Tras diferentes
sueltas de palomares belgas entre los años 1872 y 1875 en distintos puntos de España y una conferencia de 37 páginas en 1873 sobre Las “palomas
de la guerra” en el Ateneo del Ejército y de la Armada de Madrid pronunciada
por el académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, además de médico, naturalista y senador Mariano de la Paz Graells y
Agüera. Esta iniciativa contaba con el aval del Ministro de la Guerra y en
conocimiento del ciudadano francés Víctor Perre de Roo, quien organizó las
comunicaciones por medio de palomas mensajeras durante el sitio de París
realizado por los alemanes entre 1870 y 1871 de la guerra franco-prusiana.
El proyecto colombófilo cristalizó oficialmente pocos años
después mediante Real Decreto del 17 de enero de 1879, ordenando la creación un palomar central en Guadalajara, en el acuartelamiento de
San Carlos, adscrito al 2º Regimiento de Zapadores-Minadores, bajo la tutela de
la Academia de Ingenieros Militares, siendo este el primer palomar de España confiando
sus servicio al Sr. Coronel D. Arturo Escario.
El Servicio de Aerostación Militar fue creado en España por
real decreto de 24 de diciembre de 1884, asignándoselo a la 4ª Compañía del
Batallón de Telégrafos, aunque no dispuso de material hasta 1889. La necesaria
simbiosis globo aerostero-paloma mensajera estimuló la aparición en 1886 del
primer Reglamento para el Servicio de los Palomares Militares.
Tras ser publicado
el primer reglamento para el servicio de los palomares militares el 15 de julio
de 1886, se comenzaría a ampliar la red formada con seis sedes primitivas de
palomares militares hasta alcanzar un total de 18. Estos palomares
militares españoles fueron
instalaciones del Ejército de Tierra dedicadas a la cría y adiestramiento de
palomas mensajeras a cargo del
cuerpo de Ingenieros.
Estos
palomares irradiarían desde Madrid, estableciéndose como sede del palomar
central, con el objetivo de que se
pudiera mantener correspondencia
con todas las fronteras de España, Baleares y posesiones africanas, de modo que hubiera 10 enlaces
directos y el resto (Tarifa, Ceuta, Melilla, Palma, Mahón, Figueras y El Ferrol) a través de correspondencias
con los más cercanos hasta
Madrid. El mayor trayecto correspondía a la línea Málaga-Madrid (402 km) y el menor
Tarifa-Ceuta (27 km).
Plano con la ubicación y distancias en la red de palomares
militares. Revista Memorial de Ingenieros del Ejército, núm. 21,
correspondiente al 1º de noviembre de 1889.
Según Gabriel de Morales en su libro Efemérides, el
primer intento de comunicación mediante palomas mensajeras con el norte de
áfrica del que tenemos noticia se establece el 17 de agosto de 1890, cuando “la escampavía (patrullera) "Vestal" salió de Málaga y a 50
millas, mitad próximamente de la distancia entre dicho puerto y Melilla, hizo
una suelta de palomas mensajeras, que regresaron a aquella capital: fue la
primera prueba que se hizo para establecer ese medio de comunicación entre
Melilla y la Península”.
Se publica en Diario oficial del Ministerio de la Guerra, núm.
176, de 15 de agosto de 1891; pág. 410: “Excmo. Sr.: En vista del escrito que
V. E. dirigió a este Ministerio, en 25 de junio último, el Rey (q. D. g.), y en
su nombre la Reina Regente del Reino, ha tenido a bien aprobar los presupuestos
de atenciones en los palomares militares de las plazas de Guadalajara,
Zaragoza, Jaca, Pamplona, Ciudad Rodrigo, Málaga y Melilla, que V. E. acompañaba a dicho escrito e importan 3.320,
2.168, 2.710, 1.650, 3.650, 1.000 y 810 pesetas respectivamente, cantidades que
serán cargo a la dotación ordinaria del Material de Ingenieros correspondiente
al actual ejercicio. De real orden lo digo a V. E. para su conocimiento y demás
efectos. Dios guarde a V. E. muchos años. Madrid 13 de agosto de 1891”.
Otra mención la encontramos como nota a pie de
página, en página 272 de la obra de Lorenzo Tejera y Magnín, Titulada: Las
palomas mensajeras y los palomares militares. Telegrafía alada; despacho
particulares fotomicrográficos,
editada en la Tipografía “La Ilustración” de Barcelona el año 1890.
De lo cual podemos deducir que Melilla tenía un palomar militar que
entraría en funcionamiento entre los meses de agosto septiembre del año 1891, con
un presupuesto de atención de 800 pesetas.
Pedro Vives Vich (1858-1938) quien estuvo como jefe
de detal de la Comandancia de Ingenieros de Algeciras (1887) y posteriormente
en la de Málaga (1888) durante varios años, siendo finalmente ascendido a Comandante, confiriéndole la
Jefatura de la Comandancia de ingenieros (Diario oficial del Ministerio
de la Guerra: 27/09/1892), además fue creador del Palomar Militar de Málaga (Gaceta
de Madrid núm. 99, de 08-04-1892, página 80), este palomar será el principal
elemento de comunicación de la campaña de Melilla.
El Comandante de Ingenieros de la
Comandancia de Málaga Pedro Vives, embarca para Melilla el 3 de noviembre de
1893 y dirige la construcción de algunas instalaciones militares, diseñando una
revolucionario modelo de barracón, que construido en serie sirvió para albergar
a 8.000 hombres y 500 caballos que reforzaron al ejército de operaciones
reunido en la plaza del norte de África; también unos alojamientos en los
fuertes de Horcas y Santiago, que se realizaron bajo el fuego enemigo; el 15 de
diciembre tendió un puente de un solo tramo de 4 metros de luz sobre el arroyo
del Polígono, que transformó en semi-permanente, regresando a la Península
el 31 del mismo mes. Por su
labor en esta faceta de la “colombicultura” y su participación en dicha campaña
fue condecorado con la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco,
pensionada.
Como curiosidad, casi con la misma fecha
que la comunicación del embarque del Comandante Pedro Vives para
Melilla, en el Archivo Intermedio Militar de Ceuta aparece
un oficio del 6 de noviembre de 1893 dirigido al Coronel de Ingenieros que atestigua
el pase de varias parejas de palomas y pichones procedentes de la Capitanía
General de Castilla la Nueva. Siendo esta la primera noticia que tenemos de palomas
mensajeras en Ceuta. Pero al igual que en Melilla
no se menciona ubicación alguna del palomar.
Documento del traslado de palomas mensajeras 1893
Lo que sí queda claro
es que Melilla tenía un
primer palomar militar entre los meses de agosto septiembre del año 1891 y
Ceuta entre los meses de noviembre diciembre de
1893.
Según Eduardo Gallego Ramos, en su obra del Historial compendiado del Regimiento de Telégrafos y de las tropas de
esta especialidad, publicada en el Pardo el año de 1929, en sus páginas 22
y 23, menciona que con motivo de la campaña de Melilla 1893, el
Batallón de Telégrafos organizó dos
secciones de telegrafía para enviarlas a Melilla, Sección de Telegrafía Óptica y Sección
de Telegrafía Eléctrica.
La Sección de Telegrafía Óptica, al mando
del teniente de Ingenieros don Gerardo
López Lomo, salió de Madrid el 24 de noviembre, desembarcó en Melilla tres
días más tarde (27 de noviembre de 1893). La sección inició los trabajos de
enlace el 30 de noviembre mediante la incorporación de una estación óptica a
las fuerzas de protección de los trabajos del fuerte de Sidi Guariach y el
establecimiento el 2 de diciembre de una red óptica de nueve corresponsales
para sustituir la red telefónica establecida por el 3er Regimiento de Zapadores
de forma provisional durante los primeros momentos y que había sido cortada por
los fronterizos en sus ataques. La topología de esta red era la siguiente:
aparatos dobles en el Palomar de
Ingenieros (Melilla la Vieja), corresponsales en el Cuartel de San Fernando,
Fuerte Victoria Grande, Fuerte San Lorenzo, Fuerte Camellos, Polígono, Fuerte Cabrerizas
Bajas, Fuerte Cabrerizas Altas y Fuerte Rostrogordo.
La Sección de Telegrafía
Eléctrica de montaña, al mando del teniente de Ingenieros don Leonardo Royo, que partió para Melilla
el 7 de diciembre y desembarcó en la plaza el 12 de diciembre. Con ella viajaba
el capitán de Ingenieros don Santos López
Pelegrín, que asumió el mando de las dos secciones expedicionarias. La
nueva sección se dedicó a enlazar el Cuartel General del General en Jefe de
operaciones, general don Arsenio Martínez Campos, con los dos cuerpos de
ejército que se organizaron (18 de diciembre), el Gobierno Militar de Melilla
(20 de diciembre) y las obras de construcción del Fuerte de Sidi Guariach (21
de diciembre), así como el Cuartel General del 2º Cuerpo de Ejército con la
división del general Mella, que ocupaba el Polígono (21 de diciembre).
Normalizada la situación, el 1 de enero de 1894 comenzó el regreso de las fuerzas a la península y en consecuencia, el repliegue de algunas de las líneas telefónicas instaladas. Sección de Telegrafía Eléctrica embarcó para la península el 21 de enero, mientras que la Sección de Telegrafía Óptica se integró orgánicamente en la Compañía de Zapadores de Melilla.





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