jueves, 9 de junio de 2011

“La Segunda Guerra Mundial” Operación Rhin

Conferencia de:  


José Manuel Vidal Pérez

 

Lugar:

Sala de Armas del Almacén de San Juan

(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

 

Día: sábado 18 de junio de 2011

Hora: 19,30

jueves, 12 de mayo de 2011

“La Segunda Guerra Mundial” BISMARCK Análisis Forense


Conferencia de:  

José Manuel Vidal Pérez

Lugar:


Sala de Armas del Almacén de San Juan

(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

Día: sábado 21 de mayo de 2011


Hora: 19,30

domingo, 8 de mayo de 2011

"La Segunda Guerra Mundial" final de la supremacía europea sobre el mundo



Conferencia de: 

Ramón Gutiérrez López

Lugar:

Sala de Armas del Almacén de San Juan
(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

Día: sábado 14 de mayo de 2011


Hora: 19,30

martes, 3 de mayo de 2011

Debate: Annual” Debate para el Siglo XXI

2ª Parte: El Debate (Análisis Jurídico)

Día: sábado 7 de mayo de 2011

Lugar: Hotel TRYP Melilla Puerto

Hora: 19,00

Nota: La 2ª parte “El Debate” proyectado para el día 7 de mayo estará dirigido por un moderador, quien intervendrá como Fiscal , que nos dirigirá y dará o retirará la palabra como él crea conveniente.

Existirán un oponente y un defensor por el personaje elegido por vosotros, para que los asistentes hagan su propia opinión tras los relatos expuestos.

Con esto nos hemos propuesto llevar a cabo un debate sobre las responsabilidades de los personajes que estuvieron involucrados en los tristes sucesos del verano de 1921, en la Zona Oriental del Protectorado Español en Marruecos, conocido como "El desastre de Annual".

domingo, 24 de abril de 2011

“Annual” Debate para el Siglo XXI


1ª Parte: Los Acontecimientos

Conferencia de Juan Tomas Palma Moreno

Día: sábado 30 de abril de 2011


2ª Parte: El Debate (Análisis Jurídico) 

Día: sábado 7 de mayo de 2011

Lugar: Sala de Armas del Almacén de San Juan
(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

Hora: 19,30


Nota: La 2ª parte “El Debate” proyectado para el día 7 de mayo estará dirigido por un moderador, quien intervendrá como Fiscal, que nos dirigirá y dará o retirará la palabra como él crea conveniente. El lugar previsto es la sede de la Asociación de Estudios Melillenses, pero dependerá del número de asistentes que se prevea asistan.

Podrá participar todo aquel que lo desee. Pero para poder llevar un orden y hacer las intervenciones lo más amenas posibles, necesitamos saber las personas que estarán dispuestos a intervenir. Para ello podéis dirigiros mediante la vía que creáis oportuna a la AEM.

Existirán un oponente y un defensor por el personaje elegido por vosotros, para que los asistentes hagan su propia opinión tras los relatos expuestos.

Con esto nos hemos propuesto llevar a cabo un debate sobre las responsabilidades de los personajes que estuvieron involucrados en los tristes sucesos del verano de 1921, en la Zona Oriental del Protectorado Español en Marruecos, conocido como "El desastre de Annual".

Con el exclusivo ánimo de aprender de todos un poco más sobre este tema. Sin ningún ánimo de tratar de descalificar, desacreditar o menospreciar, a ninguna persona  o institución. Ya que la actuación de cada uno de dichos personajes fue personal y sólo las instituciones oficiales fueron las que les pudieron pedirles cuenta y considerarles culpables o inocentes.

sábado, 23 de abril de 2011

La AEM procesionó en el Santo Entierro


La Asociación de Estudios Melillenses (AEM) procesionó como Custodios Honorarios del Santo Entierro, salió desde la Plaza de Toros con esta Real Cofradía y Hermandad Franciscana, precedidos por el nuevo trono realizado para el Cristo del Socorro o de las Buganvillas, esta imagen de siglo XIX, es obra de un castrense que fue de la guarnición melillense realizada a partir de un tronco de leña destinado a los hornos de de la Plaza. A las diez de la noche fue portado por una treintena de mujeres custodiadas por caballeros legionarios en este fúnebre Viernes Santo Melillense de 2011.



El Santo Entierro o Santo Cristo Yacente, obra realizada en el siglo XX por Benito Sánchez Barbero era precedido por el presidente de la AEM seguido de las damas de mantilla y banda de música de Melilla tras la imagen cargada por 150 portadores, las primeras autoridades locales con el comandante general de Melilla, en representación del Rey Juan Carlos I, cono Hermano Mayor Honorífico de la hermandad.




Le seguía María Santísima de los Dolores en su Soledad o la Soledad de “El Pueblo" por 70 portadores quien salía con su nuevo manto, pues el antiguo tras su restauración por las monjas de Alcalá del Real quedó depositado en la “Colección de Arte Sacro” que se encuentra en el “Conventico”, situado junto a la iglesia parroquial de la Purísima Concepción en “Melilla la Vieja”.


viernes, 22 de abril de 2011

In memory Constantino Domínguez Sánchez

Santiago Domínguez Llosa
Historiador miembro de la AEM

Introducción

El 23 de abril de 1979 fallecía en nuestra ciudad de forma inesperada Constantino Domínguez Sánchez a la anticipada edad de cuarenta y siete años. Su aportación a la Historia de la ciudad y en concreto al Museo Municipal, fue de especial trascendencia, ya que con su actuación se realizó el primer inventario y catálogo de los objetos arqueológicos y documentales allí expuestos, dándole el carácter científico que la institución requería.

Apuntes Personales

Constantino Domínguez nacía en Tetuán en 1932, destacando desde su infancia por sus ansias de aprender y su curiosidad innata que le llevaría a interesarse de forma muy aplicada por los estudios, finalizando su bachillerato en el Colegio del Pilar de Tetuán. De forma continuada obtuvo los títulos de Perito, Profesor e Intendente Mercantil.  En 1953 ingresó como funcionario en Hacienda llegando a pertenecer por oposición, al grado de Técnico Superior de la Administración del Estado.

En 1956 al concederse la independencia a Marruecos, ostenta el cargo de Jefe de Sección del Registro de Hacienda en el Protectorado.  La administración española entrega la gestión al nuevo Estado, quedando como jefe de la misión civil española encargada del traspaso a las nuevas autoridades, por el que recibiría al termino de la misma la felicitación tanto del ministro español del ramo como del mismo Rey Mohamed V. Permaneciendo en Marruecos hasta el año 1960, siendo destinado a Melilla este mismo año como Administrador de Tributos de la Delegación de Hacienda.

Su preocupación intelectual le lleva a interesarse por la historia de la ciudad a su llegada, devorando más que leyendo, todo lo publicado. Aquí empieza su labor investigadora en los fondos locales y en otros archivos nacionales, en una  época en la que en Melilla había muy pocas personas que se interesasen por la historia y la investigación. 

Al poco tiempo de su llegada tiene la suerte de conocer a D. Francisco Mir Berlanga, Alcalde y Director del entonces Museo Municipal de Melilla con quien le unirá una gran amistad y a quien siempre considera como su maestro.

Constantino Domínguez aprovechaba su poco tiempo libre en profundizar en la historia de la Ciudad y aunque no dejaba de lado ningún tema, también le dedico gran parte de este a su museo.

Fruto de esos estudios fue la publicación a partir de 1969 de pequeños artículos en la prensa local e incluso en algunos medios nacionales, que acabaron siendo un referente y muy conocidos en la ciudad bajo el término de ”Melillerías”. Por lo que no es de extrañar que en tres ocasiones obtuvieran algunos premios de periodismo que en aquellos años otorgaba el Ayuntamiento.

Constantino Domínguez Sánchez y el Museo de Melilla


Uno de los lugares preferidos por Constantino para pasear por la ciudad era Melilla la Vieja o más concretamente el primero de los Recintos Fortificados.  Dentro de ella, era obligada la visita al Museo Municipal que estaba ubicado en el Baluarte de la Concepción, instalación existente desde el siglo XVI y que había dado cabida anteriormente al Museo, a una torre de vigilancia sobre un baluarte o “Caballero”, ampliada y reformada en el siglo XVIII hasta quedar unida a un almacén de pólvora de dos plantas a prueba de bombas, al aterrazar su cubierta a dos aguas utilizadas como magníficas batería con vistas sobre la costa y altura del “Cubo”. Fue en este lugar, donde comenzó a tener contacto  con los objetos allí expuestos, familiarizándose pronto con ellos.


El Museo se instala en estas dependencias en el año 1953 siendo su fundador y primer director D. Francisco Mir Berlanga. Se trataba de un Museo de carácter generalista en el que tenían cabida objetos y documentos que estuvieran relacionados con la historia de la ciudad, para lo que se dividió en dos secciones: Arqueológico-Histórico y Documental.

Señalamos sus palabras publicadas en “Melillerías” y que las recoge el diario Sol de España en 1969 al respecto: “... El Baluarte de la Concepción, perfectamente restaurado y en el que se encuentra instalado el Museo Municipal, pequeña joya que conserva los restos de la antigua necrópolis de San Lorenzo, que hablan de siglos de la importancia de Melilla en aquellos tiempos, así como una interesantísima colección de documentos relacionados con la historia de la ciudad”

 A mediados de los años 70, D. Francisco Mir Berlanga, ya jubilado, empieza a ausentarse con bastante frecuencia de la Ciudad, designando como Secretario del Museo en el año 1976 a Constantino, quien desde este momento se dedicó en cuerpo y alma y de manera altruista al estudio y desarrollo de la mejora de las instalaciones y contenidos expositivos.

Hay que recordar que esos momentos el Museo era una especie de almacén de objetos, algunos procedentes de las excavaciones de principios del siglo XX y otros como consecuencias de hallazgos fortuitos, cesiones o donaciones, pero todas ellas distribuidas sin contexto alguno en unas vitrinas y armarios de madera forradas en terciopelo rojo con unas estrechas puertas de cristal y con una muy deficiente iluminación que se veía agravada por la presencia en las ventanas de unas láminas de celofán amarillo que tenía como finalidad impedir la entrada de la luz del sol para evitar el deterioro de las piezas expuestas, especialmente la colección de documentos históricos. El resultado de  todo ello llevaba a que no se pudieran apreciar las magníficas piezas que albergaba la instalación, agravado aún más por la  falta de un catálogo o inventario de los bienes del Museo, aunque existían una serie de fichas incompletas de las piezas.

Constantino Domínguez se empeñó en la tarea de cambiar esa situación a todas luces insuficiente para exponer y enseñar a los visitantes la Historia de Melilla; Tenía claro que la actuación debía ir encaminada a dos frentes: por un lado la instalación de los objetos y por otro la clasificación, documentación e inventarización de los mismos. los primeros momentos fueron algo complicados ya que a la falta de fondos para emprender las reformas se unía un cierto inmovilismo por parte de D. Francisco Mir, que no acababa de entenderlas del todo.

En 1976, y aprovechando un largo viaje que el Director emprendió por Extremo Oriente, Constantino Domínguez inició una serie de contactos con empresarios y comerciantes de la ciudad para obtener fondos y otras ayudas para el Museo, consiguiendo al final llevar a cabo la ansiada reforma.  Así, un conocido industrial de la ciudad conocido como A. Moreno puso de su bolsillo la nueva instalación eléctrica; otros comerciantes, entre ellos un joven Ayu Lalchandani, se encargaron de aportar fondos para la adquisición de mobiliario. Por su parte, algunos operarios de los servicios operativos del Ayuntamiento, emplearon su tiempo libre en el saneamiento de paredes y techos y en la instalación del agua.  Al final, el esfuerzo de Constantino Domínguez ayudado por Manuel Cuenca Toro, y la desinteresada ayuda de esos comerciantes e industriales, convirtieron aquellas oscuras y deficientes dependencias en unas salas que si bien hoy no cumplirían los requisitos mínimos, en aquel tiempo constituyó una auténtica revolución en materia de espacios expositivos y además con un coste cero para las arcas municipales.

Una vez solucionado el tema expositivo, asumió la segunda y complicada tarea de llevar a cabo una catalogación exhaustiva de las piezas. Para ello, se procedió a fotografiar cada una de ellas, siendo remitidas las copias a Constantino Unguetti, arqueólogo jienense que pasaba sus veranos en Melilla, y que adquirió el compromiso no sólo de restaurar muchas de ellas, sino también de documentarlas, con lo que en un relativo medio plazo, se  consiguió igualmente realizar un inventario de las piezas expuestas en el Museo, inscritas en dos libros, uno de Registro General de Objetos propiedad del Museo, con 552 registros y otro de Objetos en Depósito con 77 registros. Este inventario se mantuvo inalterable y sin ninguna modificación hasta el año 2003 en el que los técnicos proceden a actualizarlo siguiendo la normativa vigente e incrementándolo en 2440 registros arqueológicos.

Constantino Domínguez tuvo también un interesante papel en temas arqueológicos. En los años 70 no había en la ciudad ningún arqueólogo profesional, por lo que  cualquier hallazgo debía ser comunicado al Ministerio de Cultura de Madrid que enviaba a esta plaza militar, si lo estimaba oportuno, alguno de los de su plantilla, lo cual a veces hacía que cuando se decidía su envío los restos hallados hubieran desaparecido. Por ello cuando se producía algún hallazgo, las autoridades llamaban de inmediato a Constantino Domínguez para que evaluara lo encontrado. Aunque no fuera arqueólogo, contaba por un lado con la experiencia de haber participado en su juventud en las excavaciones realizadas en las cercanías de Tetuán, especialmente las llevada a cabo en Tamuda por Tarradell y por otro, con que los objetos hallados tenían gran paralelismo con los que él conocía.  Quizás su aportación más relevante en este sentido fue el trabajo de documentación llevado a cabo cuando en las Navidades de 1973, unos derrumbes en la carretera de la Alcazaba producidos por las obras del nuevo acceso del Parador de Turismo, pusieron al descubierto unas oquedades semiesféricas que se describieron como fosas dentro de las cuales aparecieron gran cantidad de fragmentos de cerámica.  De nuevo ante la inexistencia en la ciudad de personal especializado, se recurrió a Constantino Domínguez, quien, según consta en la prensa local (Telegrama de Melilla, Domingo, 6 de Enero de 1974), “... Estas excavaciones están siendo dirigidas por el momento por D. Constantino Domínguez Sánchez, enamorado de la Historia de la ciudad e investigador de la misma.”. quien formó un pequeño grupo de voluntarios, en su mayoría estudiantes, entre el que se encontraba Jesús Miguel Sáez Cazorla, actual Presidente de la Asociación de Estudios Melillenses, para analizar lo hallado. Después de estudiar los restos y las referencias bibliográficas, fueron datados como de época púnica, entregándose los restos en el Museo Municipal para su custodia después de haber sido documentados.

No fue la única ocasión en las que las autoridades recurrieron a nuestro protagonista para datar o documentar algunos de los hallazgos.  Prácticamente en cada obra que se hacía en Melilla la Vieja aparecía algo: una lápida, un trozo de metal oxidado, etc.  Todos ellos eran documentados y entregados en el Museo Municipal.  Precisamente en la mesa, el día de su muerte dejó el primer boceto de la “Melillería” que, todavía sin título, trataba de los hallazgos arqueológicos que se habían encontrado en Melilla en los últimos años.

Su interés por la difusión del Museo y de la Historia sigue siendo patente cuando en 1978 le encarga el Ayuntamiento la realización de una Guía Turística de Melilla, publicada en febrero de 1979 y en la que a través de la misma podemos dar un paseo por la Historia de la ciudad a través de los Recintos Fortificados y un recorrido por las diferentes salas del Museo.

Y esta es en breves líneas, la trayectoria vital de Constantino Domínguez Sánchez, un melillense de corazón aunque hubiera nacido en otro lugar y que tras su familia, tuvo siempre pasión por la historia de Melilla, por su patrimonio y por su Museo.

martes, 19 de abril de 2011

Vota Sanjurjo

Hoy 19 de abril de 2011 en la pared contigua la de la calle Ejercito Español, pero mucho más deteriorado, aparecen las pintadas de “VOTA SANJURJO”, José Sanjurjo Sacanell se presentaba a la designación por Melilla como Republicano Independiente.


Los resultados de la primera vuelta en Melilla, con una abstención que rondó el 60% del censo fueron: Carlos Echeguren candidato del Partido Republicano Radical 3491 votos, Ángel Gómez Mullor por el PSOE 3489 votos, José Sanjurjo Sacanell como Republicano Independiente 2696 votos, Cristóbal Núñez por el Partido Comunista de España (PCE) 104 votos y Diego Montañez por Acción Republicana (Azaña) 10 votos. Y en la segunda vuelta sacaron: Echeguren 4619 Votos y Gómez Mullor 4273 Votos.
 

Este mismo día del mes de noviembre de 1933 los colegios electorales abrieron sus puertas en toda España para celebrar unos comicios con una novedad trascendental: las mujeres participaban con su voto en unas elecciones generales. Antes que Francia, Bélgica o Italia, la II República Española reguló su derecho al voto como dictaba la Constitución de 1931 en su artículo 52: “El Congreso de los Diputados se compone de los representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto”. Aquel 19 de noviembre se celebraron unas elecciones totalmente democráticas con el llamamiento al voto de los carteles que curiosamente aparecen después de 80 años.

domingo, 17 de abril de 2011

Resurge de Nuevo el Partido Comunista de España (PCE) en Melilla

El día 15 de abril en la esquina de la calle Roberto Cano con Ejercito Español, justo debajo donde se encuentra la sede del PP (Partido Popular de Melilla), aparece una pintada electoral convocando a las elecciones del 1933 y que curiosamente emerge cuando se repinta el edificio y en plena campaña preelectoral pero del 2011. La pintada se encuentra en la misma capa de color en la que aparece la señaletica del refugio del bombardeo aéreo 1936 y el indicativo de “carteles no”.


Como curiosidad en la pared consiguiente de la esquina calle Ejercito Español, apareció otra pintada electoral, esta vez convocando a las elecciones por Sanjurjo de la que no tenemos foto pero si testimonio.


A las Elecciones a Diputado por Melilla del 19 noviembre de 1933 se presentaron: Carlos Echeguren candidato del Partido Republicano Radical, Ángel Gómez Mullor Por el PSOE, José Sanjurjo Sacanell como Republicano Independiente, Linares por Acción Popular (Ceda), Diego Montañez por Acción Republicana (Azaña)y Cristóbal Núñez por el Partido Comunista de España (PCE).

La pintura base del edificio sobre la que se encuentra la pintada tendría como mucho un par de años, pues el inmueble aparece escriturado el 28 de noviembre de 1931, como obra proyectada por José González Edo para la Compañía Hispano Marroquí de Gas y Electricidad propietaria del solar.

domingo, 10 de abril de 2011

Manifiesto de la celebración en Melilla del Día de los Monumentos y Sitios 2011

Un año más celebramos en Melilla el Día de los Monumentos y Sitios en un bello rincón de nuestro querido Pueblo. En esta ocasión en la zona de la Plaza de Armas y  Foso del Hornabeque, que tras su reciente rehabilitación se ha vuelto a abrir para uso y disfrute de los melillenses. Un lugar de belleza excepcional que junto con los aledaños antiguos cuartel de San Fernando y Baluarte de la Cinco Palabras, se han recuperado con bastante éxito. Aunque pendiente de completar con el libre acceso del público al túnel de la Alcazaba y Foso de los Carneros, que permanecen vedados desde hace bastante años.


No olvidemos que la Vieja Melilla fue declarada en 1953 Conjunto Histórico – Artístico, y por ello obligados tanto la Administración como los particulares a su protección.

Desde  1978 se viene festejando este Día de los Monumentos y Sitios, una iniciativa a la que el año pasado se unieron 30.000 instituciones de 95 países, interesadas en sensibilizar a los ciudadanos  sobre los valores que aportan museos y monumentos en el desarrollo del entendimiento, la cooperación y paz entre los pueblos. Por ello los melillenses debemos sentirnos satisfechos, pues los diferentes gobiernos locales y nacionales han venido trabajando en este sentido. Quedando como obras primeras y más representativas, en el último periodo histórico, el apoyo a la creación y mantenimiento de la Asociación de Estudios Melillenses; la Biblioteca Pública; la Casa de la Cultura, que inicialmente acogió Aulas para Mayores y la UNED, así como el  traslado del antiguo Museo Municipal a la Casa del Reloj. Y lo más importante, la confección del P.E.R.I. (Plan Especial de Reavilitación Integral) que sirve de guía año tras año para la rehabilitación del Pueblo.

Logros que gracias al constante aumento en la sensibilización de la sociedad y por ende de los dirigentes, tras numerosas iniciativas posteriores. Muy recientemente han dado un paso de gigante, casi coincidiendo con el Día Internacional de los Monumentos y Sitios. Al ponerse en funcionamiento  los Museos de las Peñuelas.  Donde la historia, arqueología y etnografía de Melilla, con especial atención a las culturas amazigh y sefardí, se nos muestra en su esplendor para satisfacción y orgullo de todos los melillenses, esperanzados en alcanzar para la ciudad el preciado reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad.


Juan Díez Sánchez
Secretario de la AEM y
Protector del Patrimonio Histórico de Melilla (2009)

miércoles, 30 de marzo de 2011

Centenario de la Campaña del Kert


Conferencia de Ramón Gutiérrez López

Lugar: Sala de Armas del Almacén de San Juan

(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

Día: sábado 9 de abril de 2011

Hora: 19,30

martes, 29 de marzo de 2011

Los Comienzos de la Industria Pesquera Melillense

Conferencia de Carlos Esquembri Hinojo en la Asociación de Estudios Melillenses el 12 de marzo de 2011.

Durante años, el sector pesquero fue uno de los motores de la economía de nuestra ciudad y dio sustento a muchas familias melillenses que quedaron condenadas a la emigración cuando las circunstancias adversas dieron al traste con la pesca en Melilla.

Repasemos algunos datos e historias que nos acerquen a la dimensión humana y económica que representó este sector en la vida de nuestra ciudad.

ANTECEDENTEDES.

El Mar de Alborán que se extiende desde el Estrecho de Gibraltar al meridiano del cabo de Gata es lugar de encuentro de las aguas del Atlántico y el Mediterráneo y zona de paso de numerosas especies marinas que viven entre ambos mares. Esto le ha conferido una gran riqueza y variedad biológica que aunque hoy en día está seriamente amenazada y mermada por la acción humana, todavía nos permite hacernos una idea de lo que fue antaño.

Juan León el Africano, en su Descripción de África, nos informa de la dedicación a la pesca de los habitantes de las costas rifeñas. Así nos habla de Terga, dedicada principalmente a la pesca de sardinas que salan para enviarlas al interior del Rif. De Badis nos dice que parte de la población se dedica a la pesca y parte a la piratería, de Ielles nos dice que está habitada por unos pocos pescadores, de Tegassa nos dice que sus habitantes son pescadores y barqueros y del espantoso tufo a sardinas que había allí. De Melilla nos dice que existieron pesquerías de ostras.

Tras la conquista de Melilla se intenta repoblar la ciudad con gentes de diversos oficios. En la Carta de población de Melilla dada en 1499, se piden “dies pescadores, cada uno con su barco o xabeque con sus redes” y otros “treinta pescadores con sus anzuelos e cordeles”, los primeros cobrarían siete mil maravedíes y los segundos cinco mil. En el libro de R. Gutiérrez  “Los presidios españoles del Norte de África en tiempos de los Reyes Católicos”  se menciona un memorial del obispo de Badajoz en el que se indica que no se mande pescado salado a Melilla porque allí tenían redes y se pescaba. En el mismo estudio se señala la captura por la guarnición melillense de un xabeque con sus redes en Cazaza, lo que indicaría que los guelayenses explotaban las riquezas pesqueras del litoral.

Esta captura del xabeque o jabeque marca la tónica de los siguientes siglos en el aspecto marítimo ya que el estado de guerra permanente que se vive entre españoles y marroquíes, hacen casi imposible el desarrollo de actividades como la pesca o el comercio. 

En las Efemérides que recopila Gabriel de Morales encontramos muchos casos de agresiones a los melillenses que se hacen a la mar para pescar así como las represalias que las tropas y las embarcaciones de Melilla toman contra los cárabos guelayenses y rifeños. El 7-06-1855 en la playa de Mazuza son apresados tres cárabos con sus artes de pesca mientras que un cuarto es incendiado. Esto indica que los guelayenses seguían faenando en este mar que compartimos.

Pero no todo son encuentros violentos, el 10-09-1894, dos botes de pesca sorprendidos por un temporal tuvieron que buscar refugio en Cala Viñas y fueron atendidos y auxiliados por los lugareños. Por último nos referiremos al naufragio en el puerto y debido al mal tiempo de un bote de pesca propiedad de Miguel Bernardi el 12-12-1903. 


EL SIGLO XX.


 El aumento de la población civil conlleva un auge de las actividades encaminadas a  satisfacer sus necesidades, la pesca entre ellas. Pero pronto la pesca dejará de limitarse a abastecer el mercado local y pasará a enfocarse a la exportación y a la producción de conservas. Para ello hubo que modificar el artículo segundo de la ley de Puerto Franco para establecer una franquicia aduanera a la exportación de pescado fresco y salado.

El Telegrama del Rif publica en 1908 datos sobre la exportación de pescado en 1907 que nos indica como este sector empieza a despuntar en Melilla. Así, se exportaron a Italia  9256 Kg. de conservas de pescado por un valor de 13.875,00 Pts. (En 1907 había empezado a funcionar la industria conservera San Luís de Luigi Dassori). Pescado salado 8042 Kg. por valor de 2811,70 Pts. A España tenemos pescado fresco 14.710 Kg. por valor de 7355,00 Pts. Pescado salado 3.200 Kg por valor de 2800 pts y marisco 4400 Kg por un valor de 6600 pts. A Francia conservas 11.520 Kg. por un valor de 17.280 pts y a Inglaterra se exportaron 50 Kg. de coral por un valor de 500 Pts. Con todo, la industria pesquera melillense estaba todavía en una fase de poco desarrollo técnico ya que los barcos y lanchas eran en su mayoría a vela y remo, sardinales y jábegas que pescaban en la bahía y playas de nuestra ciudad. En un artículo del Telegrama de  13-5-1908 que recoge Juan Díez en su trabajo “La industria pesquera 1908” Dassori se lamenta de que en Melilla no se permita la pesca “con luz”, cosa que ya hacían en Nemours, la actual Ghazaouet (Argelia). También se quejaba Dassori de que faltaban pescadores y barcos para explotar las enormes riquezas pesqueras de la zona y proponía fomentar la emigración de pescadores andaluces para tripular unas treinta o cuarenta barcas.

EL DESPEGUE DEL SECTOR PESQUERO.

Según un artículo aparecido en el Telegrama del Rif del 27 de Junio de 1916, es en el invierno de 1914 cuando empiezan a venir en gran número pesqueros de Almería y Málaga para hacer la llamada Campaña de Invierno en nuestras aguas aprovechando la abundancia de sardinas en la bahía de Melilla. Estas sardinas se exportaban a Málaga y de allí se distribuían por toda Andalucía alcanzando buenos precios de venta. Al parecer, en los meses de verano la sardina se alejaba concentrándose entre La Peineta y Chafarinas y entre Cala Tramontana y Cala Yazanen. Esto, unido a que, debido a los poco eficaces métodos de conservación de la época,  los calores del verano estropeaban rápidamente la pesca, haciéndola inservible  para la exportación, llevaba a que muchas barcas dejaran de faenar y se volvieran a su tierra hasta el invierno siguiente.

La sardina se exportaba en los buques correos de Málaga envasadas en recipientes de madera cubiertas con sal mientras que el “pescado fino” lo hacia en cajas de madera con hielo. Este pescado fino se reexpedía hacía Madrid por ferrocarril.

CAPTURAS, ESPECIES Y PRECIOS.

En las páginas del Telegrama se publicaban cada cierto tiempo datos sobre las capturas y las especies más comunes en nuestras aguas.

Así, las especies más comunes eran las sardinas y boquerones en pescado azul junto con caballas y atunes en verano. En las especies finas tenemos salmonetes, pescadillas y mariscos.

Según un artículo de Tomás Segado publicado en el Telegrama del Rif del 23-02-1927, las gambas y merluzas se pescaban en un banco a unas 10 millas de Melilla. En este mismo artículo se  menciona  la desaparición tras un temporal de un banco de almejas existente frente al Quemadero.

Mención aparte merece la pesca en la “Mar Chica” que empezaba a ser importante en esos años con las barcas de Nador y la 2ª Caseta. Las especies más comunes allí eran la liza, que era muy apreciada por los habitantes de la zona, la dorada y el salmonete. Ostras y langostinos abundaban por la zona de la Restinga y el Zoco del Arbaa.  El 8 de julio de 1916 se publicaron los datos de capturas de junio en la Mar Chica que eran: langostinos 3000 kilos, doradas 4500 kilos y salmonetes 5000 kilos. Los langostinos se pagaban a 1,5 pts, las doradas a 0,4 y los salmonetes 0,5. Con todo, en artículo del Telegrama de 9-05-1918, se señalaba la necesidad de reglamentar la pesca en la Mar Chica por el peligro de esquilmar su riqueza pesquera por procedimientos de pesca abusivos.

En cuanto al volumen de capturas tenemos que para el último trimestre de 1917 se daban las cantidades siguientes: sardinas y caballas 174.500 Kg. valorados en 70.800 Pts. Salmonetes 5000 kg valorados en 4000 pts y pescadillas 18.500 kg  valorados en 16.650 pts. En cuanto a los atunes se dan como normales para el verano de 1916 pesqueras por barco de entre 1000 a 1500 piezas de 2 a 2,5 kilos  en aguas de Chafarinas.

Vemos que la pesca tenía un carácter estacional, siendo más abundante en invierno que en verano para las especies más buscadas como eran la sardina y el boquerón. En 1930 tenemos que el mes con más capturas fue Marzo con 759.100 kilos y el de menos fue agosto con 240.780 kilos. Por el contrario, en verano abundaban los atunes en aguas de Chafarinas. La ocupación española de Guelaya, posibilitó que varias barcas decidieran montar una base temporal en cala Cazaza en la temporada de 1916, asimismo hombres de Beni Said y Beni Bu Gafar se interesaron en el negocio pesquero comprando botes y artes modernas con lo que se dedicaban a la pesca del boquerón en la costa de poniente del cabo Tres Forcas.

Para 1928 se cifró el total de capturas para toda la costa rifeña en 16.000 toneladas según datos oficiales. Tomás Segado, en su artículo antes citado, señala que en 1926 eran normales capturas diarias  de 100 toneladas de sardinas para el conjunto de la flota que operaba en aguas de Melilla.

En 1930 el pescado vendido en la lonja  ascendió a 5.080 toneladas. De estas sólo 2100 toneladas se consumieron en la ciudad.

Para hacernos una idea de los precios de venta al público señalaremos los precios que fijó la Junta de Subsistencias para noviembre de 1917. Atún grande 1,5 pesetas. Agujas 0,3. Boquerón fresco 0,6. Corvina 1,25. Jurel grande 0,65. Sardinas frescas 0,4 y raya 0,2 pesetas.

ARTES DE PESCA UTILIZADOS.

Vimos que en los primeros años del siglo XX los artes de pesca más utilizados en Melilla eran el sardinal, la jábega y el bou.

El sardinal consistía en un arte de deriva formado por redes rectangulares de algodón de malla adaptada al tamaño de las sardinas. Se dejaba a la deriva entre dos aguas en posición vertical para que las sardinas se enmallaran. La pieza de red llevaba en su arista superior una relinga de corcho y en la inferior de plomos que la hacían permanecer vertical. La flotabilidad se la daba una serie de flotadores unidos por cabos a la red. Regulando la longitud de estos cabos se regulaba la profundidad a la que se calaba el aparejo.

Jábega: consistía en un saco ancho y de unos 150 a 200 metros de longitud denominado copo que se largaba desde la playa. El copo envolvía el pescado a la vez que rastreaba el fondo. Se calaba desde la costa mediante una barca a remos y se cobraba a mano.  

Bou: El bou era un arte de arrastre que se remolcaba desde dos embarcaciones de similares características, la llamada pareja de bou. Una de las embarcaciones de la pareja, en la que iba el patrón que dirigía la pesca, llevaba el arte y llegado al lugar designado para calarlo, procedía a hacerlo haciendo firme uno de los cabos de remolque del arte y enviando el otro a la embarcación compañera. El arte se cobraba a mano y se recogía en la barca en que iba el patrón de la pareja. Todavía en 1926 y para la pesca de la gamba y la merluza faenaban en nuestras aguas parejas de bou aunque  las embarcaciones iban ya impulsadas a vapor.

En información del 6 abril de 1918 del Telegrama del Rif, había en Melilla 6 artes de bou, 250 palangres, 7 jábegas, 20 almejeras, 12 sardinales y 21 mamparras que era un arte de cerco que venía a sustituir al sardinal.

El arte de cerco con luz empezó a usarse en Melilla sobre 1917 y, dada su novedad, el Telegrama del Rif  le dedicó un artículo el 2-12-1917. Según el periódico, para faenar con este arte se necesitaban una lancha grande para recoger el pescado, tres botes de luz de carburo y un chinchorro con las redes. La lancha anclaba en el sitio designado para la pesca mientras los botes de luz se disponían en círculo de unos 100 metros de diámetro y encendían las luces. Al acudir la pesca se apaga uno de los botes y luego otro para que la pesca se concentre en el tercero que es cuando el chinchorro tiende las redes de cerco. Según el Telegrama, con este arte y en un periodo de 20 días de abundancia de sardinas y lachas, algunas embarcaciones  llegaron a ganar hasta 10.000 pesetas. Sin embargo, los patrones de sardinal se quejaban de que este arte iba a esquilmar la población de sardinas. 

EMBARCACIONES Y TRIPULANTES.
Hemos visto que en un principio en Melilla faenaban principalmente sardinales y jábegas, embarcaciones acondicionadas al arte de pesca del mismo nombre. Por su significación como embarcación pesquera típica de las costas españolas tanto del Mediterráneo, Mar de Alboran y la Andalucía Atlántica, vamos a describir un sardinal.

El sardinal tenía una eslora de entre 6 a 8 metros, unos 2 de manga y 1,2 de puntal, con un desplazamiento de entre 1,5 a 2 toneladas. En principio disponía de un mástil con vela latina y remos aunque posteriormente aparecieron sardinales a motor. El mástil venía inclinado hacia proa unos 70º y solía ser de igual longitud que la eslora. La proa era recta y la popa algo curvada. Los fondos de la embarcación eran planos y disponía de dos carenotes paralelos a la quilla  a modo de falsas quillas para ayudar  a varar la embarcación  en la playa que era lo común.  
  
A partir de 1916 se empieza a modernizar la flota pesquera para ampliar su radio de acción mediante la construcción de barcas a motor o instalando motores a los sardinales. El 25-10-1917 la Comandancia de Marina autoriza a Diego Rubio a instalar en su bote “San Pascual” de la matrícula de Santa Pola un motor sistema Brassler de 13x14 Hp y 2 cilindros.

Por otro lado, esta modernización también llega a los artes de pesca y, como vimos, las mamparras sustituyeron a los sardinales. Según el artículo de Tomas Segado de 1927, la flota pesquera melillense constaba de:

Entre 60 a 65 mamparras.14 parejas de bou, 10 palangreros, 7 jábegas, 7 vapores de arrastre y 2 cazonales que, junto con las embarcaciones de la península que faenaban regularmente en Melilla, daban un total de alrededor de 200 embarcaciones pesqueras.

Según artículo de 3-2-1931, en 1930 se encontraban matriculadas en Melilla: 14 bacas a vapor, baca es como se denominan a los barcos de arrastre, y 14 a motor. 20 embarcaciones a motor dedicadas al palangre. Al arte de luz eran 32 a motor con 47 botes auxiliares y, por último, dos jábegas. Un total de 129 embarcaciones tripuladas por 956 hombres. Para la industria auxiliar dan la cifra de 260 personas empleadas. 
LA EXPORTACIÓN DE PESCADO.
Ya hemos hecho referencias a este aspecto de la explotación pesquera melillense, pero daremos algunos datos más. Esta  exportación de pescado que ya representaba un volumen considerable en 1907, se incrementa notablemente con la llegada de las barcas pesqueras de la península que trabajaban principalmente de cara a dicha exportación.

El pescado se desembarcaba en Melilla  para su venta en la lonja y posteriormente se procedía a su preparación para el traslado a la Península, traslado que se hacía en el correo de Málaga preferentemente. Vimos que las sardinas se envasaban en recipientes de madera cubiertas de abundante sal,  las especies finas como la pescadilla se disponían en cajones envueltas en hielo mientras que las gambas se cocían antes de su embarque. Las especies finas se enviaban por ferrocarril de Málaga a Madrid. El Telegrama del Rif solía informar de los “bultos” de pescados embarcados  en los correos, así el 11-05-1916, por ejemplo, se embarcaron en el vapor Antonio Lázaro 53 bultos de pescado con un peso total de 2530 kilos y en el 17 de Julio de 1917  se embarcaron en el vapor Monte Toro 127 bultos con un peso total de 7600 kilos.

Todas las operaciones de preparación del pescado para su embarque se realizaban al aire libre en el muelle hasta que se inauguró la lonja de Florentina en mayo de 1916, pero la utilización de dichas instalaciones llevaba consigo el pago de un canon: una peseta por bulto que se exportara y 0,25 pesetas por lote vendido por los pescadores. Esto motivó una huelga de pescadores unida a un cierre patronal de los exportadores como protesta a dichas tasas. Otro problema al que tuvieron que enfrentarse los exportadores fue al aumento de las tarifas de Trasmediterránea en 1918, así el 8-01-1918, se negaron a embarcar pescados para la Península en el Vicente Puchol en señal de protesta por estas nuevas tarifas.

Con todo, la exportación de pescado siguió aumentando y en el artículo de Tomás Segado se indica que para 1926 se exportaban diariamente de 25 a 30 toneladas diarias de pescado azul y fino y de 700 a 1000 kilos de gambas. El 3-02-1931, el Telegrama da las siguientes cifras sobre la exportación de pescado en 1930. A Málaga se enviaron 1.922.920 kilos de sardinas y boquerones y 420.000 kilos de gambas. A la llamada zona vecina de Marruecos 427.290 kilos de sardinas y boquerones y a Orán 99.480 kilos de las mismas especies.

Otra modalidad de exportación de pescado consistía en trasbordar las capturas a lo que el Telegrama llamaba “vapores rápidos” que las llevaban a Alicante, Valencia y Barcelona. En principio estas operaciones se realizaban en la mar, pero en 1930 se empezaron a realizar en el puerto de Melilla. Estas capturas se centraban en las especies finas y las realizaban embarcaciones de arrastre (bacas) de la Península, concretamente eran: 23 bacas de Valencia, 3 de Alicante, 4 de Santa Pola, 2 de Villajoyosa, 1 de Barcelona y 1 de Vinaroz, todas a motor, más 2 bacas a vapor de Valencia. Según el Telegrama del Rif y para los cuatro meses en que los vapores rápidos operaron en el puerto de Melilla, se embarcaron 40.000 bultos de pescados que a 30 kilos por bulto daban 1200 toneladas de pescado exportado. 

INSTALACIONES PORTUARIAS.

Como es bien sabido, Melilla carecía de puerto a principios del siglo XX, por lo tanto, las embarcaciones pesqueras debían permanecer fondeadas en la rada o varar en la playa que se extendía a lo largo del denominado Muro X, en el lugar en que hoy está la dársena de embarcaciones menores del puerto comercial y que antes fue la dársena pesquera.

La falta de un puerto protegido y el que la rada de Melilla esté abierta al Este, eran la causa de que los temporales de levante causara grandes estragos en los barcos fondeados en la rada, amarrados a los escasos atraques existentes o varados en la playa. En las crónicas periodísticas y fotos de la época vemos estos terribles efectos causados por los temporales de levante en las embarcaciones surtas en Melilla.

Aprovechando las obras del cargadero del mineral, se habilitó una dársena pesquera provisional al inicio del malecón de atraque del cargadero, pero con el la terminación de las obras esta dársena tuvo que ser abandonada y las embarcaciones pasaron a ocupar la dársena pesquera del puerto comercial.

Por otro lado, vimos que al no existir lonja o pescadería las operaciones de venta y preparación de la pesca para la exportación se realizaban al aire libre en condiciones penosas. Esto hizo que la Junta de Arbitrios proyectara construir una pescadería junto a la cuesta de subida al Pueblo, la llamada Pescadería de la Florentina. Esta pescadería se inauguró por el General Aizpuro el 8 de mayo de 1916.

El edificio no satisfizo  las expectativas de los usuarios ya que resultaba pequeño para las necesidades crecientes del sector pesquero y, según decían, estaba mal orientada ya que el sol daba todo el día con lo que la pesca se estropeaba rápidamente. Como vimos antes, también estaba el problema del canon a pagar por su utilización que generó grandes protestas.

Aunque se amplió la pescadería utilizando el local acondicionado para cafetería y comedor, hubo que construir otro edificio en la explanada de San Lorenzo. Esta pescadería, proyectada por Francisco Carcaño, ingeniero de la Junta de Arbitrios y escritor, se inauguró en el verano de 1921.   Según el artículo de Tomás Segado de 1927, en el año de 1926 y por ingresos generados por la pescadería, la Junta de Arbitrios ingresó la cantidad de 54.103,15 pesetas.       

A principios de la década de 1940 se construyeron las instalaciones pesqueras del muelle ribera, instalaciones que se mantuvieron hasta el cese de la actividad en el sector pesquero melillense a primeros de la década de 1980.

En 1945 se fundó la Cofradía de pescadores de Melilla, siendo su primer Patrón Mayor Ángel Romero Rubio.
LA INDUSTRIA CONSERVERA Y DE SALAZON.

Ya vimos que en 1907 se creó la conservera de Dassori, una industria que en su origen estuvo enfocada a la exportación a Italia y  Alemania, donde etiquetaban los productos fabricados en Melilla.

En principio sus instalaciones eran unas barracas en el barrio Industrial que se convirtieron en naves donde funcionaban cuatro calderas de hervir atún. En su primer año de funcionamiento consiguió exportar 150 toneladas de sardinas, atún y otros pescados en salmuera y 50 de atún en aceite.

El 8-12-1916 apareció en el Telegrama la noticia de la constitución de la Sociedad Anónima  “San Luis” con un capital inicial de 50.000 pesetas y cuyo gerente era Luis Dassori.

En el artículo de Tomás Segado de 1927 se informa de que la fábrica San Luis empleaba 30 mujeres y tres o cuatro hombres y manufacturaban conservas de boquerones, sardinas, bonitos y atún.

En 1930 la  San Luis exportó 250 toneladas de conservas a Italia.

Tomás Segado también  menciona a la conservera de Manuel Rosas, ubicada igualmente en el Industrial pero de la que no da datos de su producción y empleados.

Junto a esta industria conservera, existía la de salazones. En el Telegrama encontramos referencias a la empresa de Algarra y Miquel. Dentro de estas industrias derivadas de la pesca debemos incluir las operaciones de preparación de pescado para su exportación a la Península, faenas que absorbían una considerable mano de obra.

Revista ilustrada del África Occidental Española

La Biblioteca Universitaria de las Palmas de Gran Canarias ofrece así a los estudiosos, investigadores y a todas aquellas personas que nacieron y/o vivieron en Ifni, la posibilidad de consultar en su portal en Internet, JABLE. Archivo de prensa digital, 647 números de la revista ilustrada del África Occidental Española Publicación oficial del territorio de Ifni y editada en su capital, Sidi Ifni, tuvo una trayectoria de 1.245 números repartidos a lo largo de más de dos décadas, entre el 15 de abril de 1945 y el 31 de diciembre de 1968. Contó con varios subtítulos, como “semanario ilustrado”, “semanario gráfico de África Occidental Española” o “revista ilustrada del África Occidental Española” (A.O.E.)

sábado, 19 de marzo de 2011

“Estudios Melillenses” 30 Años de Asociación

Conferencia de:
Juan Díez Sánchez  y
Jesús Miguel Sáez Cazorla

Lugar:
Sala de Armas del Almacén de San Juan
(Sede de la Asociación de Estudios Melillenses)

Día: sábado 26 de marzo de 2011

Hora: 19,30