miguel.


En el año 1750 acordó el propio Villalba y Angulo la construcción de la torre de mampostería, tronco-cónica, de Santa Bárbara, situada a mitad de camino entre San Miguel  y el mar, Torre que unieron al dicho fuerte por una estacada de madera de cien metros de largo, cerrando así los manteletes y las huertas establecidas en los mismos.

Don Francisco de Alba, que siendo Maestro de Campo pasó a gobernar Melilla en 1757, hizo abrir un camino cubierto desde la Luneta de San Felipe al Fuerte de San Miguel, obra que completo el Gobernador Don Francisco Bazquez Nicuesa, quien dispuso, además, la construcción del Fuerte de San Carlos, -entre las Victorias y San Miguel,- fortificación cuyas labores fueron protegidas por los fuegos de flanqueo de San Miguel, -lográndose así, a costa de poca sangre, el levantamiento de la nueva poderosa defensa del cuarto recinto amurallado.

Alarmado en 1772 el Gobierno de Carlos III ante la manifiesta hostilidad del Emperador de Marruecos, Muley Mohamed Ben Abdalah, envió para reconocer y mejorar las fortificaciones de nuestras Plazas africanas, a una Comisión de Ingenieros al frente de la cual llegó a Melilla el Coronel Don Juan Caballero, que de acuerdo con su Gobernador Don Joseph Carrión, dispuso se construyera una cortina de piedra y barro que uniendo los Fuertes de San Miguel, San Carlos y la Torre de Santa Bárbara, dejara a cubierto de sorpresas el frente Sur de la Plaza, obra a la que seguidamente con señalado denuedo, se aplicaron la guarnición y los desterrados.

Montaba por entonces el Fuerte de San Miguel, dos piezas de artillería de calibre 18, y tres de a 12, poder ofensivo que durante el Sitio puesto a la Plaza de Melilla por el dicho Emperador marroquí, (9 de Diciembre de 1774 al 19 de Marzo de 1775), fue aumentado con el emplazamiento de cuatro piezas de artillería mas, una de calibre 18, y tres de a 12, con las que se causaron terribles daños al enemigo, que durante el Sitio dio preferencia en sus ataques a este Fuerte y al del Rosario, por considerarlos, como así eran, llaves de la defensa del cuarto recinto amurallado.

Puerta de entrada al Fuerte de San Miguel orientada al Norte.

Podemos aseverar sin reparos, haber sido el Fuerte de San Miguel el lugar donde los  españoles de Melilla sufrieron, a través de los siglos, el mayor número de bajas, pues dominada esta fortificación muy de cerca por las alturas de Ataque Seco y Ataque Rojo, raro era el mes en que allí no se produjesen víctimas.

El enemigo, oculto en la espesura de los cañaverales vecinos, aguardaba pacientemente, días y días, cualquier descuido de los centinelas para hacerles blanco de sus arcabuces y espingardas, eligiendo cachazudamente la ocasión, al objeto de aprovechar el tiro, de tal modo, que al sentirse en la plaza el eco de un disparo aislado, se daba por segura la producción de una victima, inquiriendo todos quien seria el infortunado. Así perecieron en nuestras avanzadas, gran número de oficiales y soldados, consignando las partidas de óbito, tras el nombre de la víctima, el doloroso y seco apunte de: “murió de bala mora, hallándose de servicio en el Fuerte de San Miguel, San Carlos o las Victorias”...

Esta posición militar, objeto primordial de los ataques de los fronterizos hasta el año 1883, en que se construyeron los Fuertes exteriores de San Lorenzo, Camellos, Cabrerizas Bajas y Altas, y Rostrogordo, fue sostenida con firmeza por sus heroicas guarniciones en todos los tiempos, muy seguras de su importancia paca la mejor defensa de la Plaza, y confiadas también en que jamás habría de faltarles auxilio a través de la red de galerías subterráneas que la unían con las restantes defensas.

El destacamento de San Miguel, fue aquí considerado en un tiempo, como puesto de máximo honor, y por ello, en ocasión de los muchos asedios puestos por el enemigo a la Plaza, eran muchísimos los bravos que se ofrecían voluntariamente a guarnecerlo, en noble afán de emular gloriosas hazañas.

Foso del Fuerte de San Miguel.

Tuvo muy destacada resonancia este Fuerte, en las operaciones que durante el mes de Febrero de 1860 realizo en las afueras de la Plaza el heroico Brigadier Don Manuel Buceta -terror de la marisma,- y de modo muy especial la noche del 9, en que reunidos mas de 5.000 fronterizos, cayeron de improviso sobre el campamento que al amparo de los Fuertes de Santa Lucia y San Carlos había establecido a extramuros de la Plaza, el Batallón Provincial de Granada, llegado aquel mismo día a Melilla, grave suceso de guerra, en que sufrimos un total de 182 bajas, acción por la que, con gran sentimiento de este pueblo, fue procesado y conducido a España el General Buceta, que a la postre salió absuelto con muy honrosos pronunciamientos, del Consejo de Guerra a que fue sometido en la Capitanía General de Granada.

La artillería y guarnición del Fuerte de San Miguel logro hacer en esta ocasión tal cantidad de muertos al enemigo, que al día siguiente quedaron suspendidas las hostilidades, prestos los moros a pagar la paz, con tal de poder retirar libremente las innumeras victimas de aquella gran sorpresa, que en resumen hubo de resultarles fallida. El Teniente Coronel del Regimiento de Granada Don José Wambaessen, gravemente herido en esta terrible noche, y a cuyo descuido atribuyeron el desorden que motivo nuestra crecida cantidad de bajas, era Jefe de gran prestigio que había sido herido cinco veces en la guerra, y condecorado con tres Cruces de San Fernando...

Las ultimas intervenciones bélicas de este famoso Fuerte, tuvieron lugar el año 1863, con ocasión del viaje que para reducir a los moros de estas vecindades, -que no acataban las estipulaciones ratificadas en Wad-Ras,-hizo a Melilla el Príncipe marroquí Muley el Abbás, cuya visita determinó la destrucción de la Mezquita de Santiago, (19 de Noviembre) y las edificaciones de piedra y barro que constituían el viejo poblado moro de Cabrerizas, dentro del territorio de soberanía.


Primera demolicion del Fuerte de San Miguel.

También en 5 de Diciembre de 1871, se ordeno cargar la artillería de San Miguel, pronta a disparar, con motivo del comienzo de las obras de desviación del río Oro, trabajos que se iniciaron y concluyeron en tiempos del Gobernador Don Bernardo Alemany, sin derramamiento de sangre, gracias a la intervención armada del Príncipe Muley Abdal-Jah, hijo del Sultán Muley Mohamed Ben Abderrahaman,  que acampo en el Cerro de Santiago con su Mehal-la, para que viesen los moros respondía todo aquello a un deseo del Sultán.

El Fuerte de San Miguel, sobre el que hoy actúa la piqueta demoledora, tuvo al largo de los siglos, según decimos, -la mas brillante participación en la defensa de la Plaza de Melilla, cuja de acero en que, desde 1497, se sostiene con orgullo en el Norte de Marruecos, la gloriosa Bandera española, linajudo airón de grandezas y heroísmos ...

Como de ninguna otra fortificación española, puede decirse de este glorioso Fuerte, que su mole fue amasada con la sangre generosa de los heroicos hijos de España, sujetos a la defensa de los más altos prestigios de la Patria.

Gloriosos caídos del Fuerte de San Miguel, de Melilla: ¡presentes!.....